miércoles 17.07.2019

Carlos Gamallo: “Esta ha sido la temporada más dura desde que juego al fútbol”

Carlos Gamallo, futbolista del Ural | quintana
Carlos Gamallo, futbolista del Ural | quintana

Tranquilo, con cierto punto de timidez pero seguro de lo que dice. Dolido por una temporada prácticamente en blanco pero tal vez más por no haber podido aportar su granito de arena sobre el campo, como ha hecho en el Ural, con brazalete de capitán o sin él, en las trece últimas temporadas. Carlos Gamallo se despide del fútbol base de forma agridulce por una lesión que le ha impedido jugar pero con el impecable reconocimiento de compañeros y entrenadores. 

Probablemente, esta ha sido tu temporada más difícil desde que juegas al fútbol. 

Sin duda, ha sido la temporada más dura, sobre todo porque nunca había tenido una lesión de más de dos semanas. Además, me tocó en mi último año de juvenil, cuando el equipo jugó en la mejor liga. 

¿Cómo has llevado tantos meses al margen de la competición? 

Ha sido difícil porque es algo a lo que no estoy acostumbrado, pero se lleva mucho mejor cuando el equipo hace las cosas bien. Sería bastante peor si sufriésemos luchando por la permanencia y no pudiese hacer nada por ayudar en el campo. 

¿Qué ha sido lo peor de todo este tiempo sin poder competir? 

No poder jugar es muy duro pero, sobre todo, no poder estar con los compañeros en el día a día. Este grupo siempre estuvo muy unido y eché de menos ir a entrenar y ver a mis compañeros todos los días, los viajes en cada partido fuera…

No poder jugar es muy duro pero, sobre todo, no poder estar con los compañeros en el día a día

¿Se sufre más desde la grada que desde el campo? 

En el inicio de temporada sufrí mucho pero, a medida que el equipo empezó a ganar partidos, lo llevé con más calma. 

¿Te costó ir a ver los partidos de tu equipo? 

Fui a todos los partidos de casa y fuera también fui a algunos. Disfruté viendo al equipo. Mis compañeros han hecho una temporada muy buena. 

¿Cómo te encuentras ahora? 

Sigo en proceso de recuperación. Me queda un mes o un poco más y sigo trabajando para intentar volver a jugar. 

Has jugado 9 minutos contra el Roces en toda la temporada. ¿Has podido disfrutarlos? 

Fue antes de la segunda operación. No me encontraba del todo bien, pero había entrenado dos semanas con el grupo y recuerdo que en ese partido corrí más que nunca.   

El Juvenil A ha hecho historia en División de Honor. Directivos y cuerpo técnico te hacen partícipe de este éxito. 

Es indiscutible que no puedo sentirme igual de partícipe que los compañeros que han jugado, pero al llevar tantos años siguiendo un proceso que se culminó con el ascenso a División de Honor Juvenil y con esta gran temporada, siento que en parte es mío y de muchos compañeros que terminaron la etapa juvenil hace un año y hace dos. Además, he seguido en la dinámica del equipo durante la temporada yendo a los partidos y a algún entrenamiento y, en parte, me siento partícipe. 

Creo que ha sido una temporada irrepetible para un club como el Ural

El Ural ha terminado por delante del Deportivo, algo muy llamativo. 

Creo que ha sido una temporada irrepetible para un club como el Ural. Es obvio que el Depor puede nutrirse de equipos como el Ural, pero me parece más llamativo que nos hayamos metido en el ‘top 6’ del grupo 1 de División de Honor dejando a tres equipos de clubes profesionales por debajo. Ver a un equipo no profesional en el cuarto puesto, incluso en los otros grupos de División de Honor, es algo muy difícil. 

Dices que el Deportivo puede nutrirse de jugadores de equipos como el Ural. 

Sí, yo creo que a cualquier jugador del Ural le gustaría estar en el Deportivo si tuviese la posibilidad. 

De hecho, el Depor respescó a Álex y a Isra del Ural pero, aún así, su temporada fue muy mala. 

Es algo difícil de explicar. Habría que estar en ese vestuario porque, por nivel de jugadores, el Juvenil A del Depor de esta temporada bueno. Se quedaron sin el objetivo de la liga muy pronto y puede que se dejaran ir. Perdieron casi todos los partidos contra los equipos de arriba y eso no es habitual en el Deportivo. 

