Domingo 24.06.2018
José Luis Lemos
14:15
28/02/18

Pase a la red (6)

EL HECHIZO DE AQUEL FÚTBOL

Hubo un tiempo en el que los futbolistas tenían cara de obreros. Se parecían más al panadero de tu barrio que al camarero del pub de moda. Eran incluso futbolistas con arrugas y torsos poco atléticos, hombres con rostros atravesados por grandes bigotes y melenas enredadas sin ninguna hora de peluquería. 

No viajaban con un teléfono en la mano, ni unos auriculares enormes cubriéndoles media cabeza. Llevaban la ‘bolsa’ del club y un neceser bajo el brazo. Eran casi todos más bien bajos y con las piernas torcidas como dejando el culo entre paréntesis. Caminaban pisando fuerte y vestían camisetas y pantalones muy cortos y ajustados, con las medias  altas -nunca por encima de la rodilla- o caídas hasta el tobillo. Las espinilleras eran como las clases de música, opcionales, y las botas totalmente negras con tacos de aluminio que ambientaban con su sonido característico los pasillos de losa de cualquier estadio.

El que tenía un tatuaje, probablemente ya había pasado por la trena o venía de un barrio conflictivo. No daban ruedas de prensa y atendían a los periodistas solos y a pie de campo con los cascos del profesional en las orejas y sin que nadie les esperase para arrancarlo de la entrevista. Cuando marcaban un gol saltaban con los brazos estirados y se abrazaban todos juntos. Jugaban en campos vallados en los que se fumaban puros y se bebía alcohol. 

No había readaptadores, ni psicólogos, ni ‘scouting’, ni se grababan los entrenamientos. No les medíamos la velocidad, sólo distinguíamos entre rápidos y lentos. Se daba mucha ‘leña’ y se fingía poco. Le cedían el balón al portero las veces que fuese necesario para que la recogiera con la mano y perder tiempo. Jugaban en pocos equipos durante su carrera y no tenían cláusula de rescisión ni derechos de imagen. No conocíamos a sus novias ni cuántos coches tenían. No sabíamos de su vida pero queríamos aquella vida. 

Así los recuerdo yo y así me vinieron a la mente imágenes de mi niñez en Asturias, cerquita de Gijón, donde vi aquel Sporting puntero y el Mundial del 82, allí donde tanto escuché hablar de una gran goleador que para mí tenía cara de abuelo y para todo el mundo un corazón enorme. Puxa ‘Brujo’, descansa en paz. 

  • Dice Muntari que no sabe quién es Valerón. Creo que a Muntari no le gusta el fútbol.
  • El Depor sobrevive a otro fin de semana sin ganar porque sus rivales tampoco ganan. Solo por probabilidades, algún equipo terminará con esto pronto. Espero que sean los blanquiazules.
  • Aunque tengas todo, siempre te falta algo. ¿Cuánto daría el jeque por un tobillo para Neymar?
  • Se puede competir sin jugar bien, pero jugar bien es el camino para competir mejor.
  • Asistí como espectador al Cerceda-Rápido de Bouzas. El 0-0 en el marcador reflejó a la perfección lo que pasó en el campo. Sé que los dos entrenadores no están de acuerdo conmigo.
  • ¿Se acerca el día en que el fútbol chino venga a pescar juveniles a Europa? Se admiten apuestas… Legales.
  • Creo en aquellos entrenadores que tienen talento, aunque sé que no se les suele elegir por ello.
  • Tengo un amigo al que le gusta criticarme con dureza y que jamás me ha regalado un piropo. Cuando las cosas van mal, acudo a él porque se que tengo garantizado un buen rato de silencio.
  • Hay demasiados intereses y todavía más interesados. Ante esto, lo mejor es no mostrar el más mínimo interés.

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