Sufriendo se llega a la final
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Sufriendo se llega a la final

Sufriendo se llega a la final
GRAF6636. MADRID, 01/05/2018.- El centrocampista del Bayern Munich James (i) marca el segundo gol ante el Real Madrid, durante el partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones que disputan esta noche en el estadio Santiago Bernabéu. EFE/

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Un doblete de Karim Benzema, al fin goleador en el momento clave de la temporada, impulsó al Real Madrid a su tercera final consecutiva, esperando rival para la gran cita de Kiev tras un duelo majestuoso ante un Bayern repleto de orgullo, que se sobrepuso a todo y rozó la remontada (2-2).
La grandeza del clásico de Europa se mostró en toda su expresión en el Santiago Bernabéu. Duelo grandioso entre dos equipos educados para atacar, que sufren sin balón, con un Real Madrid sin la capacidad para anestesiar el duelo y que jugó a la ruleta con el Bayern. Verticalidad blanca con capacidad de sufrimiento ante el dominio posicional del equipo alemán, una maquinaria perfecta.
Dicen que de los errores se aprende y los jugadores del Real Madrid se sabían la teoría, pero volvieron a errar en la práctica. Sabían que los primeros minutos eran claves tras volver a ganar a domicilio, pero parecieron empeñados en firmar un camino de sufrimiento a la gran final.
Lo ocurrido ante el Juventus se repitió contra el Bayern. Al minuto 3, el Real Madrid ya perdía.

Alineación sorpresa
La sorpresa de Zidane condicionó a su equipo. Lucas Vázquez, de lateral derecho por el miedo a la falta de ritmo de Nacho. Fuera de posición, sin automatismos, pero con coraje para recibir a una banda potente con Alaba y Ribery. Modric, con un desgaste decisivo en ayudas defensivas que restaban fuerzas para tener el balón.
El partido se rompió desde el otro costado, el que defendía Marcelo, donde de un centro llegó un mal despeje de Ramos y un nuevo tanto de Kimmich. Como en la ida, adelantó al Bayern ante el estupor del Bernabéu.
Los partidos grandes se deciden en pequeños detalles, errores que marcan a fuego. En la ida, fue Rafinha el que hizo un regalo al Real Madrid. La vuelta comenzó con un grave fallo madridista. El del Bayern, estaba por llegar.
Tardó diez minutos en tener el balón el Real Madrid. Había avisado Cristiano con un remate en el primer palo que no encontraba puerta y en la primera acción de posesión larga llegó el tanto más esperado por el madridismo. Marcelo, de nuevo decisivo en ataque, puso un centro al segundo palo, donde Alaba perdía la marca y Benzema remataba con toda la fe del mundo para voltear su situación. Era el día. El gol tan esperado por Zidane, el único convencido de que llegaría.
Todo regresaba a su origen. El Bayern necesitaba dos tantos para la remontada, pero dejaba sensación de poder hacerlo. Presión alta para dificultar la salida de balón del Real Madrid y un partido sin control. Cuando los de Zidane la superaban, eran verticales encontrando la velocidad de Asensio en la transición. Thiago salvaba sus dos mejores acciones para salvar a su equipo.
Quien pensase que era la sentencia no podía estar más equivocado. El Bayern vendería cara su eliminación e inició un asedio en la búsqueda de los dos goles que necesitaba. El Madrid supo aguantar.

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