Domingo 19.05.2019

Natxo quiso levantar el ánimo del grupo con una suave sesión

En una mañana de trabajo muy distendida Quique González abandonó por precaución la actividad

Domingos Duarte controla el balón con la cabeza en el test de ayer  | javier alborés
Domingos Duarte controla el balón con la cabeza en el test de ayer | javier alborés

Después de la jornada de descanso del martes, el RC Deportivo volvió a enfundarse el mono de faena en una semana sin competición oficial, en una jornada distendida en la que el objetivo fundamental del cuerpo técnico de Natxo González es la de restañar la autoestima dañada de su plantilla.


Los malos resultados recientes han hecho mella en un bloque humano que debe recuperar cuanto antes la confianza para volver a competir por el ascenso directo.
Así pues, el ‘staff’ técnico diseñó un entrenamiento que conjugó preparación física con entretenimiento para los futbolistas.


El preparador físico Julio Hernando supervisó un juego entre cuatro equipos diseñado para perfeccionar la técnica individual, un ejercicio que arrancó la risa de todos los jugadores blanquiazules.

Tres al margen
El preparador vitoriano Natxo González no pudo disponer del concurso de tres hombres lesionados: Krohn-Dehli, Nahuel Leiva y Carlos Fernández.


Este último, tal y como hizo el pasado lunes, saltó a los terrenos de juego en solitario —bajo la supervisión de los recuperadores del club— para realizar ejercicios de carrera continua y cambios de ritmo, dejando evidente su progresión en la recuperación de sus dolencias musculares.


El que tuvo que ausentarse antes de tiempo fue el también atacante Quique González, que por precaución se retiró a las duchas minutos antes que el grueso del equipo, cuando este disputaba un partidillo de acoplamiento a tres porterías en espacios reducidos.


Durante el habitual estiramiento previo al punto final de la jornada matinal de ayer, los futbolistas blanquiazules realizaron un último ejercicio de habilidad.

Cada jugador, situado al borde del área, tuvo que dirigir un chut al travesaño y, en caso de acertar, rematar a puerta tras el consiguiente rechace. Una modalidad que divirtió al plantel.

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