martes 31.03.2020

Michelle: potencia, desborde y un punto de locura

La venezolana cumple su tercera temporada en el Depor Abanca
Michelle Romero
conduce el balón
durante un partido
de esta temporada
en la Ciudad Deportiva
de Abegondo
| quinta na
Michelle Romero conduce el balón durante un partido de esta temporada en la Ciudad Deportiva de Abegondo | quinta na

Aterrizó en A Coruña en marzo de 2018 y ha vivido en primera persona los mejores momentos de la breve pero exitosa historia del Deportivo Abanca. Potencia, desborde y un punto de locura, es Michelle Yeraldine Romero Castillo (12 de junio de 1997, Maracaibo), una de las tres venezolanas de la plantilla blanquiazul.

Antes del parón obligado por la crisis del coronavirus Covid-19, atravesaba su mejor momento de forma en una temporada de máxima exigencia para ella. Acostumbrada a llevar la batuta en sus equipos, en Primera Iberdrola se vio relegada a un segundo plano por la explosión de Athenea y el estado de gracia de Peke.

Empezó la temporada como titular, pero pronto dejó su sitio a la delantera cántabra y ocupó un lugar más secundario desde el banquillo. En el tramo más cargado de la campaña, con seis partidos en 20 días, explotó por fin con su mejor versión: un gol en la derrota contra el Rayo Vallecano (2-1) y dos en la memorable remontada ante el Tacón (3-4).

Protagonista

Michelle es una futbolista de características muy concretas: extremo pura, hace mucho daño con espacios y en carrera. Sufre en el ataque posicional y cuando los equipos se cierran, algo muy habitual en los partidos del Depor Abanca.

En los momentos que se necesita un poco de calma y cabeza se le achaca falta de pausa y control. Sorprendió por su acierto en la toma de decisiones contra el Tacón en diez minutos de locura deportivista. Es ese punto de locura que convierte a Michelle en una futbolista diferente.

Tras el 3-1 de Maya en el minuto 81, la venezolana firmó el 2-3 con una acción rápida: corrió al espacio, recibió y definió cruzado. Solo unos mionutos después anotó el gol del empate en otra jugada fulgurante: recogió el balón en el área y mostró sangre fría para regatear a la portera visitante y definir a placer.

Protagonista indiscutible en la remontada, también participó en el definitivo 3-4: escorada en la banda, levantó la cabeza y asistió a Kika, que anotó el gol del triunfo.

Con la Vinotinto

Michelle confirmó su gran momento en la última concentración de la selección venezolana al anotar dos goles en el último de los dos partidos amistosos que jugó el combinado Vinotinto en territorio italiano. Su sitio en la selección no se discute. Potencia, desborde y un punto de locura le avalan.

Michelle: potencia, desborde y un punto de locura
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