sábado 11.07.2020

¿Cuánto vale?

El periodismo y la comunicación viven momentos complicados. No es sencillo justificar el valor y valía de la información cuando día sí y día también vemos como surgen ofertas de trabajo en las que se piden muchas cosas  y destrezas y se premia con  un salario testimonial y que no llega al mínimo interprofesional, cuando directamente no se remunera con ‘experiencia’.

La culpa es en parte nuestra, cuando reducimos la información a la inmediatez de un tuit, muchas veces sin contrastar, fiando todo al clickbait, un cibercebo en el que todo vale para generar así tráfico y publicidad. Escapamos muchas veces del rigor, nos dejamos llevar por la rumorología y nos enzarzamos en guerras personalistas sin sentido o consideramos que el citar a otros medios nos convierte en peores.

En la guerra por conseguir exclusivas nos olvidamos de lo voluble que es la información y más en tiempos de redes sociales, que han democratizado aún más la comunicación, pero que muchas veces no están siendo bien utilizadas. Pueden ser un instrumento poderoso de interacción, servirnos para recabar datos o ser una cloaca donde se vomita la bilis y se viraliza todo tipo de vídeos, brillando la ética por su ausencia.

Una suerte de cadalso de épocas pasadas donde se imparte justicia a base de tuits, y que otras veces es un trono en el que se ensalza por medio de retuits y favoritos. Un lugar donde, muchas veces por medio del anonimato, personas se dedican a disparar sin pudor a todo aquello que no les gusta. Pero, no todo es negro. También sirven para causas nobles y conseguir apoyos, como vimos esta semana: desde lograr a través de una iniciativa que Arsenio Iglesias tenga una calle en la ciudad herculina o una joven coruñesa pueda volver a escuchar gracias a la recaudación de dinero para sus implantes auditivos.

En ese contexto nos movemos, en esa complicada dualidad entre lo bueno y lo malo, sabiendo que nada es todo blanco o negro y que hay muchos tramos de color gris.

Nuestra responsabilidad pasa por dar ejemplo y usar de forma adecuada las redes y la comunicación, huyendo de esas ‘fake news’ que tan célebres quiso hacer Donald Trump, pero que nosotros podemos alimentar cuando carecemos de rigor en nuestras informaciones. ¿Cuánto vale el periodismo y la comunicación? Mucho y todo el valor que nosotros le demos, al margen de lo que monetariamente vale, mucho más de lo que muchas veces se cree y se paga.

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