jueves 14.11.2019

Tour de Francia (III): Alaphilippe gana con un ataque de champán

El francés del Deceuninck-Quick Step se viste de amarillo tras una exhibición en la jornada de cotas

Julian Alaphilippe, con la lengua fuera en la rampa final | Guillaume Horcajuelo/EFE
Julian Alaphilippe, con la lengua fuera en la rampa final | Guillaume Horcajuelo/EFE

El champán es un símbolo de lujo y alegría. Se emplea para brindar en fiestas y celebraciones. Dulce y espumoso, baja fácil, sube rápido y provoca euforia. Julian Alaphilippe es al ciclismo lo que el champán al vino. En 2020 se convertirá en uno de los hombres mejor pagados del pelotón y destaca por un carácter burbujeante encima de la bicicleta, siempre preparado para el ataque. 

El francés del Deceuninck-Quick Step belga descorchó el Tour con un demarraje espectacular en la antigua región de Champagne. Era el hombre señalado en todas las apuestas. Y no falló. Aceleró en la cota más dura de un recorrido con 215 kilómetros y siete subidas, incluido el repecho final en Épernay. No esperó a la llegada, donde también era el favorito. No se contuvo, como el corcho que escupe la botella... ¡plop!

Alaphilippe se marchó solo a 16km de la meta y aprovechó la falta de un patrón en la carrera para abrir el hueco suficiente para ganar. Cuando se dieron cuenta los Ineos (antes Sky) ya era demasiado tarde para cazarle y el premio fue doble: victoria y maillot amarillo.

"Allez, allez"

El Tour entró en Francia tras dos etapas en Bélgica y el país entero lo celebró con un triunfo que siente como suyo. No gana un francés la general desde 1985 con Hinault y no es Alaphilippe un ‘hombre Tour’, pero se compromete a honrar el amarillo y llevarlo lo más lejos posible. Su primera prueba será el jueves en los Vosgos con siete puertos y el final en alto de La Planche des Belles Filles.

ASO, empresa organizadora de la Grande Boucle, no quiere una primera semana de tedio para el espectador con interminables etapas llanas. Por eso el jueves espera la montaña y ayer diseñó un trazado para clasicómanos entre viñedos y colinas.

En la fuga del día se filtró un experto como Tim Wellens, acompañado por los modestos Stéphane Rossetto, Paul Ourselin, Yoann Offredo y Anthony Délaplace. El quinteto llegó a contar con 6:15 de ventaja, pero el Jumbo-Visma y el Deceuninck unieron fuerzas para tumbar la escapada.

Cabalgada

Wellens arrancó a unos 48km de meta, con cuatro cotas puntuables por delante. Emprendió una aventura en solitario condenada a morir, pero si alguien puede poner en jaque a todo un pelotón es el potente rodador belga. Aceleró el Astana, prueba de que Fuglsang se encuentra bien tras la caída en Bruselas, y enjugó la diferencia hasta la cota de Mutigny, de solo 900 metros, pero con una pendiente media del 12.2%, ideal para Alaphilippe. 

Remachó el francés, que cazó a un agotado Wellens justo en la cima, la primera bonificada de este Tour de Francia (8, 5 y 2 segundos para los tres primeros), y se lanzó para abajo cuando vio que no le seguía nadie. Lo intentó Mikel Landa en un grupo perseguidor que no fue demasiado lejos.

En la llegada, Thibaut Pinot y Egan Bernal fueron los dos únicos favoritos que cruzaron la meta con el primer grupo y ganaron cinco segundos con sus rivales, incluido Geraint Thomas, quien precisamente provocó el corte. Más tiempo perdieron Fabio Aru (1:22), víctima de un pinchazo, e Ilnur Zakarin (3:51), que no está para champán.

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