Domingo 24.06.2018

El análisis del Alavés-Deportivo, por Chollas

Se disputó este sábado en Vitoria el segundo partido de la etapa Seedorf y se presentaba, como casi todo lo que le queda al equipo herculino hasta el final de temporada, como una final para conseguir el objetivo de la salvación.

El análisis del Alavés-Deportivo, por Chollas

A lo largo de la semana el preparador holandés hacia declaraciones alabando el comportamiento y la actitud de sus futbolistas durante el partido contra el Betis. Lo argumentaba, el bueno de Seedorf, en base a las estadísticas, ya que, había sido el partido que más kilómetros habían corrido. Eso puede tener muchas lecturas: Por ejemplo, que se han esforzado como nunca y han estado trabajando muchísimo. También puede interpretarse como que el Betis, que tuvo porcentajes altísimos de posesión, hizo correr detrás del balón al Depor durante todo el partido. Personalmente no me gusta ni convence ninguna de las dos; la primera, es síntoma de posible que en otras muchas ocasiones no se han esforzado lo suficiente; mientras que la segunda demostraría que estamos muy verdes en temas relacionados con la organización y funcionamiento defensivo y lo solucionamos defendiendo por esfuerzo y no por principios tácticos defensivos..
Centrándonos ya en el partido de este sábado; el preparador holandés repetía el mismo sistema, 1-4-3-3, y la misma alineación, salvo la entrada de Guilherme por el lesionado Valverde. Seedorf dispuso un equipo plagado de futbolistas de carácter ofensivo en el once, con varios delanteros en el mismo; pero eso, desgraciadamente, no es sinónimo de que un equipo vaya a atacar más o mejor. En el fútbol los silogismos no existen y, sin ir más lejos, en esta ocasión, por ejemplo, la conjunción de todas las partes no dio una suma total que debería haberse traducido en más ocasiones.
Empezó el partido el equipo coruñés plagado de dudas, replegado y aguantando, como podía, el ímpetu con el que salió el Alavés en Mendizorroza. Por su parte; los rivales se mostraban, como la mayoría de los rivales con los que se enfrenta semanalmente el Depor, mejor colocados, organizados y con mayor tranquilidad; con la sensación con la que parece que juegan todos sabedores de que al final se llevarán el partido de una u otra forma. Cualquier deportivista que haya seguido al equipo esta temporada se sienta a ver sus partidos con un nudo en la garganta constante cuando el equipo herculino está defendiendo. Siempre se está a la expectativa de que “algo” puede pasar que lo condene: un despeje fallido, un centro mal defendido, un resbalón inoportuno, un fallo técnico del portero, el gol de su vida del jugador rival de turno... Esto parece que también lo intuyen y saben los rivales y, bajo la ley del mínimo esfuerzo y no cometer errores, juegan los partido, muchas veces sin exponer nada de nada, esperando que llegue “la suya”.
Volviendo al partido, el plan que se podía intuir de Seedorf pasaba por estar replegados y buscar contrataques verticales, poco elaborados y grupales más que colectivos. Sin embargo; el Depor empezó muy atascado y, al estar tan hundido y desestructurado en campo propio, no era capaz de lanzar sus contraataques y le costaba sacudirse el empuje de los de Abelardo. En las primeras ocasiones que pudo lanzar los contraataques el Deportivo su “iniciador” fue Bakkali y siempre decidió correr en lugar de asociarse, precipitándose y no tomando la decisión correcta, con la consecuente pérdida de balón y frustración herculina. Mediada la primera mitad el iniciador cambió y el devenir de la contra también; Adrián cogió el balón y aprovechó para conducir (esta vez sí fue la mejor decisión) para fijar centrales hacia dentro para terminar dando pase hacia fuera, en el momento preciso, para que recibiese el balón Bakkali y lo mandase el balón al poste. Adrián es decisivo si se le crea el contexto adecuado. 
