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El Fabril congela al Somozas

Rayco (i) e Iñigo Reinoso, jugadores del Fabnril, presionan a Pablo Rey, referencia del Somozas, en el partido disputado ayer en Abegondo | Patricia G. Fraga
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Los meteorólogos dijeron que la borrasca ‘Filomena’ no entró con la fuerza esperada en Galicia –menos mal– y que el resto de España se llevó el frío y, sobre todo, la nieve. Cualquiera lo diría estando ayer en Abegondo. En una tarde gélida, el Fabril se mimetizó con las bajas temperaturas y congeló las virtudes de un Somozas en el que su ataque, plagado de grandes individualidades, sufrió hipotermia.

El gol tempranero de un incansable Javi Sánchez y la sentencia de Boedo en la segunda mitad hicieron justicia en un partido en el que el filial dio un golpe encima de la mesa y se presentó como un serio candidato a todo tras encadenar su cuarto triunfo consecutivo.

El Fabril presentó un once titular (1-4-2-3-1) condicionado por las bajas de los jugadores convocados con el primer equipo (Adri Castro, Juan Rodríguez, Iván Guerrero, Guille Bueno y Manu Mosquera). Valerón dio la oportunidad, como principales novedades de la alineación, a Isra e Iñigo en los laterales, mientras que Yuste acompañó a David Suárez en el eje de la zaga, Sanmartín actuó de mediapunta y Cambón fue el ‘9’ del filial.

El equipo local se encontró un Somozas que no se limitó a esperar y plantó una defensa en bloque alto, aunque no activó la presión hasta que uno de los defensas o pivotes locales hacía un mal control o recibía el esférico en una posición delicada.

El Fabril no sufrió en exceso en la salida de balón, salvo en contadas ocasiones, y no le quemó el cuero ante uno de los favoritos de Tercera.

El extremo Javi Sánchez fue el primer jugador en agitar el choque. Primero rondó el gol con una vaselina que se quedó corta y poco después no falló en su segunda oportunidad. Llegó forzado a un pase en profundidad pero su leve remate sirvió para que el balón rebotase en Marcos Souto y Garrido y le quedase de nuevo franco para definir a puerta vacía en medio de las protestas del Somozas por un posible plantillazo a Josito en la acción previa.

A pesar del mazazo, no se hizo esperar la respuesta del Somozas, que en las botas de Luis Chacón tuvo la opción de empatar. El delantero solo tuvo esa en todo el partido y erró en el mano a mano ante un Alberto que se hizo gigante.

No obstante, no fue la ocasión más clara de los visitantes  en la primera mitad. La tuvo Pablo Rey minutos después. La referencia del Somozas, diluida ayer gracias a las vigilancias de Villares y Kanouté, recibió un pase picado de Bruno Bellas pero no acertó a enviar el esférico a la red con el pie derecho. Inusual fallo del máximo artillero del Somozas, que tampoco pudo sacar a relucir su gran golpeo de balón ante un Fabril que no le concedió faltas cercanas al área.

Antes del descanso se lució Villares, brújula del Fabril, con un disparo potente con la zurda que despejó Marcos Souto y que Sanmartín no pudo embocar en el rechace.

Momento para Rayco
El panorama no cambió tras el paso por vestuarios. El Fabril siguió controlando las individualidades del Somozas y de vez en cuando se soltaba en ataque gracias a la calidad de Rayco, las subidas de los laterales y la velocidad y electricidad de Javi Sánchez. 

Rayco fue el protagonista de las mejores acciones del segundo acto sacando a relucir su técnica en espacios reducidos y su capacidad para la asociación. En el minuto 53 combinó de tacón con Javi Sánchez, que remató demasiado cruzado; en el 60 tiró dos paredes con Iñigo y Sanmartín para acabar la jugada con una picadita defectuosa ante Marcos Souto, y en el 73 volvió a asociarse con Iñigo, que disparó al muñeco con la diestra.

El Somozas, en un quiero y no puedo, acabó por congelarse en el minuto 76 con el gol de Boedo. Habitual en el lateral izquierdo, el fabrilista jugó ayer en punta y definió, tras un pase de Javi Sánchez, casi sin ángulo con un disparo que tocó en el larguero y entró en la portería de un Marcos Souto que pudo hacer más.

Con 2-0 todavía hubo tiempo para un paradón de Alberto a Pablo Rey en un partido sin demasiado brillo, pero con mucho oficio, de un Fabril que se reivindica.

El Fabril congela al Somozas