Extremo en fútbol 7 y central en fútbol 11. ¿Qué entrenador te cortó la proyección ofensiva que tenías de pequeño? 

Sí, en toda mi etapa de fútbol 7 jugué de extremo y en la primera temporada de fútbol 11 de delantero. Era infantil de primer año e hice la pretemporada con los de segundo (Manu Sánchez era el entrenador). Les faltaban centrales, me vio alto y me probó en esa posición. Me dijo que alternaría puestos, pero de eso nada: jugué toda la temporada de central y, a partir de ahí, he quemado todas las etapas de fútbol base en esa posición, en la que me encuentro muy cómodo. 

A toro pasado, ¿consideras un acierto ese cambio de posición? 

Me ha ido muy bien jugando de central, pero nunca se sabrá qué podría haber pasado si continuase de extremo o de delantero. 

¿Qué referente tienes en el fútbol? 

En todos los aspectos, considero a Carles Puyol un futbolista ejemplar. Del Depor siempre me gustó Insua. 

Uno de tus entrenadores ha dicho que eres el mejor lanzador de faltas que ha tenido. 

Creo que en cadetes tiré alguna y marqué algún gol. En el primer año de juveniles estaba Kevin y las tiraba todas, pero en Liga Nacional no teníamos un lanzador y la primera falta que tiré esa temporada la metí contra en Conxo. La segunda, en el siguiente partido, la volví a meter. Y la tercera también. En tres partidos seguidos marqué tres goles de falta y, a partir de ahí, dijeron: que las siga tirando este, que parece que no lo hace mal. 

En los partidos, ¿siempre estabas tan tranquilo como aparentabas desde fuera? 

Es importante estar tranquilo y no volverse loco en ciertas situaciones, pero creo que era una cuestión más de apariencia. Daba la sensación de estar tranquilo pero partidos importantes, como los de Liga Nacional contra el Celta o el Depor, los vivía mucho.

No tengo una espina clavada porque no me fichase el Deportivo 

De tu generación, ficharon por el Deportivo Álex, Isra, Antón de Ramos, Diego Pereira… Tú también destacaste desde pequeño pero nunca diste ese salto. 

No tengo una espina clavada porque no me fichase el Deportivo, para nada. Siempre he estado muy feliz y a gusto en el Ural. Si hubiese tenido la oportunidad de fichar está claro que la habría aceptado pero, aunque soy muy del Depor y voy a Riazor todos los fines de semana, he disfrutado mucho jugando contra ese escudo en categorías inferiores y ganarle siempre ha sido muy especial.

¿En qué año crees que mereciste más que te llamase el Depor? 

Cuando era cadete de segundo año ascendimos con el Ural de Liga Gallega a División de Honor, con Manu Sánchez de entrenador, y fui con la Selección Gallega a jugar un Campeonato de España. Al final de la temporada fui a un torneo con el Depor, que en mi generación tenía grandísimos jugadores en mi puesto. En el Ural siempre he sido importante y nunca me quejaré de que el Depor no me haya fichado. 

¿Crees que si tu padre no fuese coordinador de la cantera del Deportivo habrías tenido más opciones de que te fichasen? 

No creo. Nunca me he considerado de los mejores para estar allí. Los jugadores buenos siempre están en el Depor y son los que consiguen que sus equipos estén arriba, salvo esta temporada. 

Pablo Martínez, Isma, Rodri, Chema… Has tenido muchas parejas en el centro de la defensa. ¿Con qué compañero te entendías mejor? 

En la temporada del ascenso a División de Honor Cadete jugué con Pablo Martínez, con el que me entendía muy bien. Los dos años de juveniles tuve de pareja a Isma y, aunque no éramos muy rápidos, siempre estábamos bien colocados y creo que los dos estuvimos muy cómodos. 

¿Tienes algún partido grabado de todos los que has jugado? 

En mi caso, recuerdo más los malos que los buenos. En Juvenil A de Liga Gallega, ascendíamos si ganábamos el partido en Boiro, pero no nos salió nada, nos quedamos con diez y todos jugamos mal. Tengo un mal recuerdo de ese día. 

¿Dónde te ves jugando la próxima temporada? 

