Domingo 24.06.2018

Ante cualquier problema, Leo Messi

Buen resultado para el Barcelona en un partido en el que se encontró a un Chelsea muy competitivo que pudo adelantarse hasta en dos ocasione con dos disparos al poste de un Willian que, a la tercera ya que en el segundo tiempo, anotó el 1-0. Messi, a pase de Iniesta tras un grave error de Christensen, hizo el importante 1-1 para el Barcelona, que encontró más espacios en la segunda mitad debido al desgaste físico de los ‘blues’ durante todo el encuentro.

Ante cualquier problema, Leo Messi

1. El 1-5-4-1 ‘de Conte vs el 1-4-4-2 de Valverde. El Chelsea, con un esquema habitual pero con Hazard en la posición de delantero, optó por la contención y las líneas juntas en defensa y por la velocidad y la habilidad de sus tres futbolistas más avanzados en ataque. El Barça, con cuatro centrocampistas en línea -Busquets y Rakitic por dentro, Paulinho en la derecha e Iniesta en la izquierda- optó por los ataques largos, por los pases sin excesivo riesgo. Sus laterales, ante las amenazas de Willian y Pedro, no fueron tan largos como en otras ocasiones y Messi se encontró con muchos rivales entre él y el área.  

2. El repliegue intensivo del Chelsea. En muchas fases del partido, el Chelsea comprimió las distancias entre las líneas de su esquema acercándolas de forma extrema a su área. Impidió que el Barça encontrase pases interiores y, al sujetar a Sergi Roberto y Jordi Alba, consiguió que el equipo culé se quedase sin profundidad. Luis Suárez apenas apareció en la primera parte en la ubicación de delantero centro y, solo con la movilidad y caídas a banda de la segunda, consiguió entrar en juego. La inteligencia de Cesc y, sobre todo, de Kanté por delante de los tres centrales fue una de las grandes soluciones defensivas de Conte.

3. El (des)control del Barça en la primera parte. Salvo durante los ocho primeros minutos y los últimos cinco, el Barcelona maniató la posesión de balón. Tuvo control y, pese al dominio manifiesto y a que el Chelsea le invitaba a adelantar líneas, no lanzó más futbolistas de la cuenta a los últimos metros del campo, un factor que le permitió anular los intentos de contraataque del Chelsea, que tuvo en Hazard a la pieza que le permitió tener presencia en campo contrario gracias a sus controles, a sus regates y a sus pases al principio y al final del primer tiempo.

4. Los dos palos de Willian. Aunque el Barça mandó con el balón a nivel de posesión, no generó grandes ocasiones en el área de Courtois. Un centro que salió de la chistera de Messi fue a parar a la cabeza de Paulinho, que remató horrible. Las dos ocasiones más claras de la primera mitad fueron, curiosamente, del Chelsea. De un futbolista en concreto que, además de lanzar dos veces al palo mostrando su gran capacidad para armar rápido y disparar, consiguió romper la presión del Barça con su habilidad en el uno contra uno. Willian fue el jugador que ofreció más sensación de peligro en el Chelsea.

5. Hazard, cualidades de futbolista TOP. Con dos delanteros centros en el banquillo -Morata y Giroud-, Antonio Conte decidió apostar por el belga Eden Hazard (27 años) para la punta de ataque. Con él optó por un delantero más escurridizo y que ofrece alternativas al cuerpo a cuerpo con dos centrales de gran presencia como Piqué y Umtiti. Fue capaz de descargar a un toque, de soltarse para encarar pero pedía a gritos más minutos desde la banda izquierda, donde encontró más libertad cuando Pedro fue sustituido por Morata. Quizá algo tarde.

5. Paulinho no está a la altura. Es uno de los máximos goleadores de la temporada en el Barcelona. Valverde ha conseguido que tenga mérito lo que hace en el campo, pero en ciertos partidos. Contra el Real Madrid jugó de delantero centro para ofrecer una salida directa ante presión alta y ante el Chelsea, tirado a la banda derecha, no aportó absolutamente nada. Aún así, como Borges en el Depor, es un futbolista que pisa área con frecuencia y que encuentra opciones de remate. Es intuitivo y oportunista, pero si el Barça se encuentra a un buen equipo en repliegue y necesita que aporte en la elaboración, saltan a la vista sus carencias técnicas y tácticas.

