jueves 14.11.2019

Diego Colotto, un candado para un Depor en transición

Criado en Estudiantes de La Plata, apostó en su día por el fútbol mexicano (Atlas), antes de aterrizar en Europa de la mano del cuadro coruñés, en donde se consolidó como un notable central tras una compleja adaptación a Europa.

El exjugador argentino se pasó por las instalaciones de Abegondo en la recta final de la recién finalizada temporada 18-19  | susana lópez
El exjugador argentino se pasó por las instalaciones de Abegondo en la recta final de la recién finalizada temporada 18-19 | susana lópez

Fichado por el RC Deportivo de La Coruña como recambio natural de su compatriota Fabricio Coloccini, Diego Daniel Colotto (Río Cuarto, 10-III-1981) vistió la elástica blanquiazul entre los años 2008 y 2012, cuatro temporadas en las que mostró maneras de excelente cabeceador y notable defensa.

Calidad y carácter argentino para un Depor en transición, que intentaba estabilizarse en la élite después de unos años de esplendor que por desgracia no volverían a Riazor.

En un país donde la pelota adquiere una relevancia social superlativa, un pequeño talento comenzaba a emerger paso a paso.

“Empecé a jugar al fútbol a los cuatro años, son mis primeros recuerdos y a los ocho años ya llegué a Estudiantes de La Plata que fue donde acabé terminando jugando en Primera”, confiesa mientras relata el origen familiar de su pasión por este deporte.

“A mi padre le gustaba el fútbol pero no tuvo la oportunidad de ser profesional, como a todos los argentinos le gustaba este deporte”, admite.

Como suele ser bastante habitual en jugadores de la parcela defensiva, debió amoldarse a las exigencias y retroceder muchos metros sobre el terreno de juego, ya que sus inicios fueron como goleador.

“De pequeño era delantero y fui el típico jugador que con el paso de los años te van retrasando más en el campo hasta acabar como central”, recuerda Colotto.

Siempre caracterizado por su orgullo como futbolista profesional, reconoce que no siempre fue sencillo asimilar las derrotas cuando estas se producían.

“De niño me lo tomaba todo bien, aunque cuando era joven a veces perdíamos y me pasaba unos cuantos días sin hablarle a la gente. Después uno va madurando y separa las cosas del campo. Uno tiene que convivir con la ambición de ser profesional, convivir también con la presión, pero al final se aprende a sobrellevarlo”, dijo.

Su paso por Estudiantes de La Plata ha dejado en él un recuerdo indeleble, así como numerosas amistades, algunas de ellas vinculadas todavía al balompié.

“Sigo teniendo contacto con antiguos compañeros en las categorías inferiores de Estudiantes, tenemos un grupo de whatsapp incluso... algunos han sido profesionales y otros no”, especificó.

‘Colo’ pone de relieve una circunstancia que le ayudó a forjar su personalidad como profesional, la competencia con otras escuadras de primer nivel desde categorías inferiores que tenía lugar hace años en las horas previas al mismo duelo de Primera División. 

“Mi generación fue una de las últimas en las que se jugaba antes del partido de Primera entre dos equipos el mismo duelo pero de filiales, la gente que iba al estadio iba a conocer la cantera y había interés y algo más de presión”, afirmó.

Su estreno como profesional sería el siguiente escalón que escalaría Diego Colotto, con apenas 19 años.

“Debuté en un Vélez-Estudiantes en febrero de 2001, empecé a jugar de titular, iba a la selección juvenil y eso me ayudó. Estuve cuatro años de profesional en este equipo, un histórico con muchos campeonatos y que es de una segunda línea muy potente, con mucho ADN e historia”, narra.

En aquel entonces el fútbol argentino gozaba de una estabilidad muy diferente a la actual, ya que los jugadores tardaban mucho más en dar el salto al ‘viejo continente’.

“En esa época había planteles con grandísimos jugadores que emigraban más tarde a Europa; jugué con Pompei, Quatrocchi, Fabri, Trotta... Ya tenían recorrido en Europa, ahora es más complicado, se apuesta más por los jóvenes para poder vender antes al jugador”, explica.

Preguntado acerca de los mejores jugadores con los que coincidió en una ‘cancha’, Diego Daniel Colotto no alberga dudas a la hora de destacar la calidad de los gigantes de la Liga española y de un campeón del mundo que rezumaba y aún rezuma clase.

“Tuve la suerte de jugar en España y seguramente los mejores jugadores estaban acá, pasaron muchos grandes... Más allá de Messi y Cristiano creo que Llorente siempre fue un jugador muy difícil de marcar. Teníamos duelos interesantes”, señala.

Después de cuatro campañas en Estudiantes, este zaguero optó por la aventura mexicana.

“Uno empieza a querer mejorar, me compraron y me fui a una ciudad hermosa como Guadalajara; allí empecé a crecer, pasé a un equipo como Atlas, de gran afición y más grande. Disfruté mucho porque son respetuosos y el fútbol se vive mucho. En México los equipos jugaban con tres centrales, al estilo de La Volpe en la selección azteca”, indicó un jugador que fue feliz en el Deportivo.

“Me llevaba muy bien con Andrés Guardado, con Morel también; llegué para sustituir a Coloccini, que fue sin duda uno de los mejores centrales de la historia del club, me ayudó muchísimo. La del Depor es una de las etapas que más recuerdo, me siento querido y agradecido”, dijo.

A pesar de su compleja aclimatación a Europa, pronto comenzó a meterse a la hinchada del Depor en el bolsillo.

“La afición del Depor es respetuosa y cuando el equipo lo necesita siempre está ahí; la gente ahora mantiene la ilusión”, agregó.

Acerca de sus técnicos, Colotto precisa que “aquí me trataron muy bien, estuve con Lotina y Oltra; el primero en defensa era muy interesante y aprendí mucho de él. El segundo era más ofensivo, también me tocó con él en Segunda División y la cosa cambiaba”.

Desde su prisma privilegiado, el exjugador opina que la escuadra coruñesa respondió a sus expectativas a pesar de las limitaciones vividas.

“La realidad es que nos encontramos en un momento incómodo del club, entrando en Concursal, y estaba complicado el futuro. Intentamos ponernos de acuerdo hasta el último día y no era el momento indicado”, reflexionó.

Espiritualmente su paso fugaz por la Superliga india le ayudó a observar la realidad desde otra perspectiva.

“Tras pasar por el Espanyol me fui unos meses a La India, había ido también Capdevila y me había hablado bien de sus vivencias. Viví cerca del pueblo y aproveché para juntarme mucho con la gente de allí y encontré un mundo completamente más limpio y desintoxicado respecto al mundo occidental”, concluyó.

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