Martes 16.10.2018
Andrés Ríos
16:55
08/10/18

Fútbol

‘El fútbol es así’ , ‘no hay rival pequeño’, ‘cuando el balón no quiere entrar, no entra’, ‘el vestuario es una piña’, ‘hay que darlo todo en los 90 minutos’ y tantas y tantas otras frases, pero lo  que siempre ocurre es que el que gana es el que se lleva los puntos los mereciera o no.

El Málaga se llevó ayer un empate de Riazor de forma injusta, pero su casillero engordó más y lo hace un pelín más líder, pero la igualada tiene el valor añadido de que es ante un adversario directo en la pelea por el ascenso directo.

Pero el fútbol está claro que no es justo. Si lo fuera el Depor se hubiera quedado con los tres puntos, ya que en la primera parte gozó tres claras ocasiones de gol, que envió el balón fuera de los tres palos. Fue desesperante, ya que alguna de ellas estaba siendo cantada en las gradas.

La falta de acierto desinfló a los de Natxo González y el Málaga se fue al vestuario con el objetivo cumplido, empate sin goles. En la reanudación fue cuando llegó, en una jugada ensayada con saque de banda, el gol del equipo andaluz. Un tanto que golpeó la moral de los coruñeses, ya que fue un auténtico ‘churro’ por culpa de la falta de cobertura defensiva.

Pero el Málaga, que repito que es líder, jugó a nada en Riazor y hasta contó con la ayuda del árbitro de turno, que expulsó a Quique González de forma injusta por una chilena que consideró jugada peligrosa.

Sinceramente, la apuesta de Muñiz es para enseñar en las escuelas de entrenadores como el anti fútbol, porque de todos los equipos que hemos visto aquí, el suyo es uno de los peores hasta la fecha. Eso, y que vimos a un árbitro perder los papeles.