sábado 14.12.2019

Más torneos europeos

Las dos primeras jornadas de la fase final de la Champions League y de la Europa League se han venido desarrollando más o menos con normalidad. Porque los tropiezos de algún favorito también forman parte de la normalidad. De momento, estas dos competiciones son las más importantes del continente, pero la UEFA ya está dispuesta a alterar ese número y volver a aquellas tres clásicas -que se desarrollaron durante muchos años y una de las cuales desapareció caprichosamente-, aunque en el fondo el planteamiento no tiene nada que ver con el actual porque los méritos deportivos presentan otro tratamiento. 

Como recordarán los viejos aficionados al fútbol aquellas tres competiciones eran la antigua Copa de Europa (que jugaban únicamente los campeones de liga de todos los países europeos), la Recopa de Europa (protagonizada por los campeones de copa de sus respectivas naciones) y la Copa de la UEFA, antes llamada también Copa de Ferias (participaban en ella el resto de los equipos mejor clasificados en competición liguera, lo que la convirtió en un torneo tan fuerte como el primero aunque sin su prestigio y valía deportiva.  

Ahora, la UEFA se ha sacado de la manga –tras su última reunión en Dublín- otra competición, con la idea de que empiece a la par que la temporada 2020-21. No tiene nombre oficial (la ha llamado provisionalmente Europa League 2) ni los criterios para echar a andar están muy claros todavía o, al menos, no los han participado a la opinión pública. Pero lo que sí están claros son los objetivos de la UEFA y no son otros que complacer al máximo posible a la mayoría de las federaciones europeas con el último fin de mantener la poltrona presidencial gracias al contento de los diferentes dirigentes nacionales de todo el continente. 

El propio Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, ha dicho con hipocresía: “Había una gran demanda de clubes para que se creara otra competición europea”, para acabar con una de las palabras de moda en estos tiempos: “De esta forma, las competiciones de la UEFA son más inclusivas”. La atención que pueda tener esta nueva competición será la habitual, al disputarse paralelamente al calendario oficial actual.

Esta situación nos viene a recordar la sorprendente creación de esa Liga de Naciones de la UEFA, que nació el pasado año y al que pocos le prestaron atención. Hay categorías, ascensos y descensos en ella, pero la memoria no nos alcanza más que a recordar que Portugal fue el campeón. Lo que sí es seguro es que pocos aficionados están pensando seriamente en la siguiente edición. 

Aun así, los dirigentes futbolísticos europeos siguen erre que erre con sus pretensiones y les da lo mismo todo con tal de sacar dinero de debajo de las piedras aun a costa del sacrificio físico de los jugadores, que cada vez llegan a final de temporada con más partidos oficiales en sus botas, y del hastío de los aficionados. 

Por cierto, todavía no sabemos en qué ha quedado aquella vieja pretensión de la FIFA –otros que tal bailan- por la que se aspiraba (ellos) a la celebración de un Mundial con nada menos que 48 selecciones participantes, prácticamente la cuarta parte del número total de federaciones constatadas oficialmente por el organismo mundial. Si un campeonato del mundo debe de ser una selección de los mejores –para que den lo mejor durante su disputa-, de esa forma el desgaste físico sería brutal y de consecuencias muy negativas para los protagonistas del fútbol y sus aficionados. Pero esto es como predicar en el desierto: mandan las poltronas y el dinero y eso sí que no es negociable. 

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