Jueves 18.01.2018
Zeltia Regueiro
18:39
11/12/17

POR FIN

El Deportivo volvió a ganar más de dos meses después en Riazor. Desde el triunfo ante los azulones (2-1) del pasado 30 de septiembre no se imponían los herculinos en su feudo. Un buen partido de los de Cristóbal, la victoria 400 en Primera, la primera del técnico blanquiazul como local.

Tres puntos cimentados gracias al buen trabajo de un equipo que muestra fútbol y hechuras para estar más arriba, sobre todo si como este sábado es capaz de dejar su portería a cero. Bien es cierto que el Leganés no fue el rival más poderoso que pasó por el campo coruñés, pero ante oponentes de entidad como el Atlético de Madrid mostró también capacidad.

Gracias a la asociación de ‘pequeños’ grandes jugadores como Adrián López, Çolak o Carles Gil, los blanquiazules exhibieron un juego combinativo, posiblemente en el mejor partido de lo que llevamos de curso. Es cierto que el marcador pudo ser más abultado, pero quedó sobradamente probada la solvencia del equipo. Los coruñeses tienen mimbres suficientes para hacer bien las cosas, pero en el pasado más reciente la fragilidad defensiva y los problemas en la portería han estado minando al Deportivo.

Un equipo al que le espera un final de año y un comienzo de 2018 llenos de retos. Barcelona y Celta para cerrar 2017 son los dos encuentros más inmediatos. El duelo ante los ‘pepineros’ se antojaba a priori como el más sencillo de los que tienen por delante los blanquiazules. Pero, si el Deportivo es capaz de mostrar esta seguridad atrás y una solvencia similar a la hora de hilvanar jugadas, puede que de aquí a final de año dé alguna alegría más a sus aficionados.

Una grada que incansablemente cada quince días acude a animar a su equipo, que lleva muchas campañas salvándose sobre la bocina. El Deportivo continúa en puestos delicados de la clasificación y como decía Cristóbal Parralo en su comparecencia tras vencer al Leganés queda todavía mucha temporada por delante y muchos puntos que sumar para lograr la permanencia y la ansiada tranquilidad.

Una serenidad que podría llegar de la mano de Cristóbal Parralo. Un técnico que, sin hacer ruido, ha ido poco a poco imprimiendo su estilo al equipo blanquiazul. Una escuadra que va arrancando, con todavía margen de mejora y que no se puede despistar, ya que los de debajo de este año tienen pinta de que no se van a descolgar tanto como los del curso pasado.

Pero, dejando de lado el futuro, con todo lo aterrador que pueda parecer, presentarse o ser, muchos de nosotros, tras la victoria ante el Leganés, no pudimos evitar suspirar de alivio mientras pensábamos: “Por fin”.