Domingo 27.05.2018

La Champions League, el amor platónico del Real Madrid

El cosquilleo que sientes cuando ves pasar, da igual los años que hayan transcurrido, a tu primer amor. Debe ser esa la sensación del Real Madrid cuando se le presenta un partido de Champions League. Pese a su aspecto descuidado de los últimos meses -tiró la Copa y la Liga-, le bastó  ponerse guapo con una goleada ante la Real Sociedad el pasado sábado para acudir a la cita del miércoles como si nada malo hubiese ocurrido con anterioridad. Y le ganó a la mejor delantera del mundo -al menos la más cara- y a un equipo construido, única y exclusivamente para conquistar la Liga de Campeones, esa que se ha ligado el Madrid más que nadie. 

La Champions League, el amor platónico del Real Madrid

1. La presión inicial del Real Madrid. Los primeros cuarenta segundos de partidos fueron vertiginosos por parte del equipo de Zidane, que enseñó los dientes en defensa como no enseñaba desde hacía muchos meses. La agresividad en la presión complicó mucho cualquier tipo de intento de elaboración de un PSG tal vez sorprendido ante tanta intensidad blanca en cualquier parte del campo. El Madrid entendió el partido como una final desde el pitido inicial y, aunque se quedó sin gasolina en la segunda parte, se agradeció que no ahorrase energía.

2. Las contras del PSG y Neymar. Pese a apostar por un centro del campo formado por futbolistas de marcado corte creativo, el equipo de Emery no fue capaz de salir de la presión del Real Madrid y basó sus aproximaciones al área rival en los contraaques, en los que Neymar llevó todo el peso. El aspirante a mejor jugador del mundo, que se fue del Barcelona para dejar de vivir a la sombra de Messi, asumió todo el protagonismo ofensivo de su equipo. En ocasiones pecó de individualista. Brilló en la conducción y el dribling pero falló en el último pase o la finalización.

3. El gol de Rabiot, el estilista parisino. En la única jugada productiva de Kylian Mbappé por la banda derecha, en la que dejó atrás a Marcelo, el centro del jovencísimo delantero del PSG no encontró el remate de Cavani, emparejado con Varane, ni el del Neymar, con Nacho, que realizó un despeje defectuoso. Adrien Rabiot, de 22 años, acompañó la jugada como quien acompaña a un anciano a cruzar una carretera secundaria, con mucha atención y responsabilidad. Soltó la mano de Modric y se fue a por el balón, que le pedía que lo mandase a la red. 0-1, minuto 33.

4. El penalti de Lo Celso en el 44. Giovanni Lo Celso es un mediocentro argentino de 21 años. En el minuto 43 de partido cometió un penalti infantil, tonto, innecesario y, lo más importante, que dio vida al Real Madrid. De llegar al descanso con el marcador en contra, el equipo de Zidane, al que le había hecho daño el gol de Rabiot, se encontró con un penalti que Cristiano Ronaldo no desaprovechó. Lo Celso agarró tímidamente por el cuello a Toni Kroos, que sin en lugar de entrar en el área escorado a la izquierda lo hiciese por el centro con opción de rematar, no se habría ido al suelo. 1-1, minuto 44. 

5. El Real Madrid, mejor en el medio. Si en un sector del campo fue superior el Madrid al París ese fue el del centro del campo, probablemente algo que buscaba Zidane alineando a Isco con los tres centrocampistas habituales en lugar de a Bale para formar la BBC en la última línea. Casemiro estuvo tan bien robando balones como mal con ellos en los pies, Kroos estuvo a un buen nivel tanto en la creación como en la presión adelantando mucho su posición, Modric ofreció un auténtico recital e Isco, que fue de menos a más, también cobró importancia. En el PSG, solo Rabiot dio la talla en el Bernabéu.

6. Los delanteros de ambos equipos. Leía en la previa del partido que Mbappé tiene mejores condiciones que Neymar, que progresa más rápido, que en Francia se comenta y el que brasileño está celoso. También leía que dentro de unos años el ex del Mónaco será mejor que Ney. En el Real Madrid-PSG, la diferencia entre uno y otro fue poco menos que abismal. El 85% del peso ofensivo de ‘les parisiens’ pasó por las botas de Neymar. Cavani y Mbappé, salvo en el gol, pasaron inadvertidos, como Benzemá, en un partido en el que se esperaba tanto de ellos. Cristiano no hizo más que meter dos goles al PSG en una eliminatoria de Champions. Cada uno con sus conclusiones.

