sábado 24.08.2019

Carapaz se lleva la etapa pero Landa pierde tiempo

Cara y cruz para el Movistar en la llegada a Frascati, en una jornada marcada por una caída con consecuencias en la clasificación general

El ecuatoriano superó al australiano Ewan y al italiano Ulissi  | efe
El ecuatoriano superó al australiano Ewan y al italiano Ulissi | efe

El ecuatoriano Richard Carapaz abrió la cuenta del Movistar en el Giro de Italia merced a un ataque a 500 metros de la llegada que le permitió apuntarse la cuarta etapa disputada entre Orbetello y Frascati, de 235 kilómetros. 


La etapa estuvo marcada por una caída en la que se libró el líder esloveno Primoz Roglic, pero perjudicó a rivales como Mikel Landa, que perdió 44 segundos o el holandés Tom Dumoulin, el más afectado, con un bocado de 4 minutos. 


Carapaz, de 25 años, quien pasó a la historia hace un año en el Giro al convertirse en el primer ecuatoriano en ganar en una grande por etapas, se metió en un grupo de 12 corredores que se salvaron de la montonera final y lanzó un ataque fulminante a medio kilómetro de meta que sorprendió a los sprinters que ya se imaginaban disputándose la victoria entre ellos. 

Una jornada larga y tranquila que se revolucionó en un instante, con consecuencias para la clasificación general. 
Frapporti (Androni Giocattoli), Maestri (Bardiani) y Cima (Nippo) fueron los protagonistas de la escapada del día. Cargados de ilusión llegaron a tener 8 minutos de renta, pero el maratón se les hizo largo, a pesar del estímulo de Frapporti de ser maglia rosa virtual durante un buen trecho de etapa. 

A diez kilómetros
Un largo trayecto hasta la localidad de Frascati, a solo 20 kilómetros de Roma, célebre por el vino blanco del mismo nombre de la ciudad de la provincia del Lazio. La paliza hizo mella en el trío cabecero, que resistió hasta la pancarta de diez kilómetros a meta. 

Otra etapa nueva. Nervios, alguna caída sin consecuencias y la refriega por coger la posición para el desenlace final. No era fácil el último tramo, pues los últimos 2.500 metros ‘picaban’ hacia arriba, con pendientes de hasta el 7 por ciento, antes de una recta final en ligero ascenso. 


Deceuninck, Mitchelton y Katusha tensaron a más de 60 por hora, con el Movistar en vanguardia. Pero la tranquilidad dio lugar a la erupción de un volcán en el asfalto. Un buena montonera a 6 kilómetros de meta terminó con algunos entre la foresta del arcén. 


Se produjo un corte en el grupo con 12 en cabeza, sin Tom Dumoulin ni Vincenzo Nibali, ni yates entre los afectados por los golpes o por el parón. 

Dentro del grupo de la suerte sí estaba el líder Primoz Roglic. La fortuna también le guiñó el ojo al ecuatoriano Richard Carapaz. 

Los hombres del UAE, con Ulissi colocado, asumieron la responsabilidad, cuyo ritmo descolgó a unos cuantos corredores, entre ellos Elia Viviani. pero quedaban en la pelea Ackerman, Demare y Ewan. 

Demasiados velocistas como para aguantar con ellos hasta meta. Así que Carapaz, que lo tenía claro, lanzó un ataque en seco a 500 metros de meta. Agarró unos segundos y los supo rentabilizar. El ganador de la Vuelta a Asturias y cuarto en el Giro 2018, es en principio el ayudante principal de Mikel Landa, pero su estado de forma le permite soñar con una oportunidad. 


De momento, fue el más listo y abrazó la gloria en Frascati un día después de perder tiempo por culpa de una avería. Movistar puede dar cobertura al ídolo del ciclismo ecuatoriano. 


La quinta etapa llama de nuevo a los velocistas con el trayecto entre Frascati y Terracina, de 140 kilómetros.

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