miércoles 12/8/20

Manotazo al Depor

MÁLAGA 1 - 0 DEPOR

Un gol con polémica por una mano de Luis Muñoz y un mal partido del equipo le cuestan la primera derrota de la ‘nueva normalidad’ y le obligan a seguir remando para lograr la permanencia

Al Deportivo le faltó contundencia en La Rosaleda y los errores propios y del árbitro le costaron la derrota ante un rival directo | ALFAQUÍ
Al Deportivo le faltó contundencia en La Rosaleda y los errores propios y del árbitro le costaron la derrota ante un rival directo | ALFAQUÍ

El Deportivo mereció, probablemente, que su racha positiva en la ‘nueva normalidad’ se truncara en Málaga, pero no de la forma que pasó, con un gol que no tenía que haber subido al marcador. Fue un mal partido de los coruñeses, lejos del que había previsto Fernando Vázquez, sin posesión, sin control del juego y sin remates blanquiazules entre los tres palos, desequilibrado por un córner a favor que generó una contra mortal de los andaluces en la que falló el árbitro, el VAR y el equipo coruñés. Hubo mano de Luis Muñoz en el inicio de la acción y después los herculinos no fueron capaces de frenar el avance de Juanpi y de Hicham. Toca seguir remando para conseguir la permanencia.

El conjunto coruñés perdió la primera oportunidad de superar la barrera de los cincuenta puntos, de certificar la continuidad en la categoría de plata, al menos de manera virtual. La siguiente cita para hacerlo será el domingo contra el Extremadura en Riazor. Ahí no debe fallar.

La alineación de Vázquez tuvo sorpresas, la principal, en el lateral izquierdo, donde situó a un diestro, David Simón, para suplir la baja de Salva Ruiz. Como eran dos equipos miméticos, el técnico, que ya había anunciado que estudiaba retocar el plan para buscar desequilibrios, mantuvo el sistema de juego con cinco defensas, pero con más cerebro en la medular con la presencia de Aketxe y Çolak. Por detrás de ellos, Vicente Gómez y Gaku Shibasaki. Arriba, Beauvue. Christian Santos, clave en la victoria ante el Huesca, se quedó en el banquillo, al igual que Mollejo.

El Deportivo quería jugar por dentro, tener el balón. Eso era lo que se preveía por los nombres escogidos por el técnico. En la práctica, aunque no empezó mal, pronto le cogió el tranquillo el Málaga, que le presionó y le encontró las cosquillas. Cada vez que Gaku o Vicente recibían de espaldas a portería, tenían a un jugador del cuadro andaluz pendiente para robarles la cartera. Al canario, por ejemplo, le pasó antes del cuarto de hora. Recuperó Benkhemassa, asistió a Sadiku y este disparó alto. Fue el primer susto.

El equipo herculino tampoco andaba muy fino en defensa, donde Tete Morente le hizo un roto a Montero, pasado de vueltas, y su centro se paseó por delante de la portería de Dani Giménez. Al equipo le faltaba tranquilidad con el balón y le sobraba precipitación. Otra mala salida, superado ya el ecuador del primer periodo, le costó una amarilla a Shibasaki por una falta que ejecutó Juanpi y que desvió con apuros el guardameta blanquiazul. En el rechazo, Adrián no acertó.

Vázquez, que cumplió su segundo partido de sanción, estaba pensativo en la grada. Su rictus serio reflejaba que no le gustaba nada lo que veía. La pausa de hidratación le sirvió para dar indicaciones desde el anfiteatro.

El primer acto acabó con los equipos sin corsés y en la desorganización surgieron las mejores opciones del Deportivo. Se sumaron los jugadores de segunda línea y un pase en largo de Bergantiños lo recogió en el área Shibasaki, este se lo dejó atrás para Çolak y el turco disparó fuera. Y también la tuvo el Málaga en el descuento, pero se encontró otra vez con Dani Giménez en un saque de esquina repelido por la zaga que conectó Tete Morente dentro del área. El ex del Lugo ya le había anotado un golazo al Deportivo con el Nàstic de Tarragona la temporada pasada y se le veía con ganas de repetir.

Evita riesgos

Shibasaki, que tenía una amarilla, se quedó en el vestuario. Vázquez no quiso correr riesgos. Borja Valle volvió a actuar como centrocampista.

El Depor salió bien, pero el Málaga se rehizo con un triple cambio de Pellícer y el conjunto deportivista pasó unos minutos de asedio malagueño de los que salió indemne. Las más claras, un saque de esquina que cabeceó David Lombán y sacó de la escuadra Dani Giménez y un remate forzado de Hicham a pase de Sadiku tras un error de Montero.

La jugada clave

Vázquez también agitó el árbol con la entrada de Vallejo y Mollejo por Beauvue y Çolak. En un córner a favor del Deportivo, surgió una contra mortal del Málaga, otra vez por la falta de contundencia de Montero en el juego con balón y los errores en cadena de todo el equipo en defensa. También tuvo cierta dosis de polémica, porque Luis Muñoz pudo ayudarse de la mano en el inicio de la jugada que siguió Juanpi y culminó Hicham desde la frontal tras deshacerse de Valle, que se fue al suelo cuando vio que el atacante del conjunto local se escapaba hacia la portería de Dani Giménez.

Al Deportivo le quedaba media hora para reaccionar y el técnico completó las permutas de una vez con la entrada de Sabin Merino y Christian Santos por Bóveda y Simón. Delanteros por laterales derechos para tratar de levantarse una vez más tras el parón del campeonato por el coronavirus. Hugo Vallejo y Mollejo se instalaron en los carriles y arriba, la doble delantera con el apoyo de Ager Aketxe.

El venezolano, que venía crecido por su partido ante el Huesca, se llevó la amarilla por protestar en su primer minuto en el terreno de juego. Marcar el golazo de la temporada no le sirvió para que el árbitro le permitiera pegarle un par de gritos.

Tras la última pausa de hidratación del partido, Hugo Vallejo, motivado en su vuelta a La Rosaleda, desequilibró por la derecha, asistió a Valle y el extremo reconvertido a centrocampista buscó el gol con un disparo que se marchó por la línea de fondo por centímetros.

Ya a la desesperada, el Deportivo intentó rescatar el empate, pero le faltó determinación y acierto en la elaboración de acciones ofensivas. El árbitro concedió seis minutos de descuento pero ni con esas fue capaz del Deportivo de encontrar su primer remate a portería. Los blanquiazules perdieron el cartel de invictos tras el parón por el coronavirus y tendrán que seguir dando pedaladas para llegar a la meta de la permanencia en la recta final del curso. l

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