7. El PSG dominó en la segunda parte. Como si los guiones se hubiesen traspapelado y con las prisas de empezar la segunda parte, Emery cogió el de Zidane y Zidane el de Emery. Lo cierto es que el PSG, que en la primera mitad no había sido capaz de manejar el partido a través del balón, fue capaz de llevar el control durante muchos minutos. El Madrid, con claros síntomas de haber perdido fuelle, tuvo que conformarse con replegar y salir a la contra, una solución complicada sin extremos y con Benzema y Ronaldo como delanteros. Rabiot remató al brazo, separado del cuerpo, de Ramos, con 1-1 en el marcador. El árbitro no pitó penalti. 

8. Emery sacó a Cavani para meter a un lateral. Con 1-1 en el marcador, dominando al Madrid en el Bernabéu, generando peligro para marcar el 1-2 y encarrilar la eliminatoria, Unai Emery decidió, a falta de 25 minutos para el final, retirar a su delantero centro -Cavani realizó un partido pobre- para dar entrada a un lateral derecho -Meunier-, adelantando así la posición de Dani Alves al interior y situando a Mbappé en punta. Continuó jugando bien el PSG, Alves se gustó por dentro y Yuri sacó un centro que fue medio gol. El cambio no perjudicó el juego los parisinos, pero motivó al Madrid, que lo entendió como un paso atrás de su rival, como un “ya no tengo tanto armamento para hacerte daño a la contra si me atacas”. 

9. La frescura de Lucas y Asensio. El partido le pedía a gritos a oxígeno y piernas al Real Madrid. No sé si Zidane tardó en entenderlo, pero se retrasó en ejecutarlo. A falta de once minutos para el final, Lucas Vázquez y Marco Asensio saltaron al campo por Casemiro e Isco agotando los cambios del Madrid -antes había entrado Bale (poco protagonismo, mucho fuera de juego) por Benzema (sin gol ni chispa, como últimamente)-. Zidane pasó a jugar en 1-4-4-2 con Kroos y Modric en el medio, los incorporados en las bandas y la BC en punta. Lucas y Asensio ofrecieron dinamismo, trabajo, profundidad convirtiéndose en una pesadilla para Meunier y Yuri. Su entrada fue una de las grandes claves del encuentro.

10. El Madrid completó la remontada a la heroica. Es cuando más le pone, al final, cuando casi no queda tiempo, cuando el rival ya no puede encontrar reacción. La única pega, que le resta un puñado de heroicidad a la gesta, es que lo hizo en el partido de ida, con 90 o 120 minutos por delante. Cristiano, que los mete de todos los colores, también los mete con lo que sea, hasta de rodilla, tras centro de Asensio y rechazo de Areola. 2-1, minuto 83. El Real Madrid trenzó su mejor jugada, digna de ver repetida, en los prolegómenos del último gol de la noche. Marcelo culminó un meneo de nueve pases en el que también participaron Kroos y Asensio, su asistente. 3-1, minuto 85.


REAL MADRID: Keylor Navas; Nacho, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro (Lucas Vázquez, min.79), Kroos, Modric, Isco (Asensio, min.79); Cristiano Ronaldo, Benzema (Bale, min.68).
PSG: Areola; Dani Alves, Marquinhos, Kimpembe, Yuri; Verratti, Lo Celso (Draxler, min.84), Rabiot; Mbappé, Cavani (Meunier, min.65), Neymar.
GOLES: 0-1, min.33: Rabiot. 1-1, min.45: Cristiano Ronaldo, de penalti. 2-1, min.83: Cristiano Ronaldo. 3-1, min.86: Marcelo.
ÁRBITRO: Gianluca Rocchi (Italia). Amonestó a Isco, Nacho, del Real Madrid; y a Neymar, Lo Celso, Rabiot, Meunier, del PSG.

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