jueves 19.09.2019

‘Maraton man’ triunfa en la etapa más larga

El holandés Groenewegen fue el más rápido en el sprint de ayer  

El del Jumbo Visma tras los 230 kilómetros | Efe
El del Jumbo Visma tras los 230 kilómetros | Efe

El ‘maratón man’ del Tour de Francia es el holandés Dylan Groenewegen (Jumbo Visma), ganador al sprint de la jornada de 230 kilómetros que unió las localidades de Belfort y Chalon-Sur-Saône, la más larga de la presente edición, jornada de transición que mantuvo al italiano Giulio Ciccone (Trek) en su sueño del maillot amarillo. 

Cantó victoria otro Dylan. En La Planche Dylan Teuns, en Chalon Dylan Groenewegem, herido en la primera etapa y vencedor en un esprint muy disputado ante la creme de la creme de los velocistas. Relegó al australiano Caleb Ewan y al maillot verde y triple campeón mundo eslovaco Peter Sagan. 

Un triunfo de prestigio para el corredor nacido hace 26 años en Amsterdam, en la cita de los esprinters tras la incursión de montaña, en la que los favoritos se guardaron las fuerzas en espera de su terreno. Día largo, de más de 6 horas sobre la bici, pero sin cambios en la general. 

Ciccone, renovado por el Trek tras su liderato en La Planche, sigue durmiendo con el jersey amarillo, al frente de una general cuyo primer comandante aparece en la quinta plaza, el galés Geraint Thomas, al lado de su compañero colombiano Egan Bernal, con Urán alejado en 26 segundos, el español Enric Mas decimotercero a 34, Nairo Quintana a 52 y Mikel Landa a 54. 

No les gusta un pelo a los corredores que se hable de días de transición aunque se hayan tirado el día persiguiendo una escapada a ritmo controlado. Tienen razón, hay que dar pedales igual y deben ir atentos. La fuga fue de dos habituales, jóvenes y viejos conocidos de las escapadas, los franceses Stéphane Rossetto (Cofidis) y Yoann Offredo (Wanty). 

Ofredo dijo en la salida que la pasada noche soñó que se escapaba con 30 minutos de ventaja. La realidad fue que no pasaron de los 5 minutos, con las ideas claras de que los sueños en el Tour se cumplen poco en la modalidad de aventuras de este tipo. 

La transición casi le cuesta un disgusto al colombiano Nairo Quintana, pillado en un despiste tras el esprint intermedio de Mervans, a 33 de meta. Los hombres del Movistar sumaron fuerzas para reintegrar a su líder al grupo. 

Inútil esfuerzo 
Los dos escapados terminaron de despertar a 13 kilómetros de meta, devorados por un pelotón espabilado que volaba para preparar un desenlace al sprint. De nada sirvió un esfuerzo a dúo de casi 220 kilómetros. 

Quedaba abierta la batalla por la foto de la victoria al esprint, y donde mejor que en la ciudad de Chalon-Sur-Saône, la ciudad natal de Nicéphore Niépce, creador de la fotografía para levantar los brazos al cielo. 

Los hombres de Dylan se dejaron la piel por su hombre baza, tirando al frente con el ‘tanque’ alemán Tony Martin. Intenciones claras en una aproximación a la que se sumaron el Bora y el Ineos. 

Allí estaban todos los esprinters en plena jauría. El australiano Ewan atacó de lejos para sorprender, pero Groenewegem reaccionó a tiempo.

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