martes 16.07.2019

El gran fracaso

El argentino fue el mayor fiasco del anterior mercado estival; Caballo y Saúl le pasaron por encima y ni debutó en la Liga

Dubarbier solo disputó un encuentro oficial como blanquiazul. Fue en el único choque de la Copa del Rey que jugó el Depor el pasado curso, contra el Zaragoza en La Romareda (2-1).
Dubarbier solo disputó un encuentro oficial como blanquiazul. Fue en el único choque de la Copa del Rey que jugó el Depor el pasado curso, contra el Zaragoza en La Romareda (2-1).

Sebastián Dubarbier es el mayor fracaso de la dirección deportiva blanquiazul desde la llegada de Carmelo del Pozo.

El futbolista argentino firmó el pasado verano con el conjunto coruñés por una sola temporada para, a priori, convertirse en el lateral izquierdo del equipo y al final ni siquiera llegó a debutar en la Liga.

Diego Caballo, al que el club acababa de hacer ficha del primer equipo, y Saúl, que al principio del verano de 2018 estaba más fuera que dentro del equipo por sus problemas contractuales y porque, a priori, partía como el tercer lateral zurdo, terminaron adelantando al argentino en la rotación. El zaguero de 33 años pasó sin pena ni gloria por el Depor.

El futbolista argentino es uno de los peores fichajes que ha realizado el Deportivo en la era moderna. Sebastián Dubarbier llegó avalado por su experiencia en el fútbol español —había disputado 59 partidos en Primera División y 99 en Segunda— y por su buena relación con Carmelo del Pozo, quien le convenció para que firmara por el club coruñés tras finalizar su contrato con Estudiantes de La Plata.

El sudamericano, que en España había jugado en el Tenerife, el Córdoba y el Almería, aterrizaba en A Coruña como el favorito para alzarse con el puesto de lateral izquierdo.

Pero desde el primer instante, quedó claro que el argentino estaba a años luz de su mejor nivel y que incluso tendría complicado hacerse con un puesto en el equipo.

Ya en el primer bolo del verano que jugó el Depor, contra el Fabril en la ciudad deportiva de Abegondo, Dubarbier ofreció unas sensaciones pésimas, se le vio perdido, superado en todo momento por sus rivales —chavales del filial— y defensivamente se mostró como un coladero.
Fue el aviso de lo que terminaría sucediendo, ya que su nefasto inicio de pretemporada y una lesión muscular en septiembre terminaron por minar su confianza y no llegó a estrenarse en la Liga.

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