sábado 24.08.2019

Ackermann marca territorio con un doblete bajo la lluvia

El alemán del Bora fue el más veloz en el sprint final de una jornada marcada 
por el mal tiempo y el abandono de Tom Dumoulin, campeón hace dos años

Ackermann, debutante en la ronda italiana, superó en la ‘volatta’ al colombiano Fernando Gavira                          | ALESSANDRO            DI MEO
Ackermann, debutante en la ronda italiana, superó en la ‘volatta’ al colombiano Fernando Gavira | ALESSANDRO DI MEO

El alemán Pascal Ackermann (Bora) ya destaca como el mejor sprinter del Giro al firmar el doblete en la quinta etapa, disputada bajo la lluvia entre Frascati y Terracina, de 140 kilómetros, en la que el esloveno Primoz Roglic (Jumbo) retuvo sin problema la maglia rosa, en una jornada que registró la retirada del holandés Tom Dumoulin (Sunweb).


Ackermann, de 25 años, debutante en el Giro, está sobresaliendo ante velocistas de entidad. En esta ocasión, en condiciones complicadas por el asfalto mojado, le ganó la partida al colombiano Fernando Gaviria (UAE) y al francés Arnaud Démare (Groupama).


El alemán logró su quinta victoria de la temporada y reforzó la ‘maglia ciclamino’ de la regularidad, y lo hizo con autoridad, respondiendo al ataque en la recta final de Gaviria, quien también buscaba con interés el doblete.

Tranquilidad y lluvia
Tranquilidad en la general después de la convulsión de la víspera. Después de tres días seguidos con etapas de más de 200 kilómetros tocaba una más asequible, con la única dificultad de la cota de Sezze (4ª), a 60 kms de meta, para terminar en un circuito de nueve kilómetros, en cuyo primer paso se tomaron los tiempos oficiales por motivo del mal tiempo. Los jueces, a petición de los corredores, decidieron evitar riesgos en una jornada de aguacero total.


En la zona neutralizada se bajó de la bicicleta Dumoulin, que trató de superar sin éxito los dolores de rodilla producidos tras la caída que le hizo perder la víspera más de cuatro minutos. Triste despedida de uno de los grandes favoritos y campeón en 2017. 

Bajo el agua salió el pelotón hacia la ciudad balneario de Terracina, con fuga temprana de Flórez (Androni), Barbin y Orsini (Bardiani), Santaromita (Nippo) y Vervaeke (Sunweb). El quinteto animó la jornada escrita para los sprinters, que no estaban dispuestos a dejar escapar el botín, de ahí que nunca obtuviera un renta demasiado holgadas.


Entre poner y quitar el chubasquero la fuga fue claudicando poco a poco. Resistió el belga Verbaeke, quien atacó en la cota para puntuar y quedarse solo contra viento y agua. El resto de compañeros fueron cazados por el pelotón, y el belga también, a 23 de meta.

Grupo compacto
Los charcos y la lluvia incesante aguaron la fiesta. El grupo rodó compacto hasta la entrada al circuito, nada de acelerones ni frenos locos preparando la llegada masiva. Al pasar por meta, a nueve kms del final, los hombres de la general desaparecieron del mapa. Y aparecieron los nervios por el triunfo, con altas dosis de prudencia en el asfalto convertido en una piscina.


Era cuestión de arriesgar y ahí Viviani no se mostró demasiado ambicioso, aunque Sabatini lanzó el ritmo para el campeón italiano. El UAE colocó a Gaviria y el Groupama a Demare. El primero en soltar el latigazo fue el colombiano, pero saltó a su rueda Ackermann, como un cohete para levantar los brazos por segunda vez. 


Hoy, la sexta etapa ofrece otro maratón de kilómetros, esta vez de 233 que unirán las localidades de Cassino y San Giovanni Rotondo. Los primeros 190 no ofrecen dificultad, pero a 30 de meta espera Coppa Casarinelle, de Cuarta categoría. El final, tras una larga recta, en ligero ascenso.

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