martes 20.08.2019

La figura que inspira

La final de los Juegos Deportivos Don Bosco se celebró el pasado jueves en el Pabellón de Los Rosales. Una de las novedades de esta temporada, que es la primera que organiza la Real Federación Galega de Fútbol, es realizar al término de estos partidos la entrega de sus trofeos. Algunas voces lo solitaban al considerar que posponerla para una gala era algo ‘frío’ al romper la magia de la competición. Otras afirmaban que una ceremonia con todos los premiados permite estrechar lazos entre los participantes. Hacerlo de una u otra manera es algo irrelevante para mi persona, no obstante hubo un detalle que me pareció desafortunado.

Este galardón, que se creó en la década de los setenta, es el decano de los torneos de fútbol sala que se celebran en nuestro país. Desde entonces se ha desarrollado con regularidad, salvo en la pasada campaña que no se organizó. A su denominación se le añadió en 2002 ‘Memorial Tino Castro Ruso’, por el fallecimiento de este federativo en agosto del año anterior. De este modo se homenajeaba la labor de una persona que con sus esfuerzos, reconocidos por jugadores, técnicos, directivos, clubes, árbitros y la totalidad de los organismos estatales; permitieron que este deporte en Galicia, y en A Coruña en particular, goce de su estatus actual. Los promotores, además, decidieron que el equipo más deportivo de cada edición recibiese el Trofeo Memorial Tino Castro Ruso, galardón que no se ha entregado esta temporada.
Creo un error obviar la grandeza de Tino Castro Ruso ya que supera con creces los 40x20 que mide una cancha de fútbol sala al ser su figura fuente de inspiración constante por el modo de ser y de tratar a los que nos encontrábamos a su lado.

La figura que inspira
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