lunes 24.02.2020

El análisis: Deportivo-Barcelona

 Contras las cuerdas; así llegaba a Riazor el Deportivo a disputar el encuentro contra el FC Barcelona este domingo 29 de Abril. El rival que tenía enfrente era el menos indicado para un match ball y, como se podía presagiar, no le dejó escapar de la cuerdas derrotándolo por K.O. 

Foto | Cabalar
Foto | Cabalar

A priori parecía un partido lleno de despedidas: del Deportivo de la mejor (o supuesta mejor) liga del mundo; del Barça, que “despedía” la competición a su favor, a falta de 3 jornadas; de Iniesta, el jugador español más querido de todos los tiempos y un auténtico súper clase mundial; de muchos jugadores, directivos y demás cargos dentro del club…

Entrando ya en el tema; para este partido Seedorf introdujo dos cambios en el once inicial habitual, colocando a Khron-Dehli, en detrimento de Mosquera y a Borja Valle, por el lesionado Adrián.

Por su parte, Valverde, dispuso a Ter Stegen en la portería; Semedo, Piqué, Umtiti y Jordi Alba en la línea de atrás; Busquets, Rakitić y Coutinho como centrocampistas y, por último, Dembelé, Suarez y Messi en el tridente atacante.

El partido empezó con un Deportivo atenazado, con excesivo respeto e incluso miedo escénico, tanto al rival como a la situación actual; normal, los platos había que haberlos ido lavando durante toda la temporada; no contra el “coco”.

El Barça, como era previsible, monopolizaba la posesión; sin necesidad de grandes alardes, sin necesidad de acelerar constantemente la velocidad de circulación; solo movía el balón de un lado a otro, de dentro a fuera y otra vez a dentro, acumulaba deportivistas en una zona y giraba el juego para el otro lado. Parecían los culés, viendo el miedo en los ojos del rival, sabedores de que iba a ser cuestión de tiempo que llegase el primer gol. Y en estos derroteros, en uno de esos ataques, Suárez sacó el balón de la izquierda hacia el medio para Messi, este giró el jugo hacia la derecha para Dembelé; que se deshizo de Luisiño para devolver el balón, de nuevo, al medio a Coutinho; que, con un golpeo repleto de precisión, calidad y sencillez a la vez colocó el esférico cerca de la escuadra derecha de la portería de Rubén; demasiado fácil. No era cuestión de números como destacó Seedorf recientemente; el Deportivo estaba corriendo y bastante; de hecho, en el primer gol había hasta 7 jugadores defendiendo por 4 del FC Barcelona. Sin embargo; si ven el gol de nuevo, absolutamente todos se centran solo en el balón; nadie hostiga al poseedor fuertemente; nadie está bien orientado, realizando marcaje estrecho o vigilancia cercana a los jugadores que hay dentro del área. Este tipo de comportamientos se repitieron a lo largo del partido; temporizaciones defensivas muy laxas, “baloncentrismo” (solo mirando y atendiendo al balón), marcajes elásticos, fallos en la orientación...estos comportamientos defensivos contra estos monstruos futbolísticos…es un condena a muerte.

El Depor intentó despertar, mientras que el Barça, a medio gas, conseguía controlar la situación sin pasar grandes apuros. Los tres de arriba culés participaban del proceso defensivo, perteneciendo a la estructura colectiva del equipo, solo en la fase de inicio del Deportivo. Siempre que el equipo herculino era capaz de sobrepasar esa presión inicial, los tres delanteros se quedaban descolgados, como por orden expresa de Valverde, y el equipo catalán defendía con 7 jugadores. Este hecho no fue capaz de aprovecharlo el equipo deportivista en la primera parte; porque tenía muchas dificultades para sacar el balón jugado desde atrás; sí sacaba en corto para centrales o laterales; sin embargo, la siguiente acción era un envío en largo, lo que facilitaba mucho la defensa a los culés.

Aun así, el Deportivo fue capaz de crear cierto peligro en algunos centros laterales y en el Balón parado pero, de todas formas, las ocasiones no eran tan claras como las del Barça aunque tampoco, estos, conseguían perforar la portería rival. Sin embargo, sobre el minuto 40, una llegada de los culés al área deportivista con, otra vez superioridad numérica herculina de dos jugadores, supuso el 0-2. Otra vez lo mismo: el poseedor no estaba apretado, los defensas que estaban en zonas de remate rival no estaban orientados correctamente, la comunicación no fue buena o no existió…

A pesar de todo esto el Deportivo tiró de orgullo, apretó los dientes y, un par de minutos más tarde, Khron-Dehli metió un gran pase en profundidad a Borja Valle, el mejor deportivista del partido, que temporizó ofensivamente y terminó dando un pase de gol a Lucas que, esta vez, no perdonó; 1-2 y a los vestuarios con el Deportivo más enchufado y con algo de esperanza para la segunda parte.

