Miércoles 25.04.2018

DEPOR - REPORTAJE

Cristóbal, una apuesta de la casa que perdió magia

Los números del exentrenador del Deportivo B son muy similares a los de su antecesor en el cargo, con dos victorias, un empate y cinco derrotas en ocho partidos en Primera División

El preparador blanquiazul durante una sesión en la Ciudad Deportiva de Abegondo (pedro puig)
El preparador blanquiazul durante una sesión en la Ciudad Deportiva de Abegondo (pedro puig)
Cristóbal, una apuesta de la casa que perdió magia

El preparador catalán Cristóbal Parralo se hizo al frente del primer equipo en la décima jornada del campeonato, después de la destitución de Pepe Mel tras haber perdido en casa ante el Girona (1-2).

El que hasta el momento era míster del Deportivo B, que llegó a ser líder durante un buen tramo de la primera vuelta, dispuso de la oportunidad de su vida al timón de una escuadra de Primera División.

Sin embargo y a pesar de un trabajo metódico y puntilloso en el día a día, Parralo no está sabiendo resolver las carencias defensivas de un conjunto que encaja un promedio de dos tantos por partido (34 en 17 jornadas).

Al actual máximo responsable técnico le tocó debutar en la Copa del Rey, en un doble enfrentamiento ante Las Palmas, en el que el Deportivo cayó en la ida en Riazor por un estrepitoso (1-4), en una contienda marcada por la expulsión de Juanfran y por un amago de reacción frustrada después de verse por detrás en el marcador 0-2 en los compases iniciales.

En el choque de vuelta, en el Gran Canaria, los blanquiazules estuvieron a punto de protagonizar una gesta al sucumbir por 2-3 un envite en el que con el 1-3 momentáneo Lucas Pérez gozó de una oportunidad nítida para mandar el partido a la prórroga.

 

Debut liguero notable
En la Liga el Deportivo de Cristóbal logró desquitarse del tropiezo ante la UD Las Palmas en la ida de Copa con un incontestable 1-3 que concedía un respiro de consideración para una escuadra necesitada en la clasificación.

El Deportivo lograba distanciarse de los puestos de descenso y las sensaciones eran diferentes, de un cuadro con las ideas más claras en ataque y no tan endeble como en épocas anteriores en la zaga.

Sin embargo, el efecto del nuevo preparador se fue diluyendo con el paso de las jornadas y los malos resultados no tardaron en sucederse.
La mala suerte se cebó en instantes puntuales con un RC Deportivo incapaz de trasladar al casillero de puntos su buen ‘feeling’ sobre el césped.

En la jornada undécima de Liga, los coruñeses rubricaron una de sus mejores actuaciones corales de toda la temporada ante el Atlético de Madrid pero un gol postrero de Thomas —con estatua de Pantilimon incluida— en el tiempo añadido supuso un duro mazazo para el equipo.

La ovación que le tributó a su club al descanso la parroquia de Riazor fue de lo mejor de la temporada, pero se recibió el primer revés de la ‘era Parralo’ en Liga.  

Con el paladar aún amargo por un injusto resultado, la escuadra coruñesa se desplazó a La Rosaleda para medirse al que era el colista de Primera División, un Málaga que no ofrecía ningún tipo de garantías.

Los herculinos no fueron capaces de controlar un encuentro loco y acabaron contagiándose del caos.

Los malacitanos lograron adelantarse en el electrónico; el Deportivo remontó hasta situarse 1-2 pero de modo incomprensible la escuadra visitante se descompuso y el Málaga logró desnivelar de nuevo la contienda a su favor, con un tanto de Borja Bastón vital para el 3-2 final.

Las luces de alarma comenzaban a encenderse en el entorno de un club que seguía sin ofrecer fiabilidad defensiva.

El Depor regresaba al amparo de su afición para igualar ante el Athletic Club (2-2), en un choque en el que tuvo que remar contracorriente en dos ocasiones.

La visita al Sánchez Pizjuán en la jornada 14ª del campeonato deparó un triunfo local por 2-0; dos errores defensivos graves volvían a condenar a una formación que daba la cara pero que no acababa de funcionar en ninguna de las dos áreas.

 

Resurgir y bajón
Presionado por la sequía de puntos, el Deportivo afrontaba el compromiso ante el Leganés como una auténtica final; los herculinos no dieron opciones a un rival que ni siquiera tiró a puerta y solo el desacierto local en el remate impidió un resultado más abultado que el 1-0 final.

A continuación del duelo ante los ‘pepineros’ el calendario blanquiazul se endureció, con dos jornadas de máxima intensidad y otras tantas derrotas, 4-0 ante el Barcelona y el doloroso 1-3 en el derbi frente al Celta.

En total en Liga, Cristóbal dirigió ocho partidos, con dos victorias, un empate y cinco derrotas. El Depor marcó 9 goles y recibió 16.

Cristóbal, una apuesta de la casa que perdió magia