martes 31.03.2020

Paciencia deportiva

Tal y como se está desarrollando esta crisis sanitaria en todos los lugares del mundo (en unos ya en la fase final y en otros, en cambio, casi en la inicial), parece mentira que los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio, que se tendrían que celebrar el próximo verano, hayan estado dudando tanto tiempo a la hora de aplazar esta magna competición deportiva hasta el año que viene.

Todo el mundo comprende el esfuerzo de preparación y organización que los japoneses están haciendo (y vienen realizando desde hace años), pero una causa de fuerza mayor, una causa que afecta a la salud de todos, está por encima de cualquier mérito que se le vaya a atribuir posteriormente a los organizadores locales, por mucho acierto que creyeran que iban a tener. 

Viendo la aceptación que el deporte español ha tenido con la paralización de las competiciones –incluyendo en el lote tanto a directivos como deportistas y aficionados- se puede afirmar que unos se portan mejor que otros ante la adversidad. Y en España no hay queja en ese sentido porque todo el mundo obedece al máximo las órdenes de las autoridades sanitarias y ha encajado con verdadera resignación lo que toca en estos momentos. 

No ha cambiado nada desde que escribíamos algo parecido la semana pasada. Todas las competiciones siguen aplazadas, suspendidas o anuladas, dependiendo del calendario de cada deporte. En ese sentido, esta temporada ya está siendo del todo atípica por cuanto todo ha sido alterado de la normalidad y se puede decir que este año 2020, en lo que se refiere al deporte, va a convertirse en poco menos que un año “muerto”.

La obligada prórroga sanitaria tampoco ha venido a elevar mucho los ánimos en el deporte de cara a la recuperación de la normalidad tanto en entrenamientos como en el resto de las actividades a desarrollar. Pero, digámoslo en buena hora, tampoco el mundo del deporte parece haber sido afectado de manera muy notoria por este virus que ya nos está dando la lata más de la cuenta. Quizá la desafortunada muerte de Lorenzo Sanz nos hizo recordar aquí, en La Coruña, aquella incorporación de Arsenio Iglesias al Real Madrid, cuyos seis meses en el equipo blanco terminarían de aquella manera…  Y, sobre todo, la muerte de Joanet, aquel portero del Deportivo que formó parte de todas las alineaciones que de memoria recitaban los aficionados de la época: Joanet; Belló, Luis, Cholo; Sertucha, Domínguez; Cortés, Loureda, Beci, Cervera y Martínez era una de ellas y la que mejor recordamos nosotros. Joanet podía presumir de haberle parado un penalti a Gento, algo que pocos porteros pueden decir. 

En fin, la parálisis sigue y es un reto para nosotros saber de qué vamos a escribir la próxima semana. Habrá que tirar de archivo, como las televisiones

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