Adrià Carmona: "La ilusión que tuve por el fútbol se la ha llevado la mente"
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Adrià Carmona: "La ilusión que tuve por el fútbol se la ha llevado la mente"

Adriá Carmona en su etapa con el Lugo

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Adrià Carmona (Igualada, 1992) fue una de las grandes promesas de La Masia del Barça de finales de la década de los 2000. Con tan solo 18 años fichó por el Milan y, a partir de entonces, su carrera no consiguió cumplir las expectativas, una experiencia que, según relata en una entrevista con EFE, le comportó un sufrimiento que ahora le permite ayudar a otros deportistas en un momento en el que ha decidido aparcar el fútbol.


A sus 30 años, el exfutbolista de Barça, Milan, Zaragoza, Girona, Espanyol, Albacete, Lugo, Delhi Dynamos, Odisha y Hospitalet, ha empezado un proyecto personal como 'coach' y 'practitioner' de PNL (programación neurolingüstica) que le aporta la ilusión que antaño le había transmitido el fútbol.


¿Le ha decepcionado el fútbol?

Sí y no. El fútbol me ha dado muchísimo, estoy muy agradecido por los compañeros que he tenido, por las vivencias y por las ciudades en las que he vivido. Me ha dado muchas cosas. Pero sí que es verdad que mi carrera ha tenido descensos de categoría, lesiones y otras cosas negativas que no he sabido gestionar y ahora que lo he estudiado y he recibido ayuda me he dado cuenta de que en su día no tuve acceso a ello.


¿Tuvo alguna oferta durante este mercado de invierno?

He tenido ofertas para seguir en la rueda, pero ya llevo un año y medio formándome como 'coach' y 'practitioner' de PNL (programación neurolingüística) y quería quedarme en Barcelona. Valorando las opciones que había y viendo cómo me sentía y la ilusión que me transmitía un tema y el otro me decanté por la mente.


¿Entonces ha aparcado el fútbol?

Estoy dedicándome completamente a mis proyectos personales, ya tengo bastantes clientes. Pero igualmente no he dejado de entrenar porque justo acabo de cumplir 30 años y en verano ya se verá lo que pasa con el fútbol. A día de hoy estoy más enfocado en lo otro.


¿Cuándo empieza su interés profesional por el mundo de la mente?

Todo empezó cuando yo tenía 22 o 23 años. Siempre había tenido inquietudes sobre por qué me lesionaba o por qué no estaba de la mejor manera en el terreno de juego a pesar de hacer todo lo que la gente me decía que debía hacer en cuanto a nutrición, fisioterapeutas, preparación física y demás. No conseguía dar con la tecla. Y el problema era mi estado mental de ansiedad, de querer ser el mejor, había una exigencia que me perjudicaba.


¿Cómo afrontó la situación?

A los 23 años empecé con un 'coach' y me ayudó muchísimo. Pero firmé por un equipo indio, luego tuve una lesión de rodilla y hubo muchas cosas entrelazadas que no ayudaron a que mi carrera despegara como yo pretendía. Entonces me planteé ayudar a la gente a gestionar cosas como las que yo pasé gracias a mis vivencias y a la formación.


¿Se ha centrado en ayudar a futbolistas o a cualquier deportista?

Me he centrado en el mundo del deporte. Las vivencias relacionadas con la gestión de la presión de las redes sociales, de la exigencia del entrenador o de la relación con uno y con el otro me permiten tener una empatía diferente con los demás deportistas. Llevo a jugadores que aún son una promesa, pero también a otros que ya están en el alto nivel y también a algunos entrenadores y deportistas fuera del fútbol.


Usted también fue una joven promesa. ¿Lo que le ocurrió después tiene que ver con el hecho de que se le pusiera el foco encima desde muy joven cuando destacó en las categorías inferiores del Barça y fichó por el Milan con tan solo 18 años?

Al final uno no decide esas cosas. A día de hoy el futbolista es pura mercancía. En ese momento eres un niño y sueñas con comerte el mundo. El fútbol y la sociedad están montados de una manera en la que muchas veces se olvida la persona y lo que de verdad uno quiere. Todo va tan rápido que no hay nada que te permita frenar y ver las cosas de otra manera.


Así, ¿considera que muchos deportistas han pasado por situaciones parecidas a la suya?

Sí, la mayoría. Aún hay cierto tabú en mostrar sentimientos o explicar vivencias relacionadas con debilidades. Y, hacerlo, a la larga a uno le hace más fuerte. Es positivo decir: 'mira, yo pasé esto y no supe enfocarlo de otra manera'. En ello estoy, en ayudarles, en aconsejarles. Los chavales tienen mucha información y es difícil concretar su visión en algo.


La India le da mucha importancia a la mente. ¿Su experiencia como jugador allí le animó a dar el paso?

Sí, a mí la India me chocó mucho por su cultura y su equilibrio mental. Ellos tendrán millones de problemas como tenemos todos, pero siempre mantienen un ritmo y un equilibrio que son envidiables. Los follones y las peleas en los equipos de fútbol indios las originan los jugadores extranjeros. Los indios nunca se peleaban, mantenían la calma. Ellos nos decían que nosotros mentalmente estábamos desequilibrados y que nuestras frustraciones se veían en el campo.


Su último equipo fue el Hospitalet de Segunda División B. ¿Por qué no siguió allí?

Fue un reto que vino por mi representante ('Magic' Díaz). Previamente yo había regresado de la India y ya estuve sin equipo durante la primera parte de la pandemia del coronavirus. Con el Hospitalet era un año para volver a darle un empujón a mi carrera, pero descendimos y las cosas no salieron como esperaba.


¿Tuvo la posibilidad de ir a algún otro equipo el pasado verano?

Hubo cosas que parecía que se iban a cerrar, pero al final no se llegó a ningún acuerdo. De todas maneras, estos meses he seguido entrenando con el Hospitalet. A día de hoy, la ilusión que tenía por el fútbol se la ha llevado el mundo de la mente, el hecho de acompañar a la gente que veo que tiene el sueño de lograr cosas en el mundo del deporte. Pero tengo 30 años, sigo entrenando y si en verano volviera ese gusanillo que ahora no tengo por jugar, lo vería con buenos ojos. 

Adrià Carmona: "La ilusión que tuve por el fútbol se la ha llevado la mente"

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