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Incertidumbre

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Este recién comenzado año 2021 es año olímpico. ¡Quién lo diría! Las autoridades japonesas han dado el visto bueno, momentáneo, a la celebración y desarrollo de los Juegos Olímpicos de Tokio, que estaban previstos para el pasado año y que, por razones que no se le escapan a nadie, se pospusieron doce meses. Cuentan, también, con el apoyo y beneplácito del Comité Olímpico Internacional (COI), con el fin de dar un aspecto de normalidad a una situación de desorientación general. Dada la minuciosidad de los japoneses habrá que pensar que, ante cualquier cosa que pudiera ocurrir, estará pensada la solución.

Todo parece que irá igual, un año después, y las fechas marcadas para tan singular evento deportivo son del 23 de julio al 8 de agosto. Pero todas son incógnitas, desde cómo se está enfocando la preparación de los atletas hasta la propia participación en las sedes señaladas. En principio, los deportistas siguen un plan más o menos normal para estar a punto dentro de seis meses pero no pasa inadvertido a nadie que la incertidumbre también juega su papel y hace que todos los planes sean un tanto inestables, pensando en las dudas que todavía se presentan a estas alturas sobre la celebración del evento. 

Pese a la ‘normalidad’, todo hace pensar que los países olímpicos van a ser menos numerosos de lo habitual. Y que los contactos entre deportistas se van a restringir, en la medida de lo posible, sobre todo si la situación sanitaria no está del todo controlada, algo nada seguro a tan pocos meses del comienzo de la competición.

Desde luego, para los deportes más significativos del olimpismo –y estamos pensando, esencialmente, en el atletismo- las cosas están muy difíciles. El calendario establecido para esta especialidad tiene su punto fuerte en Tokio –antes, sólo se disputará el Europeo bajo techo de Polonia y, después, las clásicas de la Golden League, tales como las de Bruselas o Zurich–. Como ya saben los aficionados, el Mundial que se iba a celebrar en Eugene (EEUU) ha sido aplazado por la Federación Internacional hasta el próximo año 2022, en la misma localidad estadounidense. 

Como buenos seguidores del atletismo y, en general, del olimpismo estaremos atentos al desarrollo de los acontecimientos sanitarios, que marcarán el futuro de cualquier evento. El ‘cholismo’ se impone: él va partido a partido y nosotros tendremos que someternos a ‘su ley’ e ir semana a semana para adivinar lo que puede ocurrir el próximo verano.

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