Poco a poco; el Depor se fue asentando y mejorando en todos los momentos del juego y, así, gracias a que el Alavés era un equipo muy largo y menos intenso que al principio, el equipo herculino empezó a tener posesiones más largas y profundas. A lo largo de esta temporada, el Depor ha sido capaz de tener posesiones, más o menos, largas en sus fases de inicio pero la mayoría de las veces inocuas, sin capacidad para enlazarse con las otras dos fases del proceso ofensivo y, por tanto, faltas de profundidad. Sin embargo; ayer, en esta primera parte, el Depor tuvo varios ataques en los que fue capaz de llegar desde atrás hasta el área contraria gracias, en gran parte, a la mala profundidad defensiva del Alavés y a un inteligentísimo Adrián. El asturiano interpretó perfectamente dónde moverse o permanecer a la espera para recibir el balón; sobre todo, cayendo al lado izquierdo para aprovechar que Luisinho, con sus incorporaciones, y Bakkali “fijaban” a sus “pares” y se generaba así la superioridad numérica. Casi todo el ataque del Depor, en esta primera parte, fue por el lado izquierdo lo que, por otra parte, nos indica que Lucas no está cómodo en esa posición exterior. 
En el último tercio de la primera parte siguió la misma tónica; el Depor teniendo el balón y aprovechando el fraccionamiento en la presión y mala profundidad defensiva, por muchos momentos, del Alavés; pero, sin “punch” o agresividad ofensiva. A veces asusta; unas veces por la mala ejecución de un último pase, otras por una mala toma de decisión, otras por una deficiente ejecución técnica o mala suerte… pero parece incapaz de meter un gol el Deportivo. 
En cambio, el Alavés, sin hacer nada del otro mundo, metía el miedo en el cuerpo al equipo coruñés que transmitía la sensación de una alarmante inseguridad defensiva y miedo cada vez que se acerca un rival a su portería. Como comentábamos, da la sensación constantemente de que, en cualquier momento, nos van a marcar gol tras en un fallo individual incomprensible, un despeje, un mal marcaje, una falta o penalti tonto... Y así terminó la primera parte, con un Depor ligeramente superior al Alavés pero sin mordiente individual y colectiva en el último tercio.
El resumen de la segunda parte podría ser que el Depor no saltó a jugar; el Alavés se lo comió, mejor dicho, Abelardo lo hizo. Tanto el entrenador deportivista como muchos, no todos, de sus jugadores hablaban al final del partido que les había faltado intensidad, agresividad... en la segunda parte. En mi opinión, Abelardo le cambió el plan de partido y ni el Depor ni Seedorf se enteraron de la película y no lo contrarrestaron. Abelardo ajustó la profundidad defensiva de su equipo juntando más las líneas (sobre todo su última junto a la línea anterior) con lo que ni Adrián ni los extremos tenían el espacio entre líneas para recibir como en la primera parte. Abelardo también cambió el posicionamiento a avanzado o plegado más adelantado que en la primera parte; con lo que, la fase de inicio del conjunto coruñés era mucho menos elaborada, más precitada (nos costaba dar 3 pases), menos precisa y acaba, casi siempre, con un balón largo sin que el equipo coruñés estuviese organizado, preparado y dispuesto para él. Esto se traducía, como decíamos, en envíos largos, previsibles y, por tanto, muy fácilmente defendibles esos primeros balones. Además, al igual que en la primera parte, el Deportivo se estructuraba para combinar, con el equipo “abierto” y largo, pero terminaba golpeando en largo, con lo que, ese segundo balón siempre era para el Alavés. Una vez que el conjunto alavesista se hacía con ese segundo balón atacaba/contraatacaba con facilidad ante un equipo muy expuesto y no preparado para cambiar el rol a defensivo. La segunda parte fue un cúmulo de posesiones cortas y malas y, como consecuencia, una fase defensiva (y transición defensiva) también mala; lo que se traducía en que el Deportivo, en todos los momentos del juego, estaba a merced del rival. 