El descanso no le sentó nada bien al Deportivo y tardó varios minutos en reaccionar. Fue a partir del minuto 10, más o menos, cuando el equipo herculino decidió “arriesgar” a intentar sacar el balón combinando un poco más, sabedores que, una vez libraran esa primera presión del FC Barcelona, tendrían más facilidad para mantener la posesión en campo contrario y de generar peligro. Personalmente creo que este planteamiento resulta menos arriesgado que el de la primera parte en la que, con el equipo abierto y desplegado a diferentes profundidades y amplitudes, sacaba en corto para terminar golpeando con un jugador de su primera línea; con la consiguiente desventaja para el 2º balón y la transición.

Como decíamos el equipo herculino dio un paso adelante y, ante cierta pasividad del equipo culé sabedor de su superioridad, se encontró más con la pelota; la tuvo, la gestionó y generó mucho más juego y llegadas. En una de esas llegadas el balón acabó en Borja Valle y, el de Ponferrada, operó de la misma manera que en el 1-2: temporizó, esperó la mejor opción y puso un pase medido a Borges al lado contrario del área; este, en lugar de golpear de primera, decidió jugar de nuevo hacia el centro para la llegada de Çolak que, solo, puso el 2-2 en el marcador ¡¡chapeau!! Cuanto de menos hemos echado todo esto esta temporada en el equipo: tranquilidad de ¾ en adelante, progresión ofensiva con llegada de efectivos al área rival, aparecer y no estar en posiciones de remate, coordinación de movimientos…

A estas alturas de partido al Depor no se le podía echar nada en cara, ya que, estaba teniendo personalidad; queriendo y teniendo el balón; conseguió llegar a la portería culé, en varias ocasiones; apretó en campo contrario, intentando ahogar su salida del balón; encerró por momentos en su área a todo un FC Barcelona pero… hay un extraterrestre en los blaugranas; Messi. Cuando este se cansó de tanta historia, de igualdad, de que pudieran remontarle el partido, de que sus compañeros se atascasen, de no sentenciar la liga ese mismo día… dijo Basta. Y cuando él dice basta, es basta; cogió el balón, tras una vertiginosa, rápida y vertical conducción de Denis Suárez, sentó a Luisinho, amagó delante de Scharr y Guilherme y se la pasó a Suárez que, cuando parecía que iba a golpear de primera, terminó haciendo una pared con el astro argentino para que controlase y finalizase todo con su pierna menos buena; la derecha. Otra vez gran superioridad numérica del equipo herculino; 6 jugadores del Deportivo contra 3 culés pero, sobre todo, un error grave durante toda la jugada(y partido), todos mirando y siguiendo hipnotizados el balón únicamente; 2-3 en el minuto 82 y el Deportivo visto para sentencia. Tres minutos después los mismos protagonistas; Suárez suelto en ¾ de campo, se gira y pasa a Messi para que este conduzca hacia el interior del área y defina abajo a la derecha; qué fácil parece cuando lo hace él..

Después hubo tiempo para todo: cánticos, reproches, enfados, llantos, resignación y la despedida del mago de Fuentealbilla, Don Andrés Iniesta. Cuando alguien es ovacionado en el campo de un equipo que está descendiendo en ese mismo partido entiende la trascendencia de quién se está hablando…

Y colorín colorado; en la temporada 2018-2019 el Deportivo estará en LaLiga 123 con el objetivo claro de ascender a LaLiga Santander. Tiempo de reflexionar, con sosiego y tranquilidad, y después decidir no en función de acertar; sino de planificar y programar. No es cuestión de juntar buenas fichas sino de que se estas se complementen; de tener clara la idea deportiva del club y del equipo y elegir un entrenador en función de ello. Por lo tanto, en mi opinión, como comentaba no es cuestión de “acertar”; eso es para la lotería o la quiniela, es cuestión de planificar, en base a una idea clara y sólida y después desarrollarla con el tiempo que sea necesario confiando en ella.