Miércoles 20.06.2018
DXT Campeón
EFE

El Madrid, entre el precipicio y la historia

A un lado la historia y al otro el precipicio. Así se presenta la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones entre el París Saint-Germain y el Real Madrid.

El Madrid, entre el precipicio y la historia

A un lado la historia y al otro el precipicio. Así se presenta la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones entre el París Saint-Germain y el Real Madrid, con ligera ventaja para los madridistas por el 3-1 de la ida y con los franceses desprovistos de su máxima estrella, el brasileño Neymar.
La historia quedará por escribir para el vencedor, porque el camino hasta el trofeo será todavía largo, pero el precipicio es seguro para quien quede apeado, ya que Europa es para ambos el único objetivo que les permite salvar la temporada, aunque el PSG se lleve la liga de su país.
El Real Madrid, alejado del liderato de LaLiga y eliminado de la Copa del Rey, vive colgado de Europa, deseoso de resucitar esa llama particular que tiene con una competición que ha ganado más veces que nadie, incluidas las dos últimas ediciones.
El PSG se ha conjurado para lograr lo que en la capital francesa se presenta como una hazaña. Sin su máxima estrella, y pese a que cuentan con uno de los mejores planteles del mundo, se han apuntado a la épica y no han dejado de calentar el partido desde su derrota en la ida, con críticas duras al arbitraje.
“Esta eliminatoria se gana con corazón y con cabeza, pero más con corazón”, aseguró el entrenador, Unai Emery, cuya continuidad está ligada a superar al Madrid. No han perdido en su estadio los parisienses desde que está al mando del equipo, pero no perder no les sirve. Tienen que ganar por un margen elevado y las estadísticas les otorgan solo un tercio de seguir adelante.
Solo superar la eliminatoria salvaría el proyecto catarí, que no se sacia con los tres títulos nacionales y que precisa de una gesta europea que justifique la multimillonaria inversión que ha puesto en peligro el equilibrio financiero de la entidad. Con Neymar lesionado, los focos se han puesto en Ángel Di María, un exmadridista que atraviesa un gran momento de forma, que desde que comenzó 2018 sale a gol por partido y que ha logrado que la ausencia del brasileño no se note en el equipo.
Será el tercer componente de un tridente en el que también estarán el uruguayo Edinson Cavani y el francés Kylian Mbappé, pese a las molestias que arrastra en el tobillo.
Emery no quiso desvelar nada de su once, en el que las dudas pasan por el centro de la defensa, donde los brasileños Thiago Silva y Marquinhos y el joven francés Presnel Kimpembe se repartirá dos puestos; y por el pivote del centro del campo, que tras el mal partido de ida del argentino Giovani Lo Celso recaerá en un jugador más veterano, el italo-brasileño Thiago Motta o el francés Lass Diarra.
El Real Madrid, rey de Europa con la conquista de doce títulos, se resiste a encaminarse a un fin de ciclo y apela a su verdadera cara en su competición preferida para reconducir una temporada repleta de irregularidad. Todo queda en el olvido cuando suena el himno de la Liga de Campeones y sus jugadores se transforman. La temporada del equipo de Zinedine Zidane pasa por el gran reto de la Champions.
Único equipo que ha sido capaz de conquistar dos ediciones consecutivas de la Liga de Campeones, el Real Madrid encara un reto aún mayor en su búsqueda del tercero, amparado a la imagen de Cristiano Ronaldo. El portugués recuperó su pegada en el momento clave de la temporada y llega a la gran cita, tras firmar un doblete en la ida, con un 2018 espectacular (14 goles en 10 encuentros), tras marcar en sus cinco últimos partidos y descansado por no haber jugado en las dos últimas salidas ligueras.
Zinedine Zidane, que no ha perdido ni una eliminatoria en Liga de Campeones desde que cogió los mandos del Real Madrid, ha medido al detalle el desgaste de minutos de su plantilla, especialmente del astro portugués.
Es el decimocuarto jugador en minutos para estar en plenitud en el Parque de los Príncipes, en uno de esos partidos en los que engrandece su leyenda, siempre marcando en las citas decisivas. Con un nuevo récord que mantener tras marcar en todos los encuentros de la presente competición.

