lunes 25/1/21

El alma del deporte son los aficionados y la de los clubes la tele

Nadie pone en tela de juicio que el deporte necesita de sus aficionados. Imposible que alguien discuta la importancia que tiene para los deportistas que compitan apoyados con el aliento de sus seguidores. Prueba de ello es el Deportivo, que al jugar sin sus aficionados por culpa de la maldita pandemia que tanto daño ha hecho al deporte en general, ha demostrado ser menos equipo en los partidos que tuvo que disputar en Riazor a puerta cerrada.
No podemos obviar que todas las disciplinas deportivas dependen de sus aficionados, pero las profesionales las necesitan porque así están contempladas en sus presupuestos. Pero es cierto que de un tiempo a esta parte, desde que Javier Tebas se convirtió en el virrey del balompié español, los clubes han seguido sus consignas y han dejado de lado a sus seguidores. ¿Cuál es la razón? Pues que el grueso del dinero que les entra en caja viene derivado de las operadoras de televisión y de la publicidad.
Estamos en lo que se ha denominado ‘el fútbol moderno’. Para Tebas y los clubes que lo apoyan cuentan más las teles que los seguidores y los horarios, por lo que el orden de juego en las jornadas lo establecen éstas. Importa más el mercado asiático que el aficionado local, que en ocasiones ve imposible asistir a los duelos de su equipo al programarse en horarios inadecuados. Sin embargo, la venta de los derechos de imagen está por encima, así que estos se ajustan al consumo de los chinos y compañía.
Los clubes, como es lógico, tragan con la exigencia, pues la mayoría atraviesan una maltrecha economía y con estos ingresos sanean sus números, amén de los espacios publicitarios que dejan unos buenos dividendos. Por eso Javier Tebas, el amo de la Liga del Fútbol Profesional, se subió este año su sueldo casi un 30% y ya cobra como si se tratase de un futbolista más al superar los tres millones de euros. ¡País!

El alma del deporte son los aficionados y la de los clubes la tele
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