martes 07.07.2020

La lección de los hermanos Murray a Novak Djokovic

Jamie, uno de los mejores doblistas del circuito, organizó un evento que se movió en la dirección opuesta, en cuanto a seguridad, al pergeñado por el serbio
Andy Murray, tras caer en semifinales frente a Daniel Evans (i), quien posteriormente conquistaría el título de este torneo de exhibición y carácter benéfico
Andy Murray, tras caer en semifinales frente a Daniel Evans (i), quien posteriormente conquistaría el título de este torneo de exhibición y carácter benéfico

La escalada de positivos en coronavirus creada por el Adria Tour de Novak Djokovic ha sido contrarrestada por el buen hacer de Jamie Murray, hermano de Andy, creador de un torneo de exhibición –Battle of the Brits (la Batalla de los Británicos)–, acorde con las circunstancias de la pandemia.

Goran Ivanisevic, Borna Coric, Grigor Dimitrov, Viktor Troicki y su mujer, Djokovic y la suya... Son muchos los contagiados que propició la exhibición montada por el serbio en los Balcanes. 

Fiestas multitudinarias, partidos de baloncesto  y de fútbol, público en las gradas, abrazos, choque de manos, ausencia de mascarillas y distancia. Son los errores que esa exhibición cometió, y que Jamie Murray ha cortado de raíz para demostrar lo que puede ser el tenis en la situación actual de pandemia mundial. 

El hermano de Andy, consagrado doblista con varios títulos de Grand Slam en su palmarés, organizó un torneo dedicado a los tenistas británicos. En principio, a las ocho mejores raquetas, aunque se fue ampliando debido a las bajas. Su formato ha sido similar al de las Finales ATP, con dos grupos de cuatro jugadores, dos semifinales y la final. Los partidos se han jugado al mejor de tres sets, con la introducción del super desempate. 

Pero lo más destacado es la imposición de una estrictas medidas de seguridad que chicaron frontalmente con lo visto en los Balcanes. Una de las imágenes icónicas de la previa fue la de los hermanos Murray hablando a dos metros de distancia apoyados en una balcón viendo la pista de entrenamiento. Los partidos discurrieron con una prudencia similar. Sin jueces de línea y los puntos controvertidos los decidió el Ojo de Halcón. 

Máxima precaución
Cada jugador tenía sus pelotas, que recogió él mismo. El entrenador de cada uno se ubicó en uno de los extremos, en una silla, con guantes para no tocar las bolas de juego. Los tenistas no tuvieron que realizar cambios de lado. La toalla para el sudor quedaba a un lado de la pista y era el propio jugador el que tenía que cogerla para secarse.  Obviamente tampoco ha habido público. 

Jamie Murray ha dado un espaldarazo al tenis en el momento en que más lo necesitaba, justo cuando las dudas comenzaban a amenazar a un circuito al que le quedan semanas para volver.

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