jueves 09.07.2020

El Celta escapa de la quema

Sumó su segunda victoria consecutiva al ganar en el Real Arena con un gol de penalti de Iago Aspas que aparta virtualmente a los donostiarras de la lucha por la Liga de Campeones
El centrocampista de la Real Sociedad, Mikel Merino (i), disputa un balón ante el defensa colombiano del Celta, Jeison Murillo  | efe
El centrocampista de la Real Sociedad, Mikel Merino (i), disputa un balón ante el defensa colombiano del Celta, Jeison Murillo | efe

El Celta dio continuidad a la goleada ante el Deportivo Alavés y sumó su segunda victoria consecutiva al ganar en el Real Arena (0-1) con un gol de penalti de Iago Aspas que aparta virtualmente a los donostiarras de la lucha por la Liga de Campeones.

Comenzó muy bien la Real, ofreciendo su mejor versión, aquella que si vio antes del parón y que ha quedado en el olvido en esta reanudación, y lo intentó ante un celta con problemas para sacar el balón de su campo.

Nervios
Los donostiarras comenzaron a ponerse nerviosos a medida que transcurría el partido y no llegaban con claridad a la portería de Blanco, mientras que el equipo gallego iba creciendo poco a poco y se empezaba a intuir peligro para Remiro.

Cualquier jugada al área de la Real en los últimos partidos está siendo sinónimo de peligro y cuando estaba cerca de acabar la primera parte, una obstrucción de Llorente a Aspas fue señalada por el árbitro con la pena máxima, penalti que Iago aspas no desperdició para adelantar a su equipo en un momento psicológico y dejar muy tocada a la Real.

Aspas, siempre Iago, un auténtico martirio para los guipuzcoanos, marcaba así el noveno tanto de su carrera ante el equipo blanquiazul y demostraba que ha recuperado el olfato goleador, algo que a su equipo le va a venir de perlas en el final de liga.

El Celta pensó que todo estaba hecho y en la segunda mitad se echó atrás, dejó la iniciativa a un equipo local que mordió en los primeros 15 minutos de la reanudación y pudo marcar por medio de Januzaj, en un libre directo en el minuto 61 al que Blanco contestó con una gran intervención.

Sufrir y ganar
Los vigueses quedaron maniatados, o hicieron que así lo pareciera, y los vascos llegaban una y otra vez a los dominios celtiñas, con Januzaj como principal artífice de las acciones ofensivas y Merino llegando a cada balón que se ponía en el área pequeña.

El Celta sufriría con los arreones finales de una Real que atacaba más con el corazón que con el cerebro porque su pólvora sigue mojada otra jornada más y celebró en el campo un triunfo que vale oro para escapar del peligro y dela quema del descenso.

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