Además el Alavés encontró un agujero por nuestra banda derecha porque Lucas o no llegaba la ayuda defensiva (jugó de extremo, no de interior, todo hay que decirlo) o no se enteraba de los mecanismos defensivos y, tanto Juanfran como la última línea defensiva, se encontraban desbordados en muchos momentos. Esto mismo, relacionado con la colocación y funcionamiento defensivo, le pasó a Bakkali pero, el rápido extremo, lo solucionó, la mayoría de las veces, a base de correr; con su consecuente precio en forma de desgaste y reducción de participación ofensiva. Uno de los problemas-riesgos que tiene de defender tan replegado, además del desgaste y la lejanía de la portería rival, es que tus interiores van a actuar como defensas en muchos momentos del partido, van a defender muy cerca de tu portería y si no tienen nada de talento defensivo, conocimiento de los principios y las cosas claras...
Abelardo no sólo le ganó la batalla realizando modificaciones que mejoraron su fase defensiva; también las hizo para mejorar la ofensiva. En la segunda, favorecido también por la mejora en su fase defensiva (siempre van relacionadas; defender bien, atacar bien y viceversa) el Alavés tuvo mucha más profundidad con sus laterales y, como comentábamos, tanto Juanfran como Luisinho sufrieron mucho más. El Depor estaba a merced de un Alavés que, sin hacer nada del otro mundo, tenía sometido al equipo coruñés que se mostró muy desorganizado en esta segunda parte.
Y en estas pasó “algo”; como siempre, y Munir, con varios jugadores cerca, pero sin que nadie le apretase de verdad, le pega desde media distancia haciendo el 1-0 en una acción en la que Rubén pudo hacer más. Bofetón enorme; “o de sempre”. Este aspecto lo llevo observando mucho tiempo en el equipo; el tema de la temporización de los jugadores del Depor, estando el rival dentro del posicionamiento preestablecido y/o en zonas peligrosas, y no apretar nadie al poseedor. Muchas veces me cuesta saber cuál es el posicionamiento del equipo e identificar dónde y cómo quiere robar. Me surgen estas dudas ciertos comportamientos defensivos como los que suceden determinadas veces que los rivales están dentro del posicionamiento; que es donde pretendes robar o recuperar, y los jugadores temporizan como comentábamos. En otras ocasiones, una vez que entran el rival en el posicionamiento, el equipo va más hacia atrás; con lo que cambia dicho posicionamiento inicialmente preestablecido, nadie hace entrada y no se roba... 
A partir de ahí; el Depor fue un muerto viviente por Mendizorroza; lleva ya muchos palos como el de ayer y eso se notó en el ánimo de los jugadores; no quiero que me lo interpreten en forma de excusa; más bien de empatía para con ellos. Con este panorama el bueno de Clarence quiso cambiar la situación y modificó el sistema, del 1-4-3-3 inicial al 1-4-4-2, con Lucas y Andone arriba. Fede saltó al campo y ocupó el interior derecho y Adrián el izquierdo; mientras que atrás, sorprendentemente (estando Schar en el banquillo), Mosquera se ubicó como central izquierdo. Aun así el Depor siguió sin encontrarse con el balón; con un agujero enorme en el sector central por el que pasar para poder iniciar y construir sus ataques y, en el cual, habría encajado perfectamente el talentoso Çolak… 
Desde dichos cambios hasta el final, el Depor fue un barco a la deriva, con mil dudas, desorganización y una empanada brutal; estaba K.O. total. Por el contrario, el Alavés se encontró cada vez más cómodo, con las ideas más claras y alternó, a su gusto, posicionamientos en función de sus necesidades: replegar un poco más el posicionamiento inicial de la segunda parte y darle el balón al Depor a sabiendas de su nerviosismo e incapacidad para generar. En otros momentos no le dejaba iniciar, recuperaba rápido y jugaba en campo contrario... teniendo así, en ambas formas, varios ataques y contraataques para sentenciar el partido.
En resumen; el Alavés tuvo una segunda parte muy cómoda y, sin hacer nada del otro mundo, se llevó el partido mientras que el Depor, por su parte, quiso pero ni supo, ni pudo...


