Martes 19.06.2018
Ricardo Docobo
20:48
27/12/17

Y AHORA, ¿QUÉ SE HACE?

 
Y AHORA, ¿QUÉ SE HACE?

Ya estamos donde nadie quería estar, pero era una situación altamente previsible.

No pretendo ponerme ningún tipo de medalla al trasladarles esta incómoda situación. Los que me leen cada semana, saben cuál viene siendo mi posicionamiento en torno a la composición de la plantilla deportivista en esta última etapa, un equipo sin alma que sigue en la máxima categoría del fútbol español, gracias a que había tres peores, nunca por méritos propios. Se vende que, con las dificultades económicas actuales, es todo un  éxito el estar ahí. Que no se puede hacer otra cosa.

“Mentira cochina”. Lo que yo veo, es que el desacierto de alguno se trata de esconder bajo esas premisas. Un equipo como el Deportivo, puede descender por múltiples causas, pero lo que no puede perder es su personalidad, su identidad y para eso hay que crearla antes. Aquí ese trabajo brilla por su ausencia. Pasan técnicos con distintos conceptos de fútbol y nadie deja poso. Es igual que venga “Xan que Perillán”, los jugadores siguen deambulando a su aire. Encima, cuando llega técnico nuevo, rajan del anterior y trasladan que con este todo es mejor. Un cinismo escandaloso.

Al presidente, que siempre le he elogiado su aportación en la salvación del Club, le tengo que “tirar de las orejas”. ¡Ya está bien!. Que se deje de “coñas marineras” delegando funciones deportivas y que ponga toda la carne en el asador.

¿Soluciones?. Es claro que no es nada fácil a estas alturas, pero hay que buscarlas, no queda otra. No hacerlo, sabemos lo que significaría. Pero los movimientos que se hagan deben ser fiables.

Lo primero, es saber si la persona que tiene que mover los “peones” está capacitada para reconstruir la nave. Mi opinión es que no. Visto lo visto, es necesario buscar alternativa.

Seguimos con el técnico, ¿Es Cristóbal Parralo el hombre idóneo para seguir en el banquillo? La cuestión no es porque no tuviese capacidad, que no la pongo en duda, sino porque se viese superado por el contagio del nivel competitivo de sus jugadores.

Y por último, me voy con los protagonistas del esperpento futbolístico. A este equipo es urgentísimo insuflarle tensión. Gente, que a parte de su capacidad técnica, sea capaz de aportar grandes dosis de ambición.

No se puede seguir dejando pasar el tiempo. Es hora de tomar medidas tajantes. Como mínimo “morir con las botas puestas”. Todo lo que rodea a este Deportivo, bien merece un esfuerzo épico.

Finalizo con un apunte en relación al choque ante el Celta. Es hora que el Comité Antiviolencia intervenga sobre los desplantes que determinados jugadores hacen tras materializar algún gol. Si lo que hizo Aspas no es provocar a la grada… Ya me contarán. Habría que dar a los jugadores unas charlas de saber estar (a todos).

Feliz 2018, seguro que será un gran año. Sean felices.      

Como siempre un placer.

Y AHORA, ¿QUÉ SE HACE?