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Aquel ascenso de 1962

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Deseando que llegue el playoff, y que se produzca el ansiado ascenso del R. C. Deportivo al fútbol profesional, me viene a la memoria el ascenso conseguido en la temporada 1961-1962 –hace ahora sesenta años– que lo devolvía a la Primera División del fútbol español.


Después de cinco años en Segunda División, una acuciante crisis económica en las arcas del club y la baja de sus anteriores figuras, se inicia un nuevo proyecto con la llegada de nuevos jugadores como el portero Pampols, el central Pegaso y el medio Aurre, ademas de la incorporación del joven Manolo Loureda, procedente del Sporting Coruñés, que no llegó a debutar esa primera temporada. Con ellos, y la continuidad de Amancio, Veloso y Jaime Blanco, Juanito; Ochoa formó un conjunto sólido y potente que le permitió obtener tan ansiado ascenso. En Riazor ganó doce partidos y solamente concedió tres empates, siendo los resultados más abultados los 6-1 al Burgos C. F., 5-1 al Basconia, 5-1 al Sabadell, o 4-0 al Sporting de Gijón, así como las victorias a domicilio en Valladolid, Pontevedra, Salamanca, Burgos o San Sebastián.


La alineación de aquella temporada nos la sabíamos de memoria: Pampols; Lariño, Pegaso, Domínguez; Manín, Aurre; Gento II, Amancio, Veloso, Fernando Mendoza y Jaime Blanco. A ellos se unían en la plantilla los porteros Emery y Giraldez, el defensa Valentín, los medios Igartua y Carlos Botana, o los delanteros Revuelta y Bellón. La junta directiva de aquel año estaba presidida por Cebrián Brizuela, con Sánchez Penas y Ron Fraga como vicepresidentes y Andrés García en la secretaría.


No me resisto a comentar una anécdota vivida en aquella temporada. Con dieciséis o diecisiete años solíamos sacar una entrada de ‘especial de niños’ y nos dirigíamos a las puertas de Preferencia en donde le pedíamos a un socio con la cantinela ‘me pasa’ y nos colábamos en aquella localidad en días de lluvia o en la entonces existente Grada elevada si hacía sol. Una tarde en que la grada de Preferencia estaba abarrotada, nos situamos en la última fila. Era un partido importante y el equipo contrario fue sancionado con penalti, que Amancio trasformó magistralmente. Con la alegría dí un salto y tropecé con la cabeza en el techo, dándome un buen coscorrón.


Anécdotas aparte, los que recuerden aquel equipo saben de sus muchas virtudes. La portería muy bien guardada, una buena defensa con un Pegaso intratable, una medular correosa y una delantera plagada de buenísimos jugadores. Amancio consiguió aquel año 25 goles arrebatándole el ‘Pichichi’ del año anterior a Veloso que ese año ‘solo’ consiguió 16. El portugués Fernando Mendoza era un jugador de mucha calidad y los extremos Gento II y Jaime Blanco desbordaban con facilidad. Bonitos recuerdos de un ascenso que esperamos vuelva a repetirse este año.

Aquel ascenso de 1962