jueves 22.08.2019

Al menos dos balas más

El Deportivo logró certificar su presencia en el playoff tras su victoria ante el Córdoba. Un pase conseguido con esfuerzo y una pizca de fortuna, sobre todo porque los blanquiazules dejaron de depender de los demás para hacerlo solo de sí mismos, tras la pasada jornada, gracias a la victoria del Extremadura ante el Cádiz.

Mucho tuvo que ver en la consecución de este primer objetivo, en gran medida y al menos a nivel moral, aquel penalti transformado por Carlos Fernández, en el último suspiro. Un gol que supuso un triunfo ante el Mallorca, pero sobre todo un motivo para creer en que era posible.

El cuadro blanquiazul estaba casi totalmente desahuciado la pasada jornada después de la derrota ante el Lugo y parecía imposible meterse en el playoff. Pero esa pena máxima transformada, unida a cierta dosis de suerte con resultados posteriores, prendieron la mecha para el fuego que se prepara este miércoles.

El rival es, a priori, es el más duro que les podía tocar a los herculinos, pero si quieren estar en Primera el año que viene es necesario apearlo de la eliminatoria y esperar por quién estará en la segunda fase: si Albacete o Mallorca.

El cuadro malacitano, dirigido por otro ex de la casa, Víctor Sánchez del Amo, llega como un tiro, después de sumar cuatro triunfos seguidos. Ambos equipos firmaron entre ellos sendas tablas en la temporada regular, con diferentes técnicos en sus respectivos banquillos y ahora con José Luis Martí y Sánchez del Amo será otra historia.

Los boquerones llegan más frescos, han podido dar descanso a sus jugadores más habituales, al haberse asegurado antes jugar la promoción, y este miércoles en Riazor tienen la condición de favoritos y la ventaja de haber acabado terceros (sobre todo en caso de hipotéticos empates, pues al no haber penaltis, tras la prórroga pasaría el mejor clasificado).

Pero no va el playoff de favoritos o de rachas previas, o de cuántas jornadas has estado en esos puestos de privilegio. Si no que se lo pregunten al Valladolid, que entró in extremis para acabar por llevarse el gato al agua, por delante de adversarios, en teoría, con más papeletas de ascender a Primera.

Comienza una nueva cuenta, poco importa lo hecho hasta ahora, más que para haber logrado meterse en promoción. 

Ahora toca dar pasos hacia delante y lograr culminar una meta que será, ya lo advertía Martí, muy complicada.  Sin casi a tiempo de celebrar nada (y visto lo infame del curso, para mí hubo mucho que celebrar el sábado) el equipo ya está metido en faena. Al Deportivo le quedan ahora, como mínimo, dos balas en esta ruleta rusa que es el playoff.

Al menos dos balas más
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