sábado 14.12.2019

Anquela y el futuro

Había muchos temores al comienzo de la temporada sobre el posible rendimiento del Deportivo durante la competición de Segunda. Incluso se oyeron voces pesimistas, que alertaban del peligro de ocupar posiciones bajas debido a la falta de garantías con que el equipo afrontaba el futuro. Pero nadie pensaba que tan rápidamente se iba a situar en la zona de cola de la clasificación, cuarto por abajo y ya en los lugares de descenso.

El desmantelamiento de la plantilla del pasado año se ha producido de golpe, sin que haya habido relevos de similar categoría para ir tapando los huecos que la pretendida “brecha salarial” ha causado.  Ya no están los destacados centrales de  la anterior temporada (por cierto, Marí triunfa por todo lo alto en el Flamengo), los centrocampistas más brillantes del pasado curso y el delantero más goleador del equipo. O sea, la columna vertebral se ha resquebrajado y, por lo tanto, la plantilla actual se ha desequilibrado notablemente. Sí, es cierto que llegaron un griego, un yugoslavo, otras cesiones varias y varios terceras filas que arribaron a última hora a la ciudad pero su valía futbolística está todavía por demostrar.

Esa ha sido y es la oferta que la dirección técnica muestra a los más de 22.000 socios que, según las cifras oficiales, tiene el Deportivo, de los cuales buena cantidad de ellos asiste con regularidad a los partidos de Riazor.

Mientras tanto, Anquela, el nuevo entrenador recién llegado a La Coruña, además de preguntarse dónde se había metido, no sabe cómo hacer para aguantar el chaparrón que ya se le está viniendo encima. Anquela tiene carácter y es hombre que conoce y domina la Segunda División, no en vano lleva unos cuantos años en ella.

Por eso se huele con claridad lo que puede depararle el futuro inmediato. Y, además, se va a llevar todas las culpas cuando llegue el momento y se intuye que no va aguantar la temporada completa al frente del equipo. Él se da cuenta y, en principio, trata de capear el temporal y defenderse ante la precariedad de recursos que le han dejado para que se las apañe como pueda. En recientes declaraciones ha dicho que conserva la calma, pero la pregunta es cuánto le durará.

Ante la situación que ahora se le presenta al Deportivo y el problemático futuro que afronta hay que echar la vista atrás, dado que nadie había previsto algo así. Había, por lo que parece, una fe ciega en el ascenso y, al malograrse el objetivo, nadie pensó en el “tope salarial” ni en la “desbandada” que posteriormente se produjo. Y es que es lógico que los futbolistas prefieran jugar la temporada actual en Primera División a hacerlo en Segunda. Y así lo han elegido los que han podido. Pero ¿no tendría alguien que haber previsto la huida de muchos de los citados futbolistas dadas sus condiciones contractuales?      

Y todo ello viene ocurriendo después de aquellas declaraciones del nuevo presidente, cuando recién llegado manifestó que se iba a ocupar principalmente de la parte deportiva del equipo. Se conoce que tanto Paco Zas como su reforzado Carmelo del Pozo no hicieron bien las cuentas ni los cálculos, de ahí que la situación actual parezca que les ha superado claramente y que no se vea solución ni a corto ni a medio plazo, con el consiguiente peligro inmediato para la entidad.

Y eso, a pesar de la tan brillante gestión económica de la anterior directiva, ahora callada porque seguramente no tiene nada que decir, como copartícipe de una situación que se intuye muy preocupante y de la que tampoco es ajena por completo

Anquela y el futuro
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