jueves 05.12.2019

Creíbles

Luis César Sampedro afirmó que el problema del Deportivo lo tiene que resolver él, su cuerpo técnico y la plantilla. Es algo obvio, pero importante que lo reconozca porque el aficionado se preguntaba, a la vista de la trayectoria que lleva en sus cinco partidos como entrenador, si tenía claro precisamente que recaló en el banquillo de Riazor para cambiar las cosas. O sea, jugar mejor al fútbol y buscar la senda de los buenos resultados. 
El entrenador blanquiazul conoce mejor que nadie su oficio e imaginamos que de momento, hasta el día de hoy, el equipo sigue jugando igual que antes (a nada) y no ha dado síntomas de fortaleza. Es más, estadísticamente no mejora los números de Anquela.
Desconozco lo que sucede en la intimidad del vestuario de Abegondo, pero imagino que Luis César hablará mucho con sus futbolistas y que entre todos sabrán en el lío en el que están metidos. Me decía un miembro muy cercano a la plantilla herculina que los jugadores estaban seguros que en cuanto se gane un partido la cosa va a cambiar a mejor, que es lo que necesitan para  activarlos. Un chispazo.
Los protagonistas utilizan las ruedas de prensa para enviar mensajes en todas las direcciones: a sus propios futbolistas, a los adversarios, a los aficionados, etc. Al planeta fútbol entero.
“No hay problemas, hay retos; no hay tiempo para estar tristes”, declaró el entrenador. Es lo suyo que en la víspera de un partido venda optimismo, que se van a comer el mundo. Sin embargo, las jornadas se suceden y lo cierto es que el Depor no se come ni una rosca. Más de lo mismo, como la ‘fábula de Pedro y el Lobo’. Y cansa que los protagonistas apelen al apoyo del entorno y luego patadón en toda la boca al entusiasmo. Por eso la situación de la entidad blanquiazul cada día es más preocupante. La falta de credibilidad del equipo es alarmante, tanto como saber qué está haciendo Del Pozo.

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