Domingo 26.05.2019

Pello Bilbao despega en la cuesta final de L’Aquila

Primera victoria española en la presente edición, que sigue liderada por Conti, ahora con José Joaquín Rojas segundo

Bilbao se impuso con cinco segundos de ventaja sobre el francés Tony Gallopin  | efe
Bilbao se impuso con cinco segundos de ventaja sobre el francés Tony Gallopin | efe

Pello Bilbao (Astana) logró la primera victoria española en la presente edición del Giro al adjudicarse en solitario la séptima etapa, entre Vasto y L’Aquila, de 185 kilómetros, en tras la cual el italiano Valerio Conti (UAE) retuvo la maglia rosa.

Bilbao fue el más fuerte e inteligente a la hora de resolver la llegada entre los supervivientes de la escapada del día, atacó a falta de un kilómetro y logró su primera victoria en la ‘corsa rosa’. Sexto en el Giro 2018, Bilbao aguantó los primeros golpes de los rivales y atacó en el momento adecuado, para evitar llegar con hombres rápidos al sprint, como el italiano Davide Formolo. 

Los favoritos pasaron un día de tranquilidad y persecución permanente, al ritmo que marcaba el UAE del líder. Otra etapa de transición en la lucha por la general marcada por una fuga de trece corredores, con presencia de cuatro españoles: de nuevo Rojas –ahora segundo en la general– y Rubén Plaza (Israel Cycling Academy), además de Antonio Pedrero (Movistar) y Pello Bilbao.

Fuga y persecución
La fuga obligó a organizar la persecución al UAE del líder Valerio Conti, a pesar de que la formación perdió en los primeros kilómetros al colombiano Fernando Gaviria.  La escuadra emiratí trató de no perder de vista a los fugados, que apenas pasaron de los dos minutos de ventaja. 

La aproximación a L’Aquila ofrecía el aliciente del puerto de Le Svolte Popoli (2ª), de nueve kms de longitud con rampas de hasta el 10%, con la cumbre a 47 kms de meta.

Los últimos diez fueron decisivos, ya que el continuo sube y baja, con los 1.000 metros finales en cuesta con porcentajes de hasta el 10%, un escenario serio por si lo querían probar los favoritos y para la lucha por la etapa. Se redujo la fuga a seis unidades. Surgieron los ataques y se activaron las estrategias. Cedieron Plaza y Pedrero; Rojas volvió a conectar a 4.500 metros de meta, y tuvo fuerzas para lanzar un órdago, aunque el bueno fue el de Bilbao a poco más de un kilómetro. Restaba una cuesta del 7%. El vasco iba con fuerza, lanzado, sus rivales impotentes en la persecución.

Hoy se disputa la octava etapa, entre Tortoreto Lido y Pesaro, de 239 kilómetros, la más larga de la presente edición, un recorrido a lo largo de la costa del Adriático, llano hasta poco antes de la mitad y hasta el final ondulado y 3 cotas puntuables, una de Tercera y dos de Cuarta. A meta se accede a través de un marcado descenso.

Pello Bilbao despega en la cuesta final de L’Aquila
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