LO PEOR
SIN PLAN B. Eché de menos un plan B, ya antes de encajar el gol, por parte de Seedorf. En la segunda parte Abelardo cambió muchas cosas en su equipo; dándole así una bofetada en toda regla al equipo coruñés que no supo ni de donde le vino. El plan que tenía previsto inicialmente Seedorf funcionó, más o menos, en la primera parte (al margen de gustos futbolísticos). Sin embargo, en la segunda se cambió el guion de la película; porque hay que recordar que también hay un rival que quiere ganarte y que cambia lo que sea necesario para hacerlo, pero el Depor y Seedorf no lo vieron o no pudieron contrarrestarlo. En este aspecto me parece más preocupante la falta de argumentos futbolísticos en la posterior rueda de prensa para explicar esa segunda parte. El entrenador holandés no dijo en ningún momento nada, relacionado con el fútbol, de qué paso en esa segunda mitad. Se limitó a decir que le dejaron demasiado espacio (el Depor tuvo el mismo posicionamiento en la primera parte que en la segunda) y que faltó un poco de intensidad, tensión, ganas, agresividad, etc. La famosa intensidad y los amperios… Junto al talento de los futbolistas y un par de ellos más debe, ser el concepto más pervertido que hay ya en el vocabulario futbolístico.

SENSACIÓN, AMBIENTE... Se percibe un pesimismo instaurado alrededor del equipo; totalmente entendible por otra parte, que no beneficia en nada a la causa. La situación es muy preocupante y, si no recuerdo mal, llevamos 8 jornadas sin ganar pero debemos pensar en la Ciudad y en el club, cambiar esa forma de pensar y seguir apoyando, como hasta ahora, por mucho que cueste. En este tramo final se me antoja que la afición, hasta ahora con un comportamiento para enmarcar, va a ser la piedra angular para conseguir el objetivo de la salvación.
También hay otro tipo de discurso; basado en el “aún quedan... partidos y puntos en juego” que me parece que no beneficia en nada. Este discurso basado en que tenemos tiempo de sobra y jugadores muy buenos, que tarde o temprano van a “despertar”, es muy peligroso. Es un discurso que genera una falsa y/o mala confianza, que te descentra de tu objetivo y no te hace ver las cosas con perspectiva. En esta ocasión me gustaría recordar una frase del maestro Bielsa: “Para mí, la confianza es un sinónimo de relajación. Yo prefiero el miedo, porque te obliga a estar atento”.
FRAGILIDAD DEFENSIVA. Es un mal que lleva arrastrando el equipo toda la temporada y, aunque en estos dos partidos solo se ha encajado un gol por partido; al equipo le cuesta mucho recuperar el balón, ganar los duelos individuales y se respira un ambiente de que en cualquier acción o tontería nos pueden marcar. A esto hay que añadirle que, en mi opinión, creo que el equipo sigue necesitando más trabajo táctico en todas sus líneas y en el funcionamiento colectivo.
BAGAGE OFENSIVO. Seedorf lleva dos semanas utilizando un once plagado de atacantes pero no se ha conseguido ningún gol y han sido muy pocas las ocasiones generadas. Al igual que en el plano defensivo; requiere seguir realizando un trabajo táctico específico.


LO MEJOR
Adrián. Lleva tiempo a un muy buen nivel y ayer, sobre todo en la primera parte, fue el jugador más diferencial del Depor. Supo cuándo y dónde colocarse y/o moverse; se supo asociar con sus compañeros, sobre todo en banda izquierda; supo girar el juego al lado contrario, aspecto que le cuesta muchísimo al equipo; supo decidir bien con el balón... Tiene calidad, como otros que quedaron ayer en la grada, y de ella necesita el Depor para sacar esto adelante
La primera parte. Un primer tiempo que da esperanza como el propio míster dijo. Necesita mejorar; eso es evidente, porque lleva tres entrenadores distintos esta temporada y sigue sin llegarle para sacar los partidos adelante, sigue cometiendo errores recurrentemente desde el principio de temporada y no termina de encontrar el rumbo. Sin embargo hay que reconocer que en la primera parte el equipo estuvo bastante mejor que en otras ocasiones y fue ligeramente superior al rival. A esto es a lo que nos tenemos que agarrar y, sobre todo, al trabajo del entrenador; los “huevos”… se presuponen en cualquier jugador profesional, por tanto, dejémoslos para las tortillas; hablemos de fútbol. 
 

El análisis del Alavés-Deportivo, por Chollas