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Tenis por partes

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Las nevadas caídas en diferentes lugares del territorio español han tenido –entre otras– el ‘efecto distracción’ del coronavirus. La enfermedad pasó, repentinamente, a un segundo plano y todo el mundo se puso a hablar de la nieve. Fue algo beneficioso, sobre todo para nuestras abotargadas mentes, que en este periodo actual sólo piensan negativamente.

Lo mismo viene a ocurrir en el mundo del deporte. Se convocan jugadores, se juegan partidos, parece todo casi normal pero en el fondo subyace ese coronavirus al que nadie sabe cómo echarle el guante, si bien parece que las vacunas están teniendo un efecto tranquilizador, aunque nada más.

Todo este largo entrante para hablar superficialmente de los circuitos tenísticos. Ambos han sufrido y sufrirán alteraciones, pero la primera cita importante está señalada para el próximo mes, del 8 al 21. Se trata del Open de Australia, que este año empezará casi con un mes de retraso sobre las fechas habituales y para el que los organizadores están preparando una serie de rigurosas medidas, a cumplir por todos los que directa o indirectamente participen en la competición.

Los empleados cumplirán una cuarentena obligatoria (estén o no contagiados), se mantendrá estrictamente la distancia social (gracias a las obras realizadas) y en los hoteles que albergarán a los jugadores habrá unas alarmas que saltarán automáticamente en cuanto alguno de nuestros protagonistas intente saltarse las normas y quiera realizar una escapada que no le será permitida.

Como medida inaudita, la fase previa del Open de Australia se celebró estos días en Qatar y Dubai, donde se ha producido la concentración de los tenistas que querían jugar en el cuadro final. Todos los jugadores clasificados de la previa (dos españoles, Carlos Alcaraz y Mario Vilella) deberán guardar una cuarentena, antes de  presentarse para la disputa del primer torneo del Grand Slam del año.

La Federación Internacional de Tenis no ha dado muchos pasos adelante en la confección del calendario. Prefiere ir poco a poco –trimestre a trimestre, dijeron– y acometer las dificultades sanitarias conforme se acerquen las fechas que correspondan a cada cita. A estas alturas, lógicamente, no sabemos con certeza lo que puede ocurrir con Roland Garros y con Wimbledon, si bien hay señaladas unas fechas que se podrían cumplir si todo transcurre con cierta normalidad.

Mientras tanto, Roger Federer ha confirmado hace días su baja para el primer torneo de Grand Slam de la temporada, al no haberse recuperado el jugador suizo de su última lesión. Sí parece que estarán allí son Novak Djokovic, Rafa Nadal y los últimos valores Daniil Medvedev y Dominic Thiem. A ver qué pasa, porque todo es incierto.

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