jueves 05.12.2019

Miriam: “Me vendría fenomenal que se firmase el convenio”

La capitana del Deportivo Abanca compagina el fútbol con su trabajo en su primera
temporada como profesional tras un año marcado por las lesiones y la falta de minutos
La central blanquiazul, en la grada de Abegondo | Javier Alborés
La central blanquiazul, en la grada de Abegondo | Javier Alborés

“Quen teña honra, que me siga”, es el grito de guerra de Miriam Ríos Barreiro (2 de diciembre de 1987, A Coruña). Capitana del Depor Abanca e imagen de la campaña blanquiazul, no pasa por su mejor momento. En un 2019 marcado por las lesiones, desde el ascenso a Primera suma solo ocho minutos en el campo. Miriam trabaja para recuperar su sitio y se lo toma con filosofía. Durante la entrevista se ríe varias veces, pero se pone seria cuando habla de la huelga. Con las condiciones que le ofrece el club coruñés dice que no llega a fin de mes.

Seis victorias, un empate y una sola derrota, ¿cuáles son para ti las claves de este gran inicio de temporada?
No se lo esperaba nadie, pero a base de trabajo hemos conseguido meternos ahí arriba. Creo que mantener el bloque de la temporada pasada es un plus. Seguimos 16 jugadoras de las que logramos el ascenso y en el Tacón, por ejemplo, más de la mitad son nuevas, aunque tengan renombre y hayan jugado Mundiales. No están conjuntadas todavía y nosotras somos un grupo muy unido, nos conocemos, vamos todas a una y sabemos que tenemos que pelear cada balón para ganar los partidos.

Sorprenden los resultados y también el estilo, muy atrevido y sin complejos.
Creo que el sistema se debe adaptar a las futbolistas que tienes en la plantilla y esta forma de jugar es la mejor para nosotras. Nos salió bien en Segunda y está funcionando en Primera, ¿por qué íbamos a cambiarla?

¿Te acordabas de cómo era perder un partido?
Sí, claro. Cuando era más joven me tocó perder mucho (risas). Hay que acostumbrarse a la derrota y llevarla de la mejor manera posible.

¿Cómo ha sentado dentro del vestuario?
Siempre fastidia perder, pero tenía que llegar algún día. Nos quedamos con la imagen que dimos en Madrid: defendimos nuestra idea, fuimos a por el partido y le plantamos cara al campeón. Nos metieron goles por dos o tres fallos, pero estamos contentas por el trabajo, aunque no por el resultado.

No juego porque tengo a unas compañeras
que están a un nivel altísimo

¿El objetivo sigue siendo la permanencia?
Sí, no pensamos en otra cosa. Tenemos que seguir partido a partido. Puede parecer muy típico, pero es así. Esta mentalidad es la que nos ha traído hasta aquí. De nada sirve pensar en hacer 25 puntos o los que sean para salvarnos.

Has jugado solo dos partidos y unos ocho minutos, ¿cómo llevas la suplencia?
Me encantaría jugar más y fastidia mucho, por no decir algo peor, pero cuando las cosas van bien el entrenador no debe hacer cambios, aunque a mí me perjudique personalmente.

¿Crees que te perjudica un sistema que expone al equipo  en defensa?
Yo creo que no porque jugamos a lo mismo desde 2016 y nunca fue un problema para mí. Si no juego no es culpa del sistema, sino porque tengo delante a unas compañeras que están a un nivel altísimo. Trabajo y trabajo en cada entrenamiento para que ellas no se relajen. La gente solo ve los partidos, pero nosotras entrenamos de lunes a sábado, tres horas casi cada día y hay muchos detalles que no se ven, pero también son muy importantes.

Capitana, coruñesa y deportivista, ¿cuál es tu papel fuera del campo?
Si Alba es la ‘abuela’ yo soy la ‘mamá’ (risas). “Miriam, me falta eso... Miriam, me falta lo otro”, siempre estoy para mis compañeras y para explicarles a las nuevas lo que es el Deportivo. Suelo hablar cuando tengo algo que decir y, a veces, tengo que dar algún toque. Por suerte, al trabajar con chavales (es educadora infantil), siempre he tenido una sintonía con las más jóvenes.

Si Alba es la ‘abuela’ yo soy la ‘mamá’,
a veces tengo que dar algún toque

¿Cómo recuerdas tu debut en Primera contra el Athletic y en Lezama?
Estuve más tiempo en la banda que en el campo porque no sabía por quién iba a entrar. Yo solo pensaba: “no la cagues, no la cagues...”. Preferiría haber debutado en Abegondo delante de mi gente, pero hacerlo en Lezama, un campo histórico, y ante el Athletic... Al acabar el partido lloré de alegría porque en todo el 2019 solo he jugado dos partidos y medio, me he perdido muchas cosas, hasta el ‘playoff’ de ascenso.

¿Te molestó no viajar con el resto del equipo a Canarias?
Durante el año las no convocadas no viajamos a ningún otro partido (suspira). Me queda mucha pena de no haber estado allí, fastidia mucho... Quise ver el partido arropada, con mi familia, los amigos y la afición en un bar.

