miércoles 26.02.2020

Ganar de hacer daño

Lo contrario a querer hacer daño es no querer hacer daño. En ese caso no hay término medio. O jodes o no jodes, pero no jodes a medias. Por eso creo que el Paiosaco fue tremendamente perjudicado por el árbitro y su asistente principal en el partido del pasado domingo contra el Silva. Tres rojas en cinco minutos de la primera parte para dejar con diez, sin un cambio y sin entrenador a un equipo que no ofreció ninguna muestra de violencia ni de agresividad desmedida en 100 minutos de juego.

Según la Real Academia Española, arrepentirse es “dicho de una persona: sentir pesar por haber hecho o haber dejado de hacer algo” en la primera acepción y en la segunda “cambiar de opinión o no ser consecuente con un compromiso”. López Vila pidió perdón a Rama, al que expulsó por doble amarilla en el minuto 31 dejando al Paiosaco con diez más de una hora, tanto en el descanso como al final del partido. Y se disculpó rematado el encuentro con Juan Riveiro, al que también se cargó en el primer tiempo. ¿Por qué? ¿Porque sabía que se había equivocado? No, por equivocación no se amonesta dos veces en el mismo minuto a un portero. Se excusó porque sabía que había hecho daño de forma consciente. Como también lo sabía el informador arbitral que entró en su vestuario en el descanso. ¿A felicitarles? Apostaría a que, tal y como solicitó entrar en una zona reservada para los dos equipos y los árbitros, echó una buena bronca.

Me decía ayer un miembro del Paiosaco que se acordarían de este partido si acaban descendiendo por una diferencia de uno o dos puntos. Yo le rebatía que eso era lo de menos, que el daño estaba hecho. Don Alexandre hizo que se redujese enormemente la probabilidad de ganar un partido que estaba con el marcador a favor y, como efecto secundario, que Rama, el portero que ha sido titular en 19 de 22 jornadas, no pueda jugar el próximo domingo contra el Villalbés. Y, por supuesto, no es lo mismo estar a seis que a ocho puntos de la permanencia. Todo eso se sufre cuando alguien tiene ganas de hacer daño.

Ganar de hacer daño
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