He llegado a pensarlo pero no quiero darle muchas vueltas porque estoy centrado en recuperarme bien para poder estar al 100% y dar el máximo de mí. Tengo muchas ganas de seguir jugando pero no sé dónde voy a estar. 

¿En qué categoría podrá jugar el grueso de la plantilla del Juvenil A del Ural la próxima temporada? 

Algunos darán el nivel en Tercera y la mayoría lo hará en Preferente. Creo que hay muchos jugadores aprovechables de esta plantilla. 

¿Te ha sorprendido el nivel de alguno de tus compañeros esta temporada? 

Creo que hemos sido un equipo bastante coral. Obviamente, ha habido jugadores que han dado un paso más, pero hemos sido un equipo equilibrado sin un jugador que destacase por encima del resto. 

Después de tantísimos años, claro que tengo un fuerte sentimiento verde

En el Ural desde prebenjamín hasta el último año de juvenil. ¿Hay algún jugador de tu edad más uralista que tú? 

Somos unos cuantos los que llevamos muchos años en el club, incluso algunos que se fueron al Depor en su día y regresaron. Después de tantísimos años, claro que tengo un fuerte sentimiento verde. 

¿Has notado algún cambio en el club en los últimos años? 

En las categorías no hay duda de que el club ha crecido mucho. Cuando era benjamín y jugaba en A Torre, no me fijaba en lo que hacían los juveniles, pero a medida que iba creciendo, sí. Cuando era cadete de primer año quería que el Cadete A estuviese en División de Honor o cuando pasé a juvenil de primer año me fastidió que el Juvenil A descendiese a Liga Gallega. También fue bonito ascender con muchos de los equipos del club y dejarlos en una categoría más alta. 

Has finalizado tu etapa juvenil. ¿Se acaba todo o seguirás ligado al Ural de alguna forma? 

La manera sería entrenar a algún equipo de la Escuela, pero estoy totalmente centrado en jugar. Es una pena que el Español esté en Segunda Galicia porque me gustaría seguir en el club. 

¿Y si el Español estuviese en Primera Galicia? 

Si estuviese en Primera, seguro que unos cuantos jugadores nos quedaríamos encantados en el Ural. 

Formas parte de la ‘Generación de Oro’ del Ural. ¿Cuál era el secreto de ese equipo? 

Después de tantos años en el club, puedo decir que no he estado nunca en un vestuario malo o en el que hubiese malos rollos. Siempre ha habido muy buena relación entre los compañeros tanto dentro como fuera del campo estando unidos y remando en la misma dirección. Eso ha hecho que la calidad individual no primase tanto como el equipo. 

¿Qué ha significado ser el capitán de ese grupo todos esos años? 

Cuando éramos pequeños, ser el capitán no tenía mucha importancia. Cuando empezó el fútbol 11, los entrenadores debían ver en mí liderazgo y desde que era infantil me quedó lo de ‘capi’. 

¿Notas que tus compañeros te respetan dentro y fuera del campo? 

No soy de gritar en el campo y, por mi forma de ser, me llevo bien con todo el mundo. No tengo problemas con nadie y eso ayuda. 

Varios habéis estado los 13 años de fútbol base en el mismo club. Es algo prácticamente imposible hoy en día. 

Se juntaron muchos factores. Además de que el grupo se mantuvo unido, había mucho nivel en ese equipo. También tuvimos la suerte de que los jugadores que se fueron al Depor, volvieron al Ural. Siempre existió un núcleo de jugadores muy comprometidos que estuvimos juntos desde prebenjamines. Si supiésemos la fórmula, la utilizarían todos los clubes para crear su generación y que tuviese éxito. 

Lo habitual últimamente es que los jugadores jóvenes pasen por cuatro o cinco equipos en su etapa de fútbol base. 

No lo entiendo. Para mí no tiene ninguna explicación que un niño cambie de equipo de benjamín de primer año a benjamín de segundo. A partir de fútbol 11, el niño o los padres quieren jugar en Liga Gallega y cambian de equipo. A lo mejor en cadetes ese equipo está en una liga local y vuelven a cambiar. Eso no puede ser porque no es bueno para un jugador. 

Siendo cadete de segundo año, tu generación jugó en Liga Gallega cuando muchos jugadores tendrían la opción de fichar por algún equipo de División de Honor. 

