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La cuestión arbitral

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Nos gustaría entablar un pequeño debate sobre si el arbitraje en cualquier deporte es fácil o difícil. Para los aficionados siempre parece muy sencillo, o así lo evidencian los espectadores que asisten a cualquier manifestación deportiva, en la que imperan los comentarios y protestas airadas hacia las decisiones arbitrales. Para los deportistas más de lo mismo, siempre viendo la falta en el contrario y nunca la que ellos cometen. Desde aquella protesta de “la bola entró” de MacEnroe, a “la mano de Dios” de Maradona, pasando por el penalti de Guruzeta un metro fuera del área, son muchísimos los desaciertos arbitrales cometidos, pero para nosotros no dejan de ser las excepciones que confirman la regla. Cuando escuchamos a los colegiados, ellos se consideran deportistas y con deseo de hacerlo lo mejor posible para alcanzar las categorías superiores e incluso la internacionalidad. También es cierto que las mejoras en las ayudas técnicas como el ‘ojo de halcón’ en tenis, el ‘vídeo umpire’ en hockey hierba, o el mas reciente ‘VAR’ en fútbol, mejoraron el arbitraje pero no han sido suficientes para evitar muchas polémicas arbitrales.

Limitándonos a los árbitros de fútbol, podemos recordar los viejos tiempos de La Granja coruñesa en la que los Horacio, Petrobelle, Ramos Nimo, San José y tantos otros, tenían que arbitrar sin jueces de línea, ni fuerza pública que los protegiese y con unas líneas de cal borrosas, en las que no se apreciaban los límites del terreno de juego. Mas tarde ya con campos de césped artificial e iluminación, todo parecía mas fácil, pero no por ello dejó de haber polémicas. Se intentó ampliar el equipo arbitral en las competiciones europeas, añadiendo dos jueces de gol (árbitros asistentes adicionales), que resultaron totalmente ineficaces. En la actualidad, y posiblemente debido a las continuas modificaciones de las Reglas de Juego, cada temporada vemos jugadas que generan polémica. Desde que el portero la tocaba con la mano fuera del área y se decretaba expulsión, se pasó a una simple tarjeta amarilla. El tema de las manos, tan cambiante, desde cuando se requería la intencionalidad hasta que todas las manos en el área son penalti. Muchos y variados ejemplos que siguen haciendo muy difícil la labor arbitral.

Pero posiblemente la mayor ayuda que han recibido los colegiados ha sido el VAR , que en un principio también ha generado polémica entre jugadores, entrenadores y aficionados. Este videoarbitraje ha sido pensado para corregir “flagrantes errores humanos” y solamente puede intervenir en cuatro supuestos: Goles, penaltis, expulsiones directas, y confusión de identidad (cuando el árbitro amonesta o expulsa al jugador equivocado del equipo infractor). La FIFA recomienda que la decisión del VAR se tome en el menor tiempo posible, menos de un minuto. No obstante estamos viendo jugadas en las que se dilata mucho la decisión y también que se anulan goles por fuera de juego al revisarlos en el VAR. 

En este último supuesto creemos que no debería actuar el videoarbitraje por cuanto con los auxiliares de línea debería ser suficiente, ya que el VAR es capaz de visualizar fueras de juego que el ojo humano no puede apreciar. 

Anular un gol por un fuera de juego que solo puede detectar una máquina a base de varias repeticiones, nos parece que va en contra del espectáculo deportivo. Con todo lo dicho, opinamos que el arbitraje de un partido de fútbol, en cualquier categoría, sigue siendo de una gran dificultad.

Esta temporada se han producido algunas modificaciones. Para nosotros las mas significativas son: a) que se ha fijado la línea que separa el hombro y el brazo por debajo de la axila, para conceder o no la falta, y b) que unicamente se señalará la mano “acidental” de un atacante si el contacto tiene lugar inmediatamente antes de marcar un gol. ¡Que ya es afinar!

La cuestión arbitral