6. Los laterales y Luis Suárez. En la primera hora de partido, mientras el desgaste de la posesión del Barça no hizo mella en la disciplina defensiva del Chelsea, Jordi Alba y Sergi Roberto, pendientes de Willian y Pedro, apenas dieron profundidad a su equipo por los carriles exteriores, una circunstancia que acusó Leo Messi, más conductor que pasador, más vertical que diagonal, más puntual que impredecible. En la última media hora, tanto Jordi como Sergi recuperaron sus mejores versiones, lo mismo que Luis Suárez, totalmente inédito, incluso desquiciado según algunos gestos, en el primer período.

7. El gol de Willian. El Chelsea, con gran presencia física (Rüdiger, Christensen, Azpilicueta, Alonso) y potencial en el juego aéreo, sacó tres córneres en todo el partido. En el minuto 62, en lugar de meter el balón directo al área, Fábregas ejecutó a lo Barça, en corto para Hazard. El belga le dio seis toques al balón, probablemente con la intención de atraer a Iniesta -se supone que vigilaba cerca de la frontal del área-, y encontró a Willian al borde del semicírculo. Controló con un toque, acomodó el balón con otro y lo orientó hacia su derecha con un tercero para que Busquets no le tapase la línea de tiro. Y disparó como si en una falta lo hiciese por fuera de la barrera pero, esta vez, entre Rüdiger y Umtiti y el palo. Imparable. 

8. La entrada de Aleix Vidal por Paulinho. Ni el Barcelona estaba cómodo con Paulinho en la banda derecha ni, posiblemente, Paulinho en el partido que le tocaba asumir al Barça ante un equipo muy hermético defensivamente, que no le dejaba espacio para correr. Podría ser que la entrada de Aleix Vidal llevase al sitio de Paulinho a Sergi Roberto, futbolista con gran capacidad asociativa que podría dar soluciones y superioridades en el medio, y a Aleix, un carrilero de buenas piernas, al lateral para aportar profundidad. Pero no, Valverde cambió una pieza por otra y la aportación de Aleix, que se encontró con el mismo problema que Paulinho, fue nula.

9. El gol de Messi. Puede que una de las principales órdenes de Antonio Conte a sus futbolistas fuese no arriesgar un solo pase en zona de iniciación, donde una recuperación del Barça podría ser letal. Puede que sus centrales estuviesen más que avisados de que los que la debían jugar fuesen los tres de arriba y, como mucho, Cesc. Puede que Conte les avisase de que con el marcador a favor, los riesgos no debían existir en ninguna zona del campo. Christensen dio un nefasto pase horizontal a la altura del borde del área buscando a Cesc, que no llegó. Azpilicueta quiso arreglarlo y lo empeoró lanzándose al suelo ante la anticipación, metiéndose en el área, de Iniesta, que cedió atrás para que Messi anotase al primer toque. 

10. Diez minutos para Morata. Desde que encajó el 1-1 (min.75) pasaron ocho minutos hasta que Antonio Conte movió ficha. Retiró a Pedro para dar entrada a Morata y jugar diez minutos escasos con delantero centro. El entrenador del Chelsea planteó un partido con el que hacerle daño al Barça de una determinada manera y lo llevó a cabo con relativo éxito: un gol, dos palos y pocas ocasiones en contra -Courtois hizo una parada en los 90 minutos-. Queda la duda de saber si el Barça sufriría en situaciones de centro remate -inexistentes en todo el partido- con un delantero centro en el área. Diez minutos fueron pocos para Morata (o Giroud) cuando el Chelsea ya no tenía piernas para correr, encarar, basar su juego en el contraataque. Necesitaba presencia en el área. 


CHELSEA: Courtois; Azpilicueta, Christensen, Rüdiger; Moses, Kanté, Fàbregas (Drinkwater, min.84), Marcos Alonso; Willian, Pedro (Morata, min.82) y Hazard.
BARCELONA: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets, Rakitic, Iniesta (André Gomes, min.91), Paulinho (Aleix Vidal, min.63); Messi y Suárez.
GOLES: 1-0, min.62: Willian. 1-1, min.75: Messi.
ÁRBITRO: Cüneyt Çakir (Turquía). Amonestó a Rüdiger y Morata, del Chelsea; y a Rakitic, Suárez y Busquets, del Barcelona.

Ante cualquier problema, Leo Messi