jueves 05.12.2019

Árbitros y normas

Aa se sabe que en el colectivo de los árbitros es donde más decisiones “digitales” se toman. Llevan unas cuentas y unas calificaciones que tan sólo ellos conocen y, al final de temporada, nos largan un listado en el que unos se mantienen como colegiados internacionales, otros permanecen invariables en Primera y Segunda y otros bajan de categoría, por criterios normalmente subjetivos, incompatibles con estos tiempos. 
Ahora, con la implantación del VAR, se les ha presentado a los directivos arbitrales una nueva opción para colocar a los descendidos a dedo o a los que se retiran por razones de edad. Y hay peleas por aceptar esos sitios, porque ahora el arbitraje no es lo que era y los jueces están muy bien pagados, incluso mejor pagados que los políticos por increíble que resulte. Parecía que en esta nueva etapa, que deja atrás los lúgubres días protagonizados por Sánchez Arminio, Díaz Vega y compañía, iba a haber más claridad y mayor posibilidad de comprensión de las decisiones que toma este colectivo que sigue tan encerrado en sí mismo, pero no. Es en las relaciones con el exterior en las que los árbitros no han avanzado en los últimos tiempos, aunque sí se les ha reconocido una gran mejora en otros aspectos. Pero parece que la etapa de Velasco Carballo sigue los mismos parámetros que la de sus antecesores, eso sí, con el revestimiento de la “modernidad” como falso fondo.
Otro de los aspectos que propiciaban algunas quejas por parte del grupo arbitral era el reparto de los partidos, en los que algunos salían beneficiados pitando varios partidos más en comparación con el resto de sus compañeros. Eso ha venido ocurriendo durante las últimas temporadas y, aunque las personas que designaban las actuaciones procuraban contentar a todos, se sabía del malestar de algunos aunque nunca se hacía público. Ahora, con el nuevo sistema, han conseguido la cuadratura del círculo: hay veinte árbitros de Primera División y diez partidos cada jornada. Así, cada árbitro dirige una de cada dos jornadas y todos contentos hasta que se presente alguna lesión, porque sanciones, lo que son sanciones, con suspensión de partidos nunca las hay porque siempre se recurría a la ley de las compensaciones para que las cifras finales fueran parejas. 
No cabe duda que se ha avanzado mucho desde la época en que se acusaba a determinados árbitros de estar comprados o vendidos. La época de los Camacho, Rigo, Pelayo Serrano o Medina Iglesias ya pasó. Ahora nadie se hace ciertas preguntas y la máxima duda se queda en por qué determinado colegiado ha consultado o no las pantallas del VAR.
     Algo –mucho- se ha mejorado, desde luego, y las cuestiones de moralidad han quedado despejadas. Las dudas que no se han aclarado han sido las relacionadas con el VAR y las situaciones que plantea, algunas de ellas nuevas para el fútbol y los futbolistas. Siempre hemos reclamado al Comité Nacional de Árbitros que, antes del comienzo de cada temporada, protagonizase una campaña publicitaria en la que se diesen a conocer con claridad las nuevas normas por las cuales se deberían regir los propios árbitros. Nunca ha ocurrido nada parecido por lo que los aficionados empiezan cada temporada con muchas dudas acerca del reglamento y su aplicación. Esta campaña, sin ir más lejos, hay una serie de dudas con respecto a las manos, a las entradas al talón o los pisotones que han provocado la disparidad de criterios de los árbitros y el desconcierto de los seguidores. 
Para arreglar esto se reunieron hace unas semanas y acordaron, como medida más llamativa, que las entradas al talón serán de tarjeta amarilla, cuando hace pocas semanas se había decidido que fuese tarjeta roja. O sea, cambiar el reglamento en pleno partido.
Pero, da lo mismo, todo seguirá igual porque parece que las reclamaciones razonables les son indiferentes. Pues, bueno, a cobrar…

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