Martes 18.06.2019

Roglic ve la vida color de rosa y espera la montaña

Primoz Roglic está sacando petróleo de las cronos, sobre todo de la segunda, disputada el pasado domingo, y en la que logró jugosas ventajas respecto a la mayoría de sus rivales por la maglia rosa final        | ALESSANDRO              DI MEO
Primoz Roglic está sacando petróleo de las cronos, sobre todo de la segunda, disputada el pasado domingo, y en la que logró jugosas ventajas respecto a la mayoría de sus rivales por la maglia rosa final | ALESSANDRO DI MEO

El esloveno Primoz Roglic afronta la segunda semana del Giro con el cartel de claro favorito tras su exhibición en la crono del pasado domingo, en la que marcó diferencias de mucho calado, con el italiano el más cercano en la general, Vincenzo Nibali, a 1:44 y rivales como Simon Yates a 3:46. Miguel Ángel López a 4:29 y Mikel Landa alejado a 4:52.

Aunque la maglia rosa la luce Valerio Conti, en la primera jornada de descanso el debate se centró en la vida que le queda al Giro después del mazazo de Roglic en las dos contrarreloj disputadas. En las huestes españolas, el Movistar reposó en Riccione con la esperanza de que las montañas reanimen a un Landa que parece haber perdido de vista el objetivo del primer escalón del podio.

Nadie se atreve a dar por sentado que el Giro está cerrado con dos semanas `por delante y montaña para dar y tomar, pero la brecha entre Roglic y el resto es muy considerable. Por ello muchos tendrán que arriesgar al máximo y la sorpresa tampoco es descabellada. 

Semana fuerte
El Giro ofrece una semana de fuertes sensaciones con cuatro etapas en las que tienen que aparecer los escaladores damnificados de las cronos.


Para empezar, dos etapas para el lucimiento de los velocistas. El jueves, 146 kilómetros en los que se rendirá homenaje a Fausto Coppi por el centenario de su nacimiento. En el circuito final espera Montoso (1ª), de 8,9 kilómetros al 9,3% y cuya cima se encuentra a 33 kilómetros de meta.


Al día siguiente llegará la primera gran cita de montaña, de 188 kilómetros entre Pinerolo y Ceresone Reale, con el Colle del Lys (1ª), el Pian del Lupo, (2ª) y el ascenso final, nada menos que 21 kilómetros con duras rampas por encima del 10%, especialmente en la parte final. El sábado, jornada de máximo interés entre Saint-Vincent y Courmayeur, de 131 kilómetros y cinco puertos: Verrayes (2ª), Verrogne (1ª), Truc d’Arbre (2ª), San Carlo (1ª) y subida final a Courmayeur (3ª),


El domingo, etapa similar al Giro de Lomabrdía, de 232 kilómetros. Los 80 finales acumulan el interés con las subidas a Madonna del Ghisallo (2ª), Colma di Sormano (2ª) y Civiglio, de 3ª, cuatro kilómetros al 9,6% y con la cima a solo nueve de la llegada.

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