Entre el grupo, que el objetivo era ambicioso y que el club necesitaba ese ascenso, los jugadores priorizamos quedarnos y pensar a medio plazo y no solo en aquella temporada en la que, evidentemente, había más nivel en División de Honor que en Liga Gallega. 

Nos echaremos de menos en el campo, en el vestuario y en todos lados

A partir de la próxima temporada, lo lógico es que se separe definitivamente ese grupo. 

Nos echaremos de menos en el campo, en el vestuario y en todos lados. Esta temporada, entre que ganamos partidos importantes y que todo iba bien, hacíamos una cena cada mes. Hay muy buen rollo entre nosotros, hablamos mucho y coincidimos siempre que podemos. Para todos empieza una nueva etapa y tenemos que afrontarla. 

Has ascendido con el Cadete B, el Cadete A, el Juvenil B y con el Juvenil A dos veces. ¿Cuál ha sido el denominador común? 

Las fases de ascenso son muy bonitas, pero ascender porque quedas primero o segundo en una liga significa que lo has hecho muy bien durante toda la temporada. ¿El denominador común? En todos los ascensos hemos pasado momentos malos, incluso hasta el punto de llegar a pasarse por la cabeza que igual no se conseguía el objetivo. Saber sobreponerse a esos momentos malos es una de las claves para conseguir los objetivos. 

Quizá la temporada en la que más presión ha tenido tu generación ha sido la del ascenso del Cadete A a División de Honor. 

Sin duda. Fue el primer ascenso que conseguí por el puesto clasificatorio en una liga, sin ser en fase de ascenso. Sabíamos cuál era nuestro objetivo desde el principio y que teníamos que ganar muchos partidos para poder conseguirlo. Jugamos con presión y nos costó. Hubo momentos malos, de pasar tres semanas sin ganar, y sufrimos. 

Por el nivel técnico y físico de los equipos en los que has jugado, siempre has estado en equipos dominadores. ¿Qué estilo de juego va más contigo? 

No soy Piqué para sacar el balón jugado con tanta claridad y creo que Quique Setién no me querría en su equipo. Salvo los muy buenos, los centrales no tenemos una gran influencia en el estilo de juego del equipo y podemos adaptarnos a diferentes modelos. 

Fabio, Manu Sánchez y Diego Armando García han sido tus últimos entrenadores. ¿En qué has evolucionado con cada unos de ellos? 

Han sido muy importantes en transmitir al grupo cómo sobreponerse a diferentes situaciones. Cada categoría es diferente y requiere una evolución. Los tres nos han ayudado mucho. 

¿Crees que en un club de fútbol base todos los equipos deben intentar jugar de la misma forma? 

Se puede hacer en un club profesional, pero cada entrenador es un mundo y debería prevalecer su idea. En clubes como el Ural, los equipos y los entrenadores tienen que adaptarse a los jugadores que tienen cada temporada. 

¿Siempre ha jugado de la misma manera tu generación en el Ural? 

Con Manu jugábamos muy combinativo, con Fabio alternábamos y con Diego hemos sido muy prácticos siempre. En Liga Gallega Juvenil hubo partidos en los que tuvimos muchísima posesión, pero en los partidos de verdad en Liga Nacional sabíamos asimilar, por ejemplo, que teníamos que estar diez minutos sacando balones del área y esperar a que nos llegasen mejores momentos en un mismo partido. En División de Honor también supimos cómo jugar cada partido dependiendo del nivel del rival. 

¿Cuál ha sido el mejor compañero con el que has jugado? 

Nunca hemos tenido un jugador en la plantilla que sobrasaliese muchísimo, que tuviese un nivel escandaloso. De pequeño jugué muchos años con Pampín, que está en el Celta. También con Iván Riveiro, que está en el Real Madrid y recuerdo que el año que jugué con él cuando éramos infantiles se notaba que estaba un paso por delante. Éramos pequeños y la conclusión es que siempre hay que evolucionar porque, puedes ser muy bueno en infantiles pero si no mantienes la progresión, acabarás diluyéndote. 

¿Cuál es el delantero más duro al que te has enfrentado? 

Lo tengo clarísimo: Juan Cambón. No me gustaba nada jugar contra él. Ni siquiera en los entrenamientos cuando me tocaba un ejercicio frente a él. Cuando lo fichamos fue un alivio para mí porque así ya no tendría enfrente en los partidos.

