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Un trozo de historia rojiblanca

Eder Pereira | 08 de julio de 2020

Chechu celebra su
último gol con el
Atlético Arteixo,
durante su último
partido en Ponte
dos Brozos frente
al Laracha (3-1) |
quintana
Chechu celebra su último gol con el Atlético Arteixo, durante su último partido en Ponte dos Brozos frente al Laracha (3-1) | quintana
El centrocampista Chechu, eterno capitán arteixán, cuelga las botas a los 41 años después de haber militado en el club de Ponte dos Brozos durante doce temporadas y media, de 2008 a 2020

Si has visto un partido del Atlético Arteixo en los últimos doce años, has visto jugar a Jesús Puga Rodríguez ‘Chechu’ (A Coruña, 31 de enero de 1979). El corpulento centrocampista con buen golpeo, llegada y gol. Sí, ese. Eterno capitán y una más de las franjas rojas y blancas de la camiseta arteixana. Sí, el mismo. Pues ya no lo podrás ver más defendiendo la camiseta del Arteixo. Chechu cuelga las botas a sus 41 años. Se va después de doce temporadas y media en el club. Lo deja un pedazo de historia rojiblanca.

Formado en las categorías inferiores del Ural y sobre todo del Calasanz y el Orillamar, que en su momento tenían un convenio en el que sus jugadores podían moverse entre los dos clubes, Chechu recaló en el Atlético Arteixo mediada la campaña 2017/18 tras regresar de la Escuela Nacional de Policía en Ávila y un fugaz paso por el Universidad.

1 Los primeros pasos en el Atlético Arteixo

Chechu recuerda cómo fue su primera media campaña en el equipo rojiblanco. De un posible descenso a la permanencia pasando por una gran remodelación en la plantilla.

“En el primer partido con el Arteixo fui a jugar a Meirás. El club estaba intentando no descender a Segunda y en diciembre ficharon a muchos jugadores pero yo fui el primero. Estaba entrenando Miguel, no Miguel Figueira, pero al día siguiente cuando llegamos al vestuario dijo que lo dejaba y el equipo lo cogió Moreira. Con todos los fichajes conseguimos la permanencia así que tengo buen recuerdo de la primera temporada”, admite Chechu.

2Balance de su paso por el club rojiblanco

“A partir de ahí el club empezó a crecer”, cuenta el centrocampista, que destaca que a pesar de los cambios en las directivas debido a la crisis económica, el Arteixo logró ascender y asentarse en Preferente e incluso disfrutar de un título de Copa de A Coruña con Miguel Figueira en el banquillo.

No obstante, Chechu pone en valor el factor humano por delante del plano deportivo en su paso por el club rojiblanco.

“Me quedo con los compañeros que he tenido y las anécdotas que he pasado con ellos. También me quedo con la temporada del ascenso a Preferente, que fue la del año que ganamos la Copa. Pero sobre todo me quedo con la gente y los amigos, que en estas categorías es lo mejor que te deja el fútbol”, apunta.

3 Colgar las botas, una difícil decisión

La pandemia provocada por el Covid-19 originó el abrupto final de las competiciones no profesionales. Chechu jugó el pasado 8 de marzo en O Carral ante el Sofán (2-1) su último partido pero no lo sabía. Lo que sí sabía es que esta temporada era la última, aunque en sus palabras todavía se atisba que había cuerda para rato.

“Ya había prometido a mi mujer que lo iba a dejar este año por el tema de los peques, que ahora necesitan más tiempo y atención. Pero no es una despedida como uno hubiera querido. Mejor sería si hubiese terminado el año y acabar jugando en casa, pero lo decidí así. Y sobre todo es mejor irse jugando y aportando a que te echen a un lado. Lo que se suele decir: es mejor abandonar el fútbol antes de que te abandone el fútbol a ti”, afirma.

4Doblete en el adiós a Ponte dos Brozos

Su último partido fue una derrota pero la despedida de Ponte dos Brozos, una semana antes (1 de marzo), fue para enmarcar. Victoria ante el Laracha (3-1) con un doblete espectacular. En el 2-0 él fue inicio y fin. Giro perfecto en tres cuartos, apertura a banda y llegada al área para fusilar. Y en el 3-1 final, su último gol, cazó el balón en la frontal tras un despeje del portero, se acomodó y mandó el cuero a la red con una sutil vaselina. Vaya despedida.

“Te queda buen sabor de boca pero ni siquiera sabía que iba a ser el último partido en casa. De hecho, he intentado recuperar ese gol en vídeo por tener un recuerdo pero aún estoy pendiente. Es un buen recuerdo. Si tuviera que elegir como acabar, ese partido y esos dos goles serían una buena forma”, reconoce Chechu.

5 Única espina: jugar en Tercera con el Arteixo

Tras doce años y medio en el Arteixo, Chechu asegura que no se arrepiente de no haber salido del club para jugar en una categoría superior, pero sí tiene una pequeña espina clavada.

“Me habría gustado jugar en Tercera. En su momento tuve ofertas pero cuando estás tan cómodo como yo en Arteixo... Siempre decidí no salir. Y porque en Arteixo siempre aspiramos a todo. Estoy contento y tranquilo con mi conciencia. Además pasé dos lesiones en Arteixo, una del tendón de Aquiles y otra del ligamento cruzado, y ahí se demuestra como es cada club. Se esforzaron porque estuviera bien y eso es de agradecer. La única espina real que tengo es que me habría gustado ascender a Tercera con el Arteixo y jugar ahí. Esa sí que es mi espinita”.

6 La importancia de un buen ambiente

Por último, Chechu hace hincapié en el valor de un buen vestuario, algo habitual en la última década en Arteixo.

“Pasábamos mucho tiempo juntos, dentro y fuera del campo, y eso luego se nota en los partidos. Pero el vestuario del Arteixo lo hicimos todos. Los entrenadores y las directivas siempre se cuidaron de fichar gente comprometida incluso a veces por encima de la calidad. Personalmente en Arteixo siempre me he sentido como en casa”, reconoce un Chechu que en el futuro intentará matar el gusanillo del fútbol en los Veteranos del Uxes. No será lo mismo para el Arteixo, que pierde un pedazo de su historia. l

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