domingo 21.07.2019

Tour de Francia (IV): Viviani cierra el hueco

El italiano se estrena en la ronda gala, accede al club de ganadores en las tres grandes vueltas y prolonga la fiesta del equipo Deceuninck-Quick Step

Viviani (d), pegado a la valla, se impuso a Kristoff, por todo el centro, y Ewan, sin sitio a rueda del italiano | Guillaume Horcajuelo/EFE
Viviani (d), pegado a la valla, se impuso a Kristoff, por todo el centro, y Ewan, sin sitio a rueda del italiano | Guillaume Horcajuelo/EFE

En el velódromo de Río 2016 se colgó el oro olímpico, en la carretera suma cinco etapas en su Giro y otras tres en la Vuelta, además de varias clásicas y una ristra de victorias hasta un total de 74. Elia Viviani es un ganador, pero le faltaba mojar en el escaparate más grande y luminoso del ciclismo mundial, el Tour, siempre el Tour.

Dicho y hecho. El velocista italiano remató el impecable trabajo de su equipo, el insaciable Deceuninck-Quick Step, el mismo del líder Julian Alaphilippe. No se le caen los anillos al francés, que condujo hasta la cabeza del pelotón a sus compañeros en el momento justo, a solo dos kilómetros de la llegada.

Se apartó el maillot amarillo al paso por la Flamme Rouge y aparecieron los habituales lanzadores del tren belga: Michael Morkov y Maximiliano Richeze, que dejaron a su hombre rápido en la situación perfecta para ganar. 

No falló Viviani, aunque no fue el más veloz en el esfuerzo final. Caleb Ewan alcanzó los 70km/h por los 67km/h del italiano, que le cerró el hueco pegado a las vallas, al abrigo del viento. El australiano se tuvo que conformar con la tercera plaza por detrás de Alexander Kristoff, segundo y que lo intentó por el centro. Peter Sagan, de verde, no fue rival.

Un Jumbo sin maquinista

Ninguno llegó tan bien colocado como el ganador. Tampoco el gran favorito, Dylan Groenewegen, que acabó quinto, justo por delante de su compañero Mike Teunissen, el inesperado primer líder del Tour. No funcionó el treno del Jumbo, sin maquinista. Que les enseñen un vídeo de la clase magistral que impartieron los Deceuninck en la recta de Nancy. No se puede hacer mejor.

La escuadra belga ha hecho de la victoria una cuestión banal. Arrasa en las clásicas, de pavés y cotas, con su pléyade de rodadores y puncheurs, picotea aquí y allá con su cuerpo de velocistas. En 2019 suma 48 triunfos, 23 en pruebas World Tour, muy por encima de sus perseguidores, precisamente los Jumbo (37).

En casa de Patrick Lefevere, patrón del equipo desde los tiempos de Mapei, falta un ‘hombre Tour’. O faltaba, porque en sus filas se encuentra Enric Mas, candidato a todo después del sorprendente segundo puesto en la Vuelta del año pasado. Será interesante ver la transformación del alegre Deceuninck, de amarillo y con dos victorias de etapa, en un equipo al servicio del español.

De caza en los Vosgos

Llega la media montaña con la aproximación al macizo de los Vosgos y cuatro subidas en la quinta etapa, de 175,5 kilómetros entre Saint-Dié-des-Vosges y Colmar. En el tramo final, las cotas de las Tres Orejas (5km al 6,7% de pendiente media) y los Cinco Castillos (4,6km al 6,1%) despiertan el apetito de los cazaetapas y adivinan una bonita batalla en el tramo final. ¿Fuga o sprint reducido?

Será solo un aperitivo para la jornada del jueves, con siete puertos puntuables, tres de 1ª categoría, incluido el final en La Planche des Belles Filles (7km al 8,7%), que Froome estrenó allá por 2012, el primer gran test para los hombres fuertes de la general.

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