“Para jugar en Riazor, primero hay que llenar Abegondo”, has declarado varias veces, y lleváis tres llenos consecutivos.
A todas nos encantaría jugar en Riazor, pero no es una decisión que debamos tomar nosotras, es cosa del club. Y sigo pensando que no es lo mismo llenar Abegondo que meter a 2.000 personas en Riazor. En el partido de la selección española, por ejemplo, había 10.444 personas y solo se llenó el primer anillo... Ahora mismo veo muy complicado llenar el estadio en un partido nuestro.

¿Te ha sorprendido el ambiente y la respuesta de la afición?
No me esperaba esto, una hora antes de abrir el campo ya hay cola para entrar. Muchos de los partidos que hemos ganado han sido por el apoyo de la afición. Esa manera de apretar nos ayuda muchísimo cuando no llega con las piernas.

Me queda mucha pena de no haber
estado en el partido por  el ascenso

Peru Nolaskoain ha sido uno de los pocos futbolistas que ha mostrado públicamente su apoyo a la huelga en Primera femenina, ¿echas de menos más ánimos en el masculino?
No creo que ellos sepan en las condiciones que estamos, no viven esta situación porque son unos privilegiados. Siempre lo he dicho, no sé como puede cobrar tanto un jugador de fútbol. Hay médicos que salvan vidas y no alcanzan esas barbaridades. Muchas de nosotras estudiamos y trabajamos, además de entrenar. Y eso influye en el entrenamiento invisible: el descanso, la alimentación...

Eres una de las dos jugadoras del Depor que compagina el fútbol con un trabajo y, además, estudias, ¿cuál es tu situación?
Me vendría fenomenal que se firmase el convenio colectivo porque a mí no me llega para vivir exclusivamente del fútbol. Yo no estoy a jornada completa. Es cierto que el Depor me ha mejorado el contrato y es el primer año que tengo ficha profesional y cotizo por jugar al fútbol. Eso me ha permitido no trabajar tanto como antes, ahora puedo descansar más, controlar mis horarios y la alimentación.

¿Cuáles son para ti los puntos más importantes del convenio?
La parcialidad de la jornada, sobre todo, que significaría una cotización para el futuro, y el salario mínimo anual. Son los puntos que están dando más problemas, aunque la maternidad o la incapacidad también son importantes.

En unas semanas cumples 32 años, ¿has pensado alguna vez en dejar el fútbol?
Sí, lo he pensado porque estar en Primera Iberdrola implica una carga de trabajo muy grande. Las piernas me van a dar hasta donde quiera, pero tengo que pensar en mi trabajo y en mis estudios para el futuro. No sé si me quedarán uno, dos o tres años.

No es lo mismo llenar Abegondo que meter a
2.000 personas  en Riazor

¿Te imaginas fuera del Depor?
Soy deportivista y cuantos más años juegue en el Depor, mejor, pero no es solo mi decisión y las condiciones tienen que ser buenas para las dos partes.

Eres la imagen de la campaña del club, ¿cómo surgió?
Me llamaron para una sesión de fotos y unos días después me explicaron que iba a representar a María Pita como imagen de la campaña. Lo primero que pensé fue en la visibilidad del fútbol femenino y acepté porque me encantan esas cosas. Me pasé una tarde grabando, pero no se lo conté a nadie, ni siquiera a mi madre.

¿Te paran por la calle?
Paso desapercibida porque en el vídeo salgo sin gafas (las lleva habitualmente) y tampoco estoy mucho en la calle porque durante el día voy de casa al trabajo, del trabajo a entrenar y del entrenamiento a casa. En el barrio sí me conocen, me paran para felicitarme o para preguntarme cómo nos va.

¿Y en las redes sociales?
Creo que estar cerca de la gente es importante y no me cuesta nada dar las gracias o responder a las preguntas. Siempre intento sacar tiempo para contestar porque creo que siendo cercana la gente se engancha más y en el fútbol femenino lo necesitamos.

Cuando más hay que estar con tu equipo es en las malas

Miriam es la única coruñesa de la plantilla y es blanquiazul desde que tiene uso de razón. La capitana, que acude al estadio siempre que puede, pide unidad entre el deportivismo para superar el pobre momento de resultados por el que pasa el primer equipo masculino.

¿Cómo vives el delicado momento que atraviesa el club instucionalmente y el primer equipo masculino, colista en Segunda División?
Soy muy deportivista y me duele ver al club en esta situación. Creo que la gente tiene derecho a estar cansada porque los resultados no llegan, pero cuando más hay que estar con tu equipo es en las malas para que los jugadores noten ese calor y ese murmullo de Riazor. Tenemos que unirnos, los futbolistas son personas y las críticas les afectan. Esto es como una bola de nieve y si seguimos así cada vez se hará más grande y cualquier día puede explotar

¿Cómo explicas una racha de catorce partidos sin ganar?
Creo que el Depor tiene muy buenos jugadores, pero cada año llegan muchos nuevos y cuesta conjuntarse. No les están saliendo las cosas, arrastran algunos problemas del año pasado y les falta confianza. Creo que ganar un partido les vendría genial para cambiar esa dinámica.

¿Cuál es vuestra relación con la plantilla masculina?
Con ellos no coincidimos en el campo porque tenemos horarios diferentes, pero sí que nos vemos en algún acto o evento del club. Ese no es el momento para hablar de la situación que viven porque tienen que desconectar y cambiar el chip. Solo podemos darles ánimos y estar ahí. Entre nosotras comentamos sus partidos y muchas vamos al campo a verlos en directo.

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