Primerizos en los tours del Ural 

Los viajes a Barcelona fueron experiencias increíbles 

Su generación fue la primera de las excursiones que organiza el Ural para enfrentarse a clubes profesionales. 

Has estado concentrado con el Ural en Barcelona. ¿Cómo son ese tipo de experiencias para un jugador de un equipo de base coruñés? 

Nosotros fuimos los conejillos de indias en infantiles, jugamos un partido y volvimos a ir en cadetes. La experiencia es increíble porque estamos en instalaciones de clubes profesionales y porque jugamos contra equipos como el Barcelona sabiendo que alguno de los jugadores a los que nos enfrentamos va a llegar a Primera División. Creo que la experiencia es más positiva todavía como cohesión grupal. 

¿Impresiona jugar contra el Barcelona aunque sea en partidos amistosos? 

No le he dado mucha importancia pero sí es algo diferente porque en nuestras ligas jugamos siempre contra los mismos equipos y los mismos jugadores. 

Hay una foto de vuestro equipo en el Camp Nou en la que sale una chica dándote un beso. ¿Eres el ligón de tu generación? 

Soy el menos ligón de todos (risas). Fuimos a hacer el tour del Camp Nou y había muchos extranjeros. No sé qué estaban haciendo mismos compañeros, pero al final nos sacamos unas fotos todo el equipo con la chica y en la segunda se giró y me dio un beso.

Toque personal 

Nunca he faltado a entrenar por tener que estudiar 

Para él, los estudios nunca fueron una excusa para no ir a entrenar. Carlos Gamallo, estudiante de Fisioterapia, ofrece su punto de vista sobre el deporte y las obligaciones académicas. 

¿Entiendes a los jóvenes que dejan a un lado los estudios para ‘centrarse’ en el fútbol? 

El fútbol no requiere una dedicación exclusiva como para tener que dejar los estudios a un lado porque al final se entrena como mucho cuatro a la semana y el partido del sábado o el domingo. El resto del tiempo se puede dedicar a muchas otras cosas y, desde mi punto de vista, no entiendo esas decisiones. A veces se utiliza la excusa del fútbol para no estudiar por falta de tiempo cuando se pueden hacer ambas cosas. 

¿Cómo lo has manejado tú? 

Yo nunca he faltado a entrenar por tener que estudiar. Si te organizas, tienes tiempo para todo. Entiendo que en época de exámenes hay mucho que estudiar y algunos compañeros han faltado a entrenar para tener más tiempo, pero soy de los que piensa que, con organización, puedes entrenar los días que sean, estudiar y sacar los exámenes adelante. 

¿Qué estudias? 

Estoy en primero de Fisioterapia. Tenía intención de estudiar una carrera que estuviese relacionada con el deporte y siempre tuve interés en el cuerpo humano, los músculos, todo ese mundillo. Estoy muy contento y creo que he acertado. 

Llevas trece años centrado en los estudios y el fútbol. ¿Solo da para eso? 

Se pueden hacer más cosas. En el colegio he tenido la oportunidad de practicar un montón de deportes y en algunos, como el baloncesto hasta cadetes, también competía los fines de semana. Esta temporada, con la lesión, voy a nadar y salgo en bici, algo que me gusta mucho. 

¿Te consideras más maduro de lo normal? 

Aunque no le doy muchas vueltas, me considero bastante maduro porque siempre me he centrado en lo que tenía que hacer en cada momento: estudiar cuando tenía que estudiar y entrenar cuando tocaba. 

Tus entrenadores te catalogan de jugador ejemplar, pero alguna bronca te habrá caído. 

Claro, me han echado muchas broncas, pero siempre procuro que sea por algo futbolístico y no por un mal comportamiento. Es un orgullo para mí que digan que soy un jugador ejemplar y que los jugadores del club deban fijarse en mí porque quiere decir que algo he hecho bien en estos años. 

¿Valoras más que te digan que eres una buena persona o que tienes muy buenas condiciones futbolísticas? 

Le doy mucho más valor a lo que puedan decir de mí a nivel personal. Le doy mucha importancia a una persona que, además de jugar al fútbol a cierto nivel, es comprometida y tiene valores. 

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