El once más difícil
Zidane tiene ante sí una de sus decisiones más complicadas, el equipo titular que alineará el Parque de los Príncipes, con un factor clave, el estado de Luka Modric y Toni Kroos, para decidir el dibujo y la presencia de Gareth Bale.
Es un partido que ningún futbolista quiere perderse y todos quieren comenzar en el terreno de juego. Los focos apuntan al técnico francés y la decisión que tiene que tomar, con ocho jugadores fijos y tres puestos por decidir para siete candidatos.
Zidane sorprendió en la ida cuando dio el paso de no utilizar a la ‘BBC’ en una cita decisiva. Fue la primera vez que ocurrió con Benzema, Bale y Cristiano Ronaldo en plenas facultades.
En la última final de la Liga de Campeones, ante la Juventus, Bale llegó muy justo de forma, recién recuperado de una lesión, y tuvo que aceptar el banquillo en el partido soñado en su casa.
En la ida de los octavos de final ante el PSG, reforzó su centro del campo con la apuesta por Isco y mandó al banquillo a Bale. El Real Madrid pasó a jugar con un 4-4-2, con rombo en el centro del campo y un sistema de ayudas clave a los laterales.
La ausencia de Carvajal por sanción en el derecho provocaron ayudas continuas a Nacho en su marcaje de Neymar. Casemiro e Isco estuvieron siempre al quite. Marcelo, frente a Mbappe, contó con la ayuda de Kroos. El Real Madrid ganó en equilibrio, se defendió mejor y en la segunda mitad, al contraataque, asestó un buen golpe a la eliminatoria con el 3-1.
Son aspectos que maneja para París, que está más cerca de mantener cuatro centrocampistas que de volver al 4-3-3, consciente de que la amplitud que puede ganar en las bandas con la presencia de Lucas Vázquez y Bale o Asensio, debe ir acompañada de un repliegue continuo con desgaste defensivo.
Zizou no es amigo de arriesgar con el estado de ninguno de sus jugadores y debe decidir en torno a Kroos y Modric. De esa decisión dependerá el resto. Por si no juega ninguno de los dos y mantiene el doble pivote, está preparado Kovacic, con ritmo tras jugar cuatro de los cinco partidos que han separado la ida de la vuelta. Reservado ante el Getafe en clara señal de sus posibilidades, al igual que Lucas Vázquez, es el futbolista que más minutos jugó entre las dos citas.
Pero si tuviese que arriesgar con uno de los dos jugadores recién recuperados, Kroos es el que tiene más opciones de jugar. Su lesión, un esguince de rodilla que sufrió en la ida, es un problema articular, mientras que lo de Modric fue muscular y los riesgos de recaída aumentan. Desde el 14 de febrero ninguno ha vuelto a jugar un partido y tan solo completaron dos entrenamientos con el grupo. La posible falta de ritmo en un duelo de tan alta intensidad es otro factor clave.
Con Marcelo recién recuperado, demostrando en los 25 minutos que jugó ante el Getafe que su problema muscular no llegó a rotura por la frescura que mostró, la banda izquierda espera acompañante.
Isco pierde opciones, Asensio parecía ganarlas por sus habilidades en las transiciones rápidas y la conducción de balón, pero sentar a Bale en el segundo partido en el que el Real Madrid pone en juego toda la temporada es una decisión que dejaría al delantero galés marcado hasta el final de sus días en el club blanco.

Estadística blanca
El Real Madrid busca los cuartos de final por octava vez consecutiva. Será clave marcar y lo ha hecho en sus siete últimos partidos de octavos a domicilio, firmando incluso cinco triunfos seguidos. Las estadísticas están de su lado, ya que sólo ha perdido dos de sus últimos 26 encuentros europeos aunque la derrota más reciente, ante el Tottenham en la fase de grupos, fue por un 3-1 que provocaría la prórroga en este caso. l

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