viernes 27/11/20

El laberinto de la ‘B’

H ace apenas dos temporadas, cuando el Depor certificaba su descenso a Segunda, Club y afición discutían la conveniencia de formar una plantilla potente pensando el regreso rápido a la máxima categoría o un plantel más adaptado a la división de plata con el fin de competir por el ascenso con jugadores bregados en la 2ª.
Si bien la primera campaña se cerró con el equipo a las puertas del ascenso, la segunda marcó un rumbo inesperado con la pérdida de la categoría. La situación cambia, pues, radicalmente en esta ocasión ya que un Club que dispone de una estructura para competir con los mejores abandona el futbol profesional.
Pero la pregunta es la misma: se debería diseñar un equipo con futbolistas que conozcan la B o mirar para arriba y armar un cuadro de calidad con peloteros contrastados pero desconocedores del futbol semi-profesional.
Lo cierto es que el nefasto sistema de competición que han parido para la B va a suponer una prueba de obstáculos cuando no un laberinto para los blanquiazules. Como explicaba en esta misma página la semana pasada, después de superar dos fases de grupos, los equipos clasificados deberán jugarse a vida o muerte el ascenso a partido único en campo neutral. ¿Y qué sentido tiene esto? Ninguno.
Se podría dar la paradoja de un equipo que sea un claro dominador de la categoría en la fase de grupos pero que tenga un mal día en ese engendro de fase final y lo condene. ¿Sería tan difícil disputar un play off como mandan los cánones, es decir, a doble partido? Más si cabe cuando a pesar del overbooking de clubes -102 equipos- tan sólo se diputarían 26 encuentros para certificar el ascenso. 
Creo que los clubes están a tiempo de tratar de imponer un poco de criterio a la Federación y modificar, cuanto menos, la parte final y definitiva de la competición. Clubes que en su día estuvieron entre los mejores y que representan a grandes ciudades (Deportivo, Racing Santander, Hércules, Murcia, Extremadura, Numancia,…) merecen que el desenlace de la Liga sea más razonable y justo.
@pgarcia_ramos

H ace apenas dos temporadas, cuando el Depor certificaba su descenso a Segunda, Club y afición discutían la conveniencia de formar una plantilla potente pensando el regreso rápido a la máxima categoría o un plantel más adaptado a la división de plata con el fin de competir por el ascenso con jugadores bregados en la 2ª.

Si bien la primera campaña se cerró con el equipo a las puertas del ascenso, la segunda marcó un rumbo inesperado con la pérdida de la categoría. La situación cambia, pues, radicalmente en esta ocasión ya que un Club que dispone de una estructura para competir con los mejores abandona el futbol profesional.

Pero la pregunta es la misma: se debería diseñar un equipo con futbolistas que conozcan la B o mirar para arriba y armar un cuadro de calidad con peloteros contrastados pero desconocedores del futbol semi-profesional.

Lo cierto es que el nefasto sistema de competición que han parido para la B va a suponer una prueba de obstáculos cuando no un laberinto para los blanquiazules. Como explicaba en esta misma página la semana pasada, después de superar dos fases de grupos, los equipos clasificados deberán jugarse a vida o muerte el ascenso a partido único en campo neutral. ¿Y qué sentido tiene esto? Ninguno.

Se podría dar la paradoja de un equipo que sea un claro dominador de la categoría en la fase de grupos pero que tenga un mal día en ese engendro de fase final y lo condene. ¿Sería tan difícil disputar un play off como mandan los cánones, es decir, a doble partido? Más si cabe cuando a pesar del overbooking de clubes -102 equipos- tan sólo se diputarían 26 encuentros para certificar el ascenso. 

Creo que los clubes están a tiempo de tratar de imponer un poco de criterio a la Federación y modificar, cuanto menos, la parte final y definitiva de la competición. Clubes que en su día estuvieron entre los mejores y que representan a grandes ciudades (Deportivo, Racing Santander, Hércules, Murcia, Extremadura, Numancia,…) merecen que el desenlace de la Liga sea más razonable y justo.

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