Mucha paciencia y televisión
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Las cámaras seguirán a los jugadores, no habrá público al que mostrar y también cambiará la realización de los partidos en este sentido | aec

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La vuelta del público a los recintos deportivos aún se ve como muy lejana (difícilmente ocurrirá antes de 2021 y de que haya una vacuna para el coronavirus), pero algún día sucederá. Y EFE ha hablado con un sociólogo, una psicóloga y un antropólogo para conocer cómo será ese retorno. 

“El regreso el ‘tribalismo deportivo’ se reagrupará en dos sentidos: uno desde lo más tradicional y ancestral para luchar contra lo adverso, como espíritu colectivo; otro, desde lo más pragmático y postmoderno, que luchará acorde a las condiciones políticas y sociales”, explica Roberto Cachán, antropólogo del deporte. 

Pero, aunque la crisis sanitaria de la COVID-19 ya haya pasado y llegue el momento en el que se den las condiciones para que la afición regrese al lugar idealizado, puede que las cosas no vuelvan a ser como antes. 

“Por supuesto, se producirán cambios en los comportamientos y en la realidad del deporte-espectáculo, aunque hay que decir que algunos cambios ya se venían produciendo desde años atrás, con la incorporación progresiva de la retransmisión de eventos deportivos por internet y televisiones de pago”, expone David Moscoso, sociólogo del deporte, profesor de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla y editor de la revista ‘Sociología del Deporte’. 

En la Encuesta de Hábitos Deportivos en España del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de 2015 se recoge que al menos el 35% de la población española asiste alguna vez a espectáculos deportivos. Más de la mitad de esa población acude a partidos de fútbol, un 15% a encuentros de baloncesto y un 6% a competiciones de motociclismo. 

“Hay que tener en cuenta que este comportamiento ha ido reduciéndose en los últimos 20 años, habiendo pasado de representar el 48% en el año 2000 al 35% en el 2015”, dice Moscoso. 

“No solo ha influido la mayor oferta televisada y por internet de competiciones de fútbol, que evidentemente ha tenido una incidencia. Sobre todo han influido los cambios en los estilos de vida de la población y el nivel de renta per cápita que hay en nuestro país”, argumenta.  “La falta de conocimiento respeto a las características del virus, así como las consecuencias derivadas del mismo, han generado un gran impacto emocional en todos nosotros”, explica Cristina Farrés, psicóloga del Centro ITAE de Barcelona. 

La incertidumbre, el miedo, la ansiedad, la irritabilidad o la tristeza son algunas de las emociones más presentes durante el confinamiento y es de esperar que se mantengan durante cierto tiempo una vez se levante el estado de alarma”, añade.

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