martes 15.10.2019

Entre urgencias y cataplasmas

Finalmente se consumó la destitución del Anquela tras el empate del domingo ante el Almería. No voy a hacer leña del árbol caído pero el fichaje del andaluz para dirigir al Depor parecía muy rácano para las aspiraciones del equipo. Se va sin haber sido capaz de transmitir una idea de fútbol y sin que los aficionados hayan visto un estilo de juego reconocible si bien, es justo reconocerlo, sin tirar la toalla en ningún momento. Tuvo la confianza del director técnico y del Consejo hasta que la posición del equipo lo hizo insostenible.

La elección de Luis César, un entrenador gallego que hizo un buen trabajo en el Lugo y otros equipos a los que adiestró, renueva las esperanzas de la afición por su gusto por el juego combinativo y su versatilidad a la hora de acometer los partidos. Su primera misión es tratar de sacar al Depor de los puestos de descenso. A partir de ahí ya se verá, pero tiene ambición.

En el fondo lo que subyace de todos estos movimientos en el banquillo -11 en los últimos seis años contra 12 en las 22 temporadas anteriores- es que el RCD está inmerso en una crisis marcada por las urgencias que hace inviable un proyecto deportivo sólido.

Falta estabilidad institucional para configurar un modelo deportivo y social que vuelva a marcar un nuevo rumbo en el Club. Un  modelo que se ajuste al siglo 21en donde a falta de recursos económicos se potencie la cantera como  eje central de la futura plantilla. Y para eso hace falta tesón para aguantar el chaparrón de una afición impaciente y convicción en los principios que exige el reto.

Todo lo demás son parches y remiendos de última hora para tranquilizar a las huestes de la causa. ¿O han sido malos todos los entrenadores que se han sentado en el banquillo coruñés?

Buena suerte a Anquela que ha salido con poco fútbol pero que se despide con cortesía y corrección de la ciudad. Y también a Luis César que llega a un Club al que siempre quiso entrenar pero muy grande en sus exigencias. La elección está hecha. Sólo queda tener paciencia y confianza en un proyecto de futuro. 

Como aconsejaba el hábil y prudente político gallego Pío Cabanillas (padre) ante situaciones límite: “lo urgente es esperar”. 

@pgarcia_ramos

Entre urgencias y cataplasmas
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