sábado 24.08.2019

Andar en el alambre

En más de alguna ocasión, les trasladé mi particular reconocimiento a todos aquellos directivos que dejan sus horas en favor de unos colores. Hay de todo en “la viña del Señor”, pero en muchísimos casos sin recibir nada a cambio. Por las circunstancias que les rodean, llegan a perder hasta su propia dignidad y sus propiedades. Más de algún caso conozco.

Saco este tema a colación por lo que está sucediendo en el entorno del equipo vilagarciano del Arousa.

En poco tiempo, el presidente de esta Entidad debe enfrentarse a un juicio por el que podría ser condenado a 3 años de cárcel y abonar una cantidad cercana a los 400.000 €.

La historia se remonta al año 2015, cuando el utilero del primer equipo sufría un accidente al precipitarse desde el tejado del estadio, al ir a recuperar unos balones que se habían quedado en la cubierta.

Defendiendo los derechos que, entiende, le pertenecen, el afectado trasladó su caso a los juzgados. No pretendo con esto, criticar su posicionamiento, todo lo contrario. Cada uno defiende sus propios intereses. Lo que sí quiero dejar constancia, es el riesgo laboral que corren muchos clubs de categorías inferiores en el día a día.

Nadie está libre de una situación como la planteada o similar y como se ve, de consecuencias de elevado coste.

Todos los clubs de la tercera gallega, compañeros de viaje del cuadro arlequinado, han mostrado su solidaridad. Su apoyo se verá reflejado en próximas citas del campeonato y la propia Federación Gallega, asume los costes de la defensa legal en las dos vertientes, la del club y la del presidente.

Muchas veces se anda por el alambre sin tener conocimiento de tal situación. El desconocer la causa no es eximente, algún paso ya se ha dado, pero entiendo, que por parte de las autoridades se debería hacer mucho énfasis en asesorar a todos estas entidades que circulan por el “limbo de los justos”.

Cambio de tercio. Ya saben aquel refrán donde se dice que “hasta el rabo, todo es toro”. Las chicas del Depor están a un paso de situarse entre las grandes de fútbol nacional. Pero por estas historias ya se ha pasado en otras categorías y la experiencia indica que lo más duro es lo que queda. Es decir… máxima concentración, máximo esfuerzo hasta el último minuto. Con estas premisas, todo saldrá bien y habrá tiempo de celebrarlo.

Con respecto a los muchachos… aunque con cierta mejoría, se nos ofreció una nueva desilusión. No fue suficiente el ingrediente para materializar una victoria.

Es claro que sin ganar en Riazor desde el “medievo”, es muy difícil poder aspirar a algo serio. Si me apuran un poco, con esos números casi no dan para poderse mantener en la categoría.

Pero no queda otra, toca seguir con la apuesta de la paciencia y que la suerte nos acompañe en el corto discurrir del campeonato que queda.

La afición deportivista es sabia y no conviene hacer sangre. Aún hay tiempo para milagros y por lo tanto, sigue ofreciendo respeto y apoyo.

Finalizo, viendo lo que trasladan las candidaturas para liderar un nuevo Depor, solo me queda decir: “Todo muy verde, mucha desilusión”.

Como siempre un placer.

Andar en el alambre
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