sábado 14.12.2019

Transmitir

Juan Antonio Anquela se esfuerza lo suyo. Quienes lo conocen y tratan aseguran que es un buenazo, trabajador y que tiene las ideas muy claras. Incluso me comentan que sabe como atajar los egos que puedan producirse en el vestuario y reconducirlos en favor del grupo, cosa que se le agradece si tuviera esa clase de futbolistas con ganas de comerse el mundo ellos solitos. Pero no los hay, el Depor tiene un equipo apañadito con la firme y sana intención de crecer. Es decir, que sus pupilos deberán jugarse el caldo si quieren ser algo en el fútbol de élite.

Anquela tiene un serio problema de comunicación. Su discurso no entusiasma y tampoco es creíble, no transmite emociones, quizá porque está ajeno al “rum, rum..” del entorno del equipo blanquiazul. Debería de escuchar un poquito más el sentir del seguidor y transmitir optimismo. No tanto al séquito que le rodea, al fin al cabo él ya sabe que en Coruña a nadie le tiembla el pulso a la guillotina. Ya sé que no le pagan por ser simpático, ni tampoco para que lo lleven a alguna fiesta y ser el centro de atención. Su misión, como es lógico, es armar un equipo y tratar de aspirar a lo máximo. Pero estaría bien que se ‘empapase’ en lo que siente y padece el aficionado deportivista, que hable su idioma y sea capaz de transmitir seguridad.

Transmitir
Comentarios