El Zenit gana sin despeinarse
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17º-23º

El Zenit gana sin despeinarse

El Zenit gana sin despeinarse
El jugador de la Real Sociedad Xabi Prieto (c) pelea por el control del balón con los jugadores del Zenit (EFE)

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El Zenit San Petersburgo ahondó aún más la crisis de la Real Sociedad (3-1), a la que dio un repaso desde el primer minuto de juego, sin que el equipo vasco ofreciera apenas resistencia.

La posesión del equipo de Eusebio Sacristán se topó con la endiablada velocidad del equipo ruso -personificada en Alexandr Kokorin, autor de dos goles-, que se perfila como uno de los favoritos a llevarse la Liga Europa.

Los jugadores de la Real fueron un cúmulo de despropósitos, especialmente en la primera parte, justo en el peor de los escenarios, ya que el Zenit Arena, que acogerá las semifinales del Mundial de Rusia, presentaba una espectacular entrada.

El italiano Roberto Mancini apostó por el contraataque como respuesta a la posesión del equipo vasco, al jugar con tres delanteros y dejando en el banquillo al gigantón Dzyuba.

Como respuesta a la crisis de resultados, Eusebio decidió revolucionar el once y dejó en el banquillo a pilares como Illarramendi o Kevin Rodrigues, pero los cambios no dieron el resultado deseado.

Y es que nada más arrancar el partido, una de las novedades, Pardo, cometió un grave error en la salida del balón al regalarle incomprensiblemente la pelota al argentino Rigoni.

Éste, sin pensárselo dos veces, se sacó de la chistera un zurdazo raso que sorprendió descolocado a Rulli y que significó el primer gol del partido (min.5).

La conexión argentina comenzaba a funcionar, ya que cinco futbolistas de ese país, todos fichados este verano, saltaron al campo en el once inicial, incluido Kranevitter, procedente del Atlético de Simeone.

A partir de entonces, el Zenit no tuvo reparos en ceder la posesión al equipo español, pero a los pupilos de Eusebio les faltó profundidad.

Canales lo intentó repetidamente desde la izquierda, pero no encontró con quien combinar, mientras Janujaj y Bautista estaban muy desasistidos.

Los nervios se apoderaron de los visitantes, que volvieron a cometer un error infantil por medio de Elustondo en la salida del balón.

El central le entregó el balón a Kuziaev, que dio un magnífico pase adelantado con el exterior a Kokorin, al que pareció llegar primero Rulli.

El portero argentino intentó despejar con la cabeza, pero el balón le superó y el delantero ruso únicamente tuvo que empujarlo a puerta vacía (min.24).

Las imprecisiones hicieron inútil la posesión de los visitantes y Driussi estuvo a punto de convertir en trágica la noche para la Real, pero su remate de cabeza tras un magnífico centro de Paredes fue escupido por el larguero.

Cuando peor pintaban las cosas para la Real, apareció Diego Llorente para marcar un magnífico gol de cabeza a la salida de un córner (min.41), que la Real sacó en corto para que Janujaj pusiera un centro medido al corazón del área.

El tanto dio esperanzas al equipo vasco con vistas a la segunda parte, aunque Rigoni estuvo a punto de dar un nuevo susto a la Real justo antes de que el árbitro enviara a los jugadores al túnel de vestuarios.

Tras la reanudación la Real intentó dominar el juego, mientras que los rusos parecían sentirse cómodos jugando agazapados.

Como las bandas seguían siendo coto cerrado, Canales y Januzaj intentaron sorprender con sendos disparos desde fuera del área, pero todo fue un espejismo, ya que una nueva contra velocísima del Zenit desnudó todas las carencias del equipo de San Sebastián.

El balón llegó a la banda derecha, donde el veterano serbio Ivánovic, campeón de Europa con el Chelsea, centró al segundo palo, donde un desmarcado Kokorin envió un magnífico cabezazo al fondo de las mallas (min.60).

Seguidamente, ambos porteros tuvieron que ejercitarse a fondo para evitar sendos goles. Primero, el ruso Lunev despejó un remate de cabeza de Januzaj y después Rulli estuvo providencial ante Kokorin.

No era el día de la Real, ya que poco después el recién entrado William José remató de cabeza y el balón salió rozando el palo largo.

Los postreros cambios del Eusebio no dieron fruto y la Real acumula ya cuatro derrotas consecutivas, preocupante bache del que intentará salir el fin